(Dudamel Rambler)
Legítimos lingotes de concreto
agitando sus cláusulas en término,
objetivos claros y precisos
para pasar de un estado a otro, y
a otro: la propensión avanza,
avanza en procesión con adjetivos
claros y precisos hasta completar
el proceso.
Visitamos las ruinas
de una civilización perdida
por el vicio y los hábitos dudosos.
Hasta su lengua se perdió:
nadie la extraña.
Luego llegamos a una playa
de aguas benditas
pero sedentarias, y gozamos
la purificación de todos los
miembros presentes.
II
Legítimos orígenes extintos:
todo se pierde en un instante,
hasta el miedo y el instinto
de conservación.
Después no queda nada,
no temas ni poemas:
ni la fe se conserva.
No hace falta conservar
la calma, el alma hará
lo suyo, intuyo.
¿era un extraño en la tierra?
La pregunta es legítima,
ella sabrá. Yo paso.
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