(Amílcar Ámbanos)
No tema al anatema, Ana,
me dijo mi anfisbena.
Ser anfibio es todo un tema
en estos tiempos, creamé,
pero no tema.
No se me anastomose, Ana,
no hay nada que temer,
no hay nada que tomar:
brindemos,
sólo se teme lo que no se conoce.
Sé que se me teme, Ana, por mi
doble encabezamiento natural
y el equívoco que mis fauces
presuponen.
Yo siempre supe cultivar el asco
por el prójimo, y no tallo con lo
que no conozco.
No tema, Ana, el anatema.
No puede haber temor, ni dudas
en la creación, que no acaben
con la cremación.
Míreme a mï: ni musa ni Medusa,
anfisbena puro y autopercibido,
sirvo a distintos usos y puedo ser
parte de un poema:
Onírico, irónico, bucólico o apócrifo.
Lo mismo da, yo no me anastomoso:
No hay meta humana que no me sepa
ajena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario