(Por Carlos Inquilino)
'La poesía es un arma cargada de
futuro'
Pero el futuro se arma
desde el presente;
el presente es de lucha
-siempre se supo-
y en la lucha suelen
imponerse las mejores armas.
Hay que estar armado en la
vida: la vida es lucha,
hay que luchar, para vivir
como para sobrevivir.
-No sabemos si hay otras vidas, pero sabemos que ésta
-No sabemos si hay otras vidas, pero sabemos que ésta
es pura lucha- Sabemos:
hay ganadores y perdedores,
hay armas nobles e innobles,
legítimas e ilegítimas (pero
a través de las armas se
obtiene legitimidad)
Hay usos y
contraindicaciones, hay instrucciones
para el uso apropiado.
Hay armas provistas y armas
que se adquieren -hay
intercambio de distinto
calibre-
Hay comercio, hay tráfico,
hay utilidades e inversiones
-las armas son una buena
inversión-
Hay organizaciones armadas y
otras que lucran con las
armas: hay organizaciones
que se arman con diversos
fines -la organización es
un arma-
Hay causas armadas y
quienes se arman por alguna causa,
hay causas perdidas y quien
se arma sin causa, en forma
preventiva.
Hay armas para cada
necesidad y hay quienes arman nuevas
necesidades para sostener el
ritmo de la producción de armas.
'Las ciencias y el arte son
signos de paz,
las armas protegen su
continuidad' -cantábamos en la escuela-
La educación es un arma.
Desde muy temprano se nos hace
saber: Las armas son
siempre necesarias, sin armas no hay paz.
(Hay estados, que gracias al
poder superior de sus armas
pueden emprender acciones
pacificadoras en otros estados)
Todos tenemos nuestras
armas: Todo organismo más o menos
desarrollado tiene sus
armas, aún los más inofensivos: la tortuga
no ataca a nadie, pero tiene
sus enemigos; luego, debe confiar en
su armadura -arma
defensiva-
Todos tenemos enemigos:
todos somos enemigos.
Cuanto mayor y más poderoso
el enemigo, más y mejores armas
serán necesarias.
El hombre supo ganarse
siempre muchos enemigos, gracias a los
cuales desarrolló un poder
destructivo superior.
El desarrollo de las armas
impulsa su propio desarrollo como especie,
una especie avanzada y poco
amigable, que avanza sin pausa en
la producción de
conocimiento -el conocimiento es un arma- gracias
al cual va descubriendo todo
el tiempo nuevos enemigos -algo tan
necesario como la producción
de armas-
Todos tenemos armas cuya
propiedad valoramos, aunque no las
usemos: las armas brindan
seguridad a su poseedor -una propiedad
que permite gozar de otras
propiedades: es propio de quien valora
sus propiedades, armarse
para defenderlas, conservarlas ó incrementarlas-
Desde el comienzo de la vida
se nos instruye en las propiedades y el
manejo de las armas: En el
seno familiar, hacemos nuestras primeras
armas: debemos medir
fuerzas con otros miembros de la familia para
obtener un lugar -que acaso
ya estaba asignado-
Con las propias armas
-provistas ó adquiridas- vamos armando una
personalidad -la condición
de sujeto se arma-
Con el tiempo, podemos armar
nuestra propia estrategia para poder
avanzar, ocupar otros
lugares.
Podemos armar otra familia y
preservar la continuidad de lo armado,
para que alguien herede
nuestras armas.
Todos atesoramos: armas,
propiedades, aspiraciones -propias y
heredadas-
Hay armas, armazones,
armaduras, armisticios y gente que se llama
Armando.
Las buenas familias tienen
su escudo de armas. La mayoría no,
pero todos tenemos un
armario: todos tenemos algo que guardar,
que ocultar, en algún sentido ó en
algún armario.
Hay quienes tienen la
afición de atesorar objetos -casi todos los
objetos conocidos son
coleccionables-
Hay coleccionistas de
piedras, de estampillas, de relojes, de insectos,
de automóviles, de muñecos,
obras de arte y otras cosas inútiles.
En las mejores familias
suele haber siempre una buena colección
de armas, que es una de las
colecciones más valorada y una de las
menos inútiles.
El amor a las armas, es un
sentimiento natural en esas familias
honorables, se transmite de
generación en generación, como las
buenas tradiciones (Estas
familias tradicionales, conocen la
importancia de cultivar
ciertos valores, de respetar las tradiciones
y mantener vivo ese
sentimiento ancestral: el amor a las armas
-saben, que todo lo que son se lo deben a ellas-
-saben, que todo lo que son se lo deben a ellas-
Las armas sirven tanto para
atacar como para defenderse -a veces,
es más negocio defender que
atacar-
Pero las armas siempre
defendieron los buenos negocios:
Las armas son un buen
negocio -que además aumenta la capacidad
de negociación: los que
están armados negocian mejor-
Las economías de las
grandes potencias dependen en gran medida
de la industria bélica y la
venta de armas.
Se sabe que el negocio de
las armas, junto al tráfico de personas y
de drogas, son los mejores
negocios, los más rentables dentro del
sistema actual y su modelo
de desarrollo sustentable.
Pero el negocio de las armas
es el más seguro:
Siempre se necesitan nuevas
armas.
La poesía es un arma
cargada de futuro.
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