(Remigio Remington)
Vi vencer
y vivenciar el propio
vencimiento
como fracaso y oportunidad.
Vi adalides aliades y enemigues.
Vi lo provisional
en su asidero vertical:
Vi al viandante feliz
en su visión binaria,
e infeliz.
Vi vigas resistiendo
el paso de los víveres
ajenos.
Vi más de lo que pensaba:
Ver para creer, pensé,
más no para pensar, barrunté.
Miré mi espada
y vi que amancillaba,
ya vencida y carcomida,
su puro óxido
en plenitud de funciones.
Vi acumular, dilapidar, clasificar:
ví más de lo que hubiera podido nombrar,
querido ordenar, deseado olvidar.
Fragmentos vigorosos
de humo puro,
filamentos gozosos
de un rumor acérrimo y vigente
entre dos signos circulares.
Vi cebar, antiguas sedes
con los restos diurnos
de un señuelo retráctil e inconsútil
Ví caer y celebrar.
Ví vertir por la ranura,
vi aprobar, vi invertir
la carga de la prueba.
Vi ver y vi callar.
II
Me volví,
para volver a verme
y en lo posible ser verificado
en tiempo y forma por
mis órganos competentes.
Ví verificar vencimientos
consensuar consignas
y elevar oraciones
ante el paisaje de términos
y el pasaje de fluído humano
a banalizar según protocolos
acordados.
Entreví: ávidas aves rozagando
entre pólipos y pólices,
y entre jirones no binaries
entre sí.
Ví más de lo que podía pensar.
Miré mi espada, el óxido postrero.
Pensé en no verme y temblé….
Después se me pasó.
Tomé vitagenol
y vi lo negativo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario