(Germán Singerman)
Cada amanecer significa:
ama - nacer.
Quien nace debe amar lo que hace
aunque no sea nada.
Nada ni nadie puede ser ajeno
a este amor innato.
Ama nacer, ama despertar, empieza
el día amándolo: Ama nacer de nuevo:
Ama esta nueva oportunidad, empieza
a amarla antes de que sea tarde.
Las oportunidades se desarrollan
todo el tiempo, pero no duran mucho.
Se renuevan, sí, pero como nuestras
células, van perdiendo calidad:
Las oportunidades de hoy, no tienen
el mismo valor que las precedentes.
Así funciona el orden material y natural
y los ciclos reproductivos:
Los cuerpos se reproducen, somos cada
vez más, pero no mejores. Sacrificamos
calidad por cantidad:
Ese es nuestro negocio.
II
Ya amaneció hace bastante, estamos bien
despiertos y asistimos a la declinación
natural del día hábil, ya entrado y
avanzando hacia su muerte.
¿No es maravilloso?
No lo sería tanto, si no confiáramos
en que no será el último: Ese llegará,
pero no sabemos cuando.
Tal incertidumbre, que excita glándulas
y espíritus constituye un desafío que se
renueva, es la verdadera oportunidad.
El día no es más que una unidad, como
nosotros, no mucho más dudosa, que
encadenándose conecta muerte y vida
para generar otras oportunidades.
III
Ama nacer. Se nace para amar (aunque
la reproducción puede ser perfectamente
ajena)
Ama este día; es único. Podrá haber otro
idéntico, donde todo se repita pero nunca
será el mismo:
Tal vez te haga dudar, las sensaciones
se repiten, y sientas que ese día no es
tan nuevo sino sólo un nuevo duplicado.
Es sólo una sensación:
Ese día es tan único como aquel.
Recuerda: Cada amanecer significa
nacer de nuevo. El nacimiento obedece
a la función reproductiva, definida por
la repetición, aunque con una diferencia:
Una vez nacido, arrepentirse es inútil.
Es mejor amar las oportunidades del amor
y todo lo que pueda repetirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario