(Florencio Cusenier)
Hay un costado oculto
en la expresión del muerto,
en el sermón enfermo
sobre el cuerpo disponiéndose
a recibir una oración.
Hay un costado obscuro
en las virtudes atribuidas
a la muerte al recibir una oración.
A un costado, el trasiego inútil
oculta la palabra semidada
como una flor sospechosa.
Todos estamos incluídos
en oraciones como éstas,
mejor o peor logradas.
No hace falra despejar el germen
de la muerte, tomar muestras, ni
contar los dientes sobrantes
al occiso.
Otros seguirán cantando
con la boca llena, masticando una luz
y sus efectos personales.
Seguirán cantando a boca llena
con los dientes -nativos o adoptivos-
apretados.
Todos estamos incluídos en alguna
oración, no hace falta conocer mucho
de la muerte:
Hay un período de adaptación.
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