(Amílcar Ámbanos)
Tenemos relaciones, mantenemos
algunas en el tiempo, (tenemos una
relación con el tiempo) otras apenas
quedan registradas en la memoria,
son ocasionales.
Tenemos una relación con la Naturaleza,,
el universo, la palabra: casi todas nuestras
relaciones se expresan con palabras.
Tenemos una relación con el entorno, según
categorías: seres queridos con quienes
convivimos, seres queridos con los que no
convivimos, otros que conocemos y valoramos
con distinta intensidad, y otros que nos son
indiferentes (relaciones de dependencia,
laborales, comerciales, vecinales, etc.)
Es complejo ese mundo de relaciones
voluntarias o involuntarias, que construímos,
sostenemos y acaso nos constituya:
Son demasiadas relaciones concurrentes,
superpuestas y diversas, como para poder
abstraerse y pensar en el mundo.
Y por detrás, o por encima, o debajo,
como si no fuera suficiente, está la relación
con uno mismo, que puede ser aún más
confusa e inestable, según las condiciones
y el estado ocasional de cada cual.
Aún así, hay quienes buscan nuevas
relaciones, así como algunos se apegan
a aquellas que provienen del pasado.
Al presente, todas las relaciones
provienen del pasado. Mañana no
se sabe.
Lo cierto, es que cada uno se relaciona
como puede, con quien puede, y va
manteniendo lo que puede.
Todas las relaciones son posibles
en algún punto. Lo que cuesta creer,
es que al hablar de su estado actual
alguien diga: en una relación.
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