(Senecio Losermann)
Demasiadas aspiraciones
que se lleva el viento
El viento: ( .........
... el viento no se ve)
El viento nunca es justo
ni es injusto, no se puede
hablar de viento sustentable, sólo
se puede hablar del viento con
palabras que se lleva el viento
El viento es un fenómeno físico,
una masa de aire en movimiento,
como el acto de hablar (sólo que no
hay un sujeto emisor)
El viento es movimiento invisible
sin sujeto (aunque en esta oración
el sujeto sea el viento)
Puro movimiento acéfalo:
el viento no tiene dueño, como la
copla,
como la patria, como la culpa
ó el tritono
El viento no tiene dueño (a diferencia
de
la naturaleza)
Los planetas que carecen de atmósfera
no tienen viento (un problema para
quienes remontan barriletes así como
para la
navegación a vela, y una condición
favorable
para la práctica del ping-pong a la
intemperie)
El viento conspira contra las
aspiraciones
del buen fumador
Hay vientos que desatan tempestades,
vientos que traen calamidades, vientos
que enloquecen al forastero
y vientos considerados saludables
Hay vientos que purifican
y otros que contienen impurezas
-como el lenguaje humano-
Hay viento en todos los idiomas
El hombre ha sabido, a través de la
historia
aprovechar los vientos con distintos
fines:
tanto como para mover molinos, como
para
impulsar sus naves para conquistar a
otros
hombres (el hombre siempre ha sabido
aprovecharse de la naturaleza, tanto
como de
los otros hombres)
El viento de la Historia
no existe, es sólo una metáfora,
aunque el
viento tiene su historia: hay
historias más
y menos venturosas
El hombre gusta de ponerle nombre a los
vientos, como a otros fenómenos
naturales
y como a casi todas las cosas:
la imposición de un nombre nos
familiariza
aún con aquello que no conocemos;
nombrar
es una forma de apropiarse, que es la
función
primordial del lenguaje humano
El viento, como el lenguaje
nunca es neutral,
es natural.
es natural.
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