(Aparicio Custom)
Tenía tantos valores
que no sabía cómo utilizarlos:
El exceso es hostil a su puesta en valor.
Algunos cayeron en desuso,
pero lograron ser sustituídos
por otros, más actualizados.
La mayoría son valores renovables,
tienen una vida útil; así funcionan.
Un valor que no se mueve, no produce
y pierde su valor en el tiempo.
Con el tiempo los valores cambian,
pero el tiempo no es un recurso
renovable: Hay que aprovecharlo y
saber valorarlo en su justa medida.
La medida justa es aquella que se
ajusta a nuestros valores, que cambian
y se renuevan.
Además de una variable independiente,
el tiempo es oro, o dinero, según la
lengua en que se tome la metáfora
que Franklin repitió:
Alguien la había acuñado antes, pero
eso no tiene ningún valor. Los valores
siempre cambian, según los tipos de
cambio que se fijen.
El dinero es puro valor de cambio,
a diferencia del noble metal, que tiene
algún valor de uso, aunque no tanto
en estos tiempos.
Ahora hay otros oros además del oro
propiamente dicho: Oro negro, oro
blanco y habrá otros.
Oremos por los oros presentes y futuros
y defendamos nuestros valores, que son
lo más importante que tenemos.
No preguntes cuáles son, ni cuántos son.
Yo tengo tantos valores, que no los puedo
contar.
Pero hay contadores más que suficientes
y siempre los habrá, mientras haya algún
valor para contar.
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