(Epilobio Asking)
Ensenado en la vacancia que se hacina
por orden cronológico, distribuída
en paridades naturales y normales
como un yo con todos sus miembros,
cultivo la inocencia inteligente,
un cultivo sencillo y amigable
como un brote de indulgencia.
Cultivo la inocencia prescindente
como quien cultiva una humilde magnolia,
un floripondio de estación o un diente
de león herbívoro.
Cultivar nos hace más humanos
y enriquece la vida interior
del propio cultivador.
(En el interior de la vida, podría no
haber nada a no ser que lo cultivemos)
Cultivo la inocencia consecuente:
Vengo de la ignorancia plena,
no sé hacia dónde voy
¿Habría que ir?
Quién sabe si hay retorno, yo no sé,
pero soy inocente de nacimiento.
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