(Epifanio Weber)
Legítimos efluvios
aroman las exequias
del fermento venidero.
El tiempo también se descompone
y se reproduce por división
como nosotros, cuando éramos
ameba.
De la ameba primordial
brotó el amor en burbujas
bajo la forma de bacilos
y bacterias que amaban dividirse.
¿Quién vacila al otro lado de la línea
con una voz pasiva idéntica a sí misma?
¿Cuántos parásitos necesita el futuro
para ser fructífero y prosperar?
¿Cuántos cuerpos dependen de sus
parásitos naturales sin saberlo?
¿Sería mejor que se supiera todo?
No sabemos.
¿Qué hay que saber del porvenir
para arribar bien preparado, y que
la descomposición no nos tome por
sorpresa?
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