(Abel A. Borda)
Una muchachada feliz y saludable
se juntó en un verso como éste:
como ese que pasó sin ser leído
entre tanto inadvertido.
El libre tránsito de especies discontinuadas
está contemplado en las leyes divinas
y anexos.
El zorro gris hizo la vista gorda:
-no es difícil hacerlo-
el tiempo era propicio y
la circulación fluída.
Es natural que los jóvenes se junten
a alborotar. Las fuerzas del orden
los miraban con simpatía: La juventud
es una condición provisoria, como
cualquier orden.
Los movimientos populares no descansan,
pueden cambiar de dirección o llamarse
a silencio, pero permanecen activos
aún en su estado latente.
El pueblo siempre se mueve,
aunque no lo veamos -hay mucho
movimiento subrepticio e inadvertido-
No necesita saber adónde va,
el movimiento es anterior a la conciencia.
La conciencia es un estado provisorio;
alguna vez se pierde para siempre, como
un verso desleído que pasa inadvertido
a paso de camello o protozoario:
Hay más opciones, pero Tito Lusiardo*
vive en el corazón de su pueblo,
y a bordo de esa muchachada valiente
y saludable.
***
(*) Tanguero de ley, gran bailarín y amigo
de Gardel, Tito era el prototipo del porteño
de la primera mitad del Siglo XX. Nació
en España)
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