(By Tomás Lovano)
Los animales nos hacen más humanos,
sostenemos los animales humanos
Los animales nos hacen más humanos,
incluso que los dioses:
incluso que los dioses:
Pretendemos un lugar equidistante
entrambos, pero mientras los primeros
constituyen una presencia cotidiana,
los dioses -aún los omnipresentes-
siempre han sabido permanecer ajenos
a nuestra percepción:
Sólo podemos especular -la
especulación
es un don divino, para algunos
feligreses-
Es lógico suponer que la visión
divina
nos contemple como animales -se habla,
en la literatura divina, de pastores y
rebaños-
así como que alguna deidad reconociera
en las alturas: “Los humanos nos
hacen más
divinos”.
(Reflejarse en lo inferior eleva, confirmando
la propia condición superior)
Los animales no necesitan dioses,
por eso el sacrificio les es ajeno:
No hacen ofrendas ni esperan recompensa
por sus buenas acciones -sus acciones
no
cotizan-
No saben distinguir el bien y el mal.
No conocen los beneficios de la
división
y la diversidad; ignoran que la vida
se
divide.
(Es inútil hablarles de vida útil ó
de
población económicamente activa,
tanto
como de producción sustentable ó
consumo
racional)
Sólo tienen necesidades básicas
y sólo consumen tiempo -pero
desconocen
su mayor utilidad: un término que
sirve
para calcular el interés-
Los animales no son capaces de
diferenciar
entre lo que “es” y lo que
“debería ser”
-luego no conocen la culpa ni la
necesidad
de justificar, menos aún de hacer
justicia-
Ignoran lo que significa el bien común.
No conocen los valores democráticos,
la igualdad de oportunidades
la igualdad de oportunidades
ni la función social de la propiedad.
Por eso su evolución es lenta, ó
nula; no
tienen voluntad de superación, ni
capacidad de inversión.
Carecen de objetivos a mediano y largo plazo.
Carecen de objetivos a mediano y largo plazo.
Necesitan poco, no conocen la sana ambición
ni tienen mayores aspiraciones.
No tienen idea de lo que significa
una unidad funcional.
Los animales no necesitan dioses.
Los dioses no necesitan animales:
No tienen necesidad de mascotas
ni de víveres.
(xx) (Otra versión del poema original, extraída
de "Nuevas versiones Provisorias" T.L. /
Ed. El papemor gozoso / 2002)
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