(Luis Espejo)
Hice un dado.
Nunca había hecho, no soy
muy dado a hacer cosas con
las manos e incluso sin ellas:
Me cuesta el trazo fino y me
faltan paciencia y dedicación
para los detalles de terminación
y otros, para no entrar en detalles.
La concentración es un problema,
cuando incurre en excesos no se
sabe en qué puede terminar.
Si me concentro en algo, desatiendo
el resto, lo que crea una fuente de
conflictos con el mundo exterior.
Por eso no hago nada que requiera
concentración, procuro estar atento
a todo para no tener que dar explicaciones:
Me cuesta dar, no soy dado a explicar.
Quien no hace nada, no tiene nada que
explicar, enseña la experiencia:
No todo tiene explicación; una buena parte
de la realidad circundante no la tiene.
¿Me explico?
II
No es complicado hacer un dado,
lo único difícil son los lados; las
aristas se crían solas.
Lo ideal es disponer de un cubo
o algo semejante, de un material confiable,
consistente y un volumen adecuado para
ser dado (hay poco material confiable)
No lo tenía, pero encontré un canto
rodado en una obra que podía servir:
un canto rodado robado, para ser más
preciso.
Es duro trabajar el canto, la piedra,
pero tiene sus beneficios, como cualquier
trabajo: nada nace de la nada.
Tuve que trabajarlo, limar y pulir sus
redondeces hasta encontrar la forma
deseada (toda redondez incuba un cubo
o más, así como éste puede encubrir
distintas redondeces: las formas sólo
existen en la mente que las crea, sea un
artista o un tallador ocasional. No podría
explicar la descendencia histórica del
canto rodado, pero es posible que antes
de ser trabajado por el movimiento del
tiempo, tuviera sus aristas, que ahora
recupera parcialmente: No me es dado
conocer su forma original; casi nada
sabemos de formas originales ni del
origen de las formas)
III
En un momento dado, reconociendo que
mi paciencia declinaba, lo di por acabado.
Se lo dí a un niño, que jugaba solo
como solía hacerlo yo: los pequeños
juegan con cualquier cosa, tienen otros
intereses y valores.
No conté las aristas ni las caras, puede estar
incompleto. Lo seguro: No es perfecto.
¿Quién dijo que hay que hacer cosas
perfectas? ¿Cuántos somos los perfectos?
Yo no lo soy, ni conozco ninguno.
Más perfecto era el canto rodado
antes de ser reconvertido en dado.
El dado ya está hecho, mal que bien.
Hice un dado, aunque dudoso, y
después lo dí.
Me queda la duda
¿Los hacendados hacen dados?
¿Qué es el hacendado?
¿dador o hacedor?
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