(Amílcar Ámbanos)
Evanesce, que no es poco.
La desaprensión activa
frecuencias y conatos neuronales,
las dimensiones fluyen
hacia el centro del compuesto.
La moral es un tumor
como el semema.
No hay pecado original, Emma,
sólo hay réplicas y métodos
para replicar. Para ser original,
habría que dejar de reproducir:
Sería un pecado...
No es fácil ser real y mantenerse oriundo
entre seres seriales y cerriles
que se realizan entre sí
por pura reproducción, reproduciendo
mandatos, medidas y funciones:
El pecado es útil,
antes que original.
La libertad es peligrosa,
como la falta de piel,
o peor: la piel sensible
(todo lo que toco me interpela)
Saberse envase descartable,
cociente residual o involuntario
volumen provisorio, puede producir
efectos secundarios, pero no altera
el ser del éter, la condición efímera,
ni
la fluctuación de los mercados de
fluídos vitales.
Los fluídos mortales
están siempre disponibles:
un recurso renovable.
Sabemos que hay vidas descartables.
Aceptamos: Los indignos no pueden
indignarse. No hay mucho tiempo, y
hay quehaceres que no pueden esperar.
Ríos de baba, bocas de expendio
y bocas de tormenta: hay vocaciones
disponibles para todes.
Cremamos el sueño de los justos
y ajusticiamos todo lo que no
se justifica, con el debido consenso
del conjunto de las fuerzas vivas.
Confiamos en la movilidad social,
en la libertad de los movimientos
peristálticos y en la fluctuación de
flatulencias emotivas que emiten
los mercados.
Creemos en los verbos:
cremar, mercar,
nuestra búsqueda se orienta
hacia un modelo de desarrollo
fluído, dinámico, y un mercado
más cremoso y nutritivo.
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