(Asensio Escalante)
Amortajamos al amor
y lo inhumamos en un lugar seguro
donde nadie podrá desenterrarlo
o profanarlo.
Hubo que esperar a que se apagaran
sus cenizas, manteniendo una distancia
prudencial para evitar la contaminación
del humo y sus partículas:
La combustión tiene sus propias leyes,
como la vida misma, que tanto amamos
por ser producto del amor.
Él también tiene sus propias leyes
y nadie se las va a expropiar.
Ahora sus cenizas están a buen resguardo
gozando su descanso eterno y merecido:
Salvo el amor, todo es efímero, creemos.
Ya está, ahora yace en su lugar:
No le debemos mucho pero se le puede
orar y agradecer.
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