(Eleuterio York)
Después de siglos y milenios
de evolución intensa y continua,
no exenta de violencia, algunas
cosas empiezan a aclararse.
La producción de conocimiento
útil avanza y se acelera a cada
paso: No sólo ha entregado más
verdades en los últimos 50 años
que en más de veinte siglos.
También comienza a dar respuesta
a aquellas preguntas que desvelaban
a los filósofos, desde los albores del
pensamiento abstracto, a la vez que
los enfrentaban en discusiones vanas:
¿Cuál es el sentido último de la vida?
¿Cuál, la misión del hombre en este
mundo pródigo en tierras incultas y
poblado por seres primitivos, todos
inferiores y preexistentes?
En otras palabras ¿A qué venimos?
Desde la ciencia cognitiva, madre de
todas las disciplinas verdaderas e hija
de la ciencia económica, nos brindan
los conceptos básicos que conforman
la respuesta esperada:
Venimos a liderar, a colonizar liderando
la gesta evolutiva, que nos seleccionó
como protagonistas.
Alguien tenía que hacerlo, y fuimos la
especie elegida para liderarla y liberar
todas las fuerzas productivas del planeta
y posiblemente del universo:
Somos únicos, sólo una naturaleza
superior como la nuestra, está en
condiciones de resolver las profundas
contradicciones del Orden Natural
y allanar el camino hacia una evolución
inteligente, libre y sustentable, cuyos frutos
ya estamos empezando
a cosechar y disfrutar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario