(Tomás Lovano)
'La violencia es la condición natural
del hombre contemporáneo',
anota el poeta contemporáneo en su
cuaderno de notas (todos los poetas tienen
uno: vuelcan allí ciertas frases que
encuentran
de interés para trabajarlas,
desarrollarlas,
profundizarlas, alterarlas,
cuestionarlas,
invertirlas ó refutarlas.
O bien para
citarlas:
la acción poética no excluye la
función
parasitaria -la vida parasitaria
representa
más del 70% de la vida del planeta-
Por el
contrario: la acción parasitaria
representa
más del 70% de la vida del poeta)
El poeta sabe que debe reducir -la reducción
es una acción violenta- extraer
sentido en su máxima expresión, con
elementos mínimos (extraer una nueva
forma de materiales preexistentes, es
la
esencia de la producción, incluída
la
producción poética)
Para ser más preciso, el poeta
debe reducirse hasta su mínima
expresión:
hasta los términos exactos (lo justo,
siempre
es ético, y casi siempre estético)
Se debe descartar el adjetivo inútil:
los
adjetivos son simples agregaciones.
El hombre no necesita ser contemporáneo
para emitir violencia; todos los
hombres
fueron contemporáneos (incluso desde
antes que existiera este adjetivo) y
la
violencia siempre estuvo; una
presencia
natural a toda actividad humana.
Luego:
'La violencia, es la condición natural
del hombre'
Pero no podemos refutar ni contradecir
(la contradicción es tensión, es
violencia) lo
evidente: La naturaleza violenta de la
Naturaleza:
-Todo ser vivo conoce necesidades, y la
necesidad
es violencia, según Aristóteles-
Todas las especies tuvieron que luchar
por su
supervivencia, y las que lograron
sobrevivir siguen
luchando, y adaptándose a un medio
casi siempre
hostil, a fuerza de incorporar nuevas
armas y nuevas
formas de lucha, ó sea: de
incrementar y desarrollar
su capacidad de respuesta a la
violencia, que no otra
cosa es la adaptación: sobreviven los
más aptos (que
suelen coincidir con los más
violentos)
El hombre, a pesar de ser una especie
joven,
relativamente nueva, ha desarrollado
la capacidad
de modificar la naturaleza,
alterándola, sin dejar de
ser parte de ella (la intervención
humana sobre la
Naturaleza se expresa bajo diversas
formas de violencia)
El hombre, por medio de la violencia,
se erige a sí mismo
en amo de los destinos de cuanto ser
vivo pretenda
transitar el planeta:
Ha incorporado toda la violencia de la
Naturaleza
para desarrollarla, al servicio de sus
propios intereses
y necesidades (su proyecto artificial,
sustentado en la
violencia y conocido como desarrollo
sustentable)
Asimila la violencia natural, para
devolverla
multiplicada.