(Aquino Lamas)
Desde estas ínfulas genuinas,
endógamas y autóctonas, me dí
a medirme en todos los sentidos
para verificar el crecimiento
exponencial de mi masa espiritual.
Contaba con la concupiscencia de
los más conspicuos, para avanzar
sin merma entre los contratiempos
naturales de los dígitos.
Medí mi vanidad sin escrúpulos
y vi que era buena: expresaba
valores aceptables. Lo que aceptas
te transforma, me arengué recordando
las palabras del filósofo.
Verifiqué mi naturaleza superior en
los fehacientes guarismos obtenidos
y renové mi fe en los números conversos
y en los primos:
Los números no mienten, no tienen esta
capacidad. Me dí mi palabra pero olvidé
mi clave en la armadura antigua, por la
edad vencida.
No me detuve: La Naturaleza superior
es también capaz de superarse a sí misma,
toda medida es relativa, pensé
sin detenerme mientras iba superando mis
expectativas.
Podría ir mas lejos,
acepté,
pero ¿para qué?
Un incompetente se detiene ante
cualquier obstáculo. No era el caso:
Yo estaba en las antípodas, sólo que
a cierta altura de la evolución alcanzada
no tiene sentido seguir elevándose:
No hay competencia posible.
Podría ir más lejos,
acepté,
pero ¿para qué?
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