(Germán Singerman)
El aumento de las velocidades
permitidas turba al transeúnte añoso,
ya perplejo desde antes por su propia
condición.
Es natural que todo aumente, dicen los
analistas, los intérpretes y las autoridades:
aumenta la tasa de suicidios y crece la
pobreza, amén de la indigencia.
El costo de la vida aumentó siempre,
es natural; no debería sorprender que
aumente ahora a mayor velocidad:
El aumento de todas las velocidades
es auspicioso, es una señal natural
del crecimiento. Gozamos de conexiones
cada vez más rápidas, seguras y renovables.
Sólo hay que estar atento al vértigo
para no perder el tren: La velocidad
avanza, y puede que no vuelva a pasar.
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