(Manuel Lupanares)
Sólo cuando un ritmo
alcanza su mejor versión
puede resistir el ultraje
de los malversadores.
Un ritmo bien constituído
como éste, puede admitirlo
todo menos la desobediencia.
Algunos se pierden en el tiempo
y nadie los recuerda: No es para
lamentar, mientras lamentamos
una pérdida, otra está teniendo
lugar:
Hay que tomarse un tiempo
y verificar cuánto nos queda
por perder.
Hay un ritmo propio, con el que
todo se pierde o se olvida, aunque
ajustemos las clavijas a la voz de
mando después de haber perdido
casi todos los armónicos.
Si faltan notas o sobran figuras,
el ritmo adulterado nunca se da
por enterado.
Hay quienes dominan un solo ritmo
y son felices, creen que es el único
y se dejan llevar, sin saber adónde va.
Los domina la ignorancia, y gozan
sin conocer otras versiones.
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