(Onésimo Evans)
Sobrevivimos a la endogamia,
al comunismo y al monoteísmo
sin descuidar el desarrollo de
nuestro metabolismo:
Pronto, no habrá nada que no
podamos digerir.
¿Quién podría detener nuestro
paso arrollador?
¿Quién podría dudar o resistirse
a aceptar que somos irresistibles?
No, no estamos satisfechos. Si bien
valoramos lo obtenido, sabemos que
el futuro está en nuestras manos
y estamos dispuestos a ir por más.
Somos los únicos capaces de cambiar
el mundo tantas veces como lo creamos
necesario, y contamos con los recursos
apropiados:
Todos los recursos nos pertenecen,
por derecho propio y todavía no
tenemos techo.
Cada vez hay más gente en situación
de calle, reconocemos: El desarrollo tiene
un costo, alguien lo tiene que pagar. Sin
víctimas nunca hubo futuro; una parte de
la evolución alcanzada la debemos a ellas.
Pero las calles se están adaptando bien.
El mundo necesitaba ser puesto en valor,
y alguien lo tenía que hacer.
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