(Remigio Remington)
El reciclamen floreció, René,
está lleno de brotes.
Hay que creer o reventar
como que hay dios,
René.
Lo cierto es casi tanto
como lo verdadero:
Hay más verdades que virtudes,
como se desconoce, pero todo
puede brotar y rebrotar donde
la fe se siembra.
¿Si es hembra la fe?
No lo sé, René,
al reciclamen no le importa,
ni a sus brotes que despuntan.
¿Qué importa si concibe, engendra,
gesta, gestiona o se replica por
generación espontánea?
¿Y tu me lo preguntas?
El reciclamen floreció, René, como
todo deseo fecundado por la fe.
¿A quién importa su orientación sexual,
su inclinación genérica o política?
Esta fe es genérica, y crece en todos
los sentidos.
Todo brote es poético
aunque no sea político.
El reciclamen floreció, René.
Hay que creer y reciclar
para crecer:
Mirá los brotes que florecen.
Mirá las flores que rebrotan.
Mirá como fosforecen
sus eflorescencias de diseño
emanadas por la fe que se expande
y no tiene dueño.
Disfrutemos estos brotes,
no sabemos cuanto duran, René:
Celebremos esta fe
produciendo feromonas, endorfinas
y tomando Hesperidina.
¡El reciclamen floreció, René,
reciclemos esta fe!
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