(Tomás Lovano)
Estrechos son los márgenes
de error no forzado, al abordar
un poema desbordado.
¿Enumerar el goce en su simiente
antes de su reproducción enamorada
en excesos?
Al margen de la tensión incorporada
la intensidad es nula:
la pureza del vacío indiviso
como expansión sin causa.
¿Quién puede permanecer ajeno?
La causa humana es de las más dudosas,
pero el movimiento crea su propia fe
con cifras y palabras persuasivas,
convincentes en libre circulación.
La guerra santa proveerá la paz,
para que impere la razón
y florezcan los poemas
de amor:
ese, del que estábamos hechos
antes de que el enemigo nos
forzara a combatir.
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