(Nicasio Uranio)
Las últimas comparaciones
fueron acertadas, auspiciosas:
Salía parado, mal o bien.
Después llegaron otras diosas
inyectadas de odio primordial
a inocular, desmontando toda fe
en los sistemas analógicos, para imponer
el culto a los valores digitales
que acabarían con antiguos males.
Ya casi no salgo, como con otros
animales ocasionales que suelen
apersonarse aquí.
No me desespera estar en las antípodas
de toda condición divina y perder
las esperanzas en el fuego purificador
y su volumen de juego.
Las comparaciones ahora son fugaces
como el fuego que alimenta el juego
de la pasión y la pasión por el juego.
Creo haber sido siempre un buen
peatón, bien o mal, y espero completar
con éxito mi carrera animal.
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