(Aparicio Custom)
Ser parte del orden Natural,
se acepte o no, es una condición
que nos permite acceder al sentido
de pertenencia.
Como contrapartida al goce
de ese sentido, hay que asumir
ciertas obligaciones que hacen
al funcionamiento de todo orden.
Aceptando que todo orden tiene
sus leyes, que le son propias y
constitutivas, la primera es mantener
el orden porque esa es la ley primera.
Las otras, en cambio, admiten distintas
interpretaciones y están sujetas
a negociaciones.
En el orden de los negocios, somos
lo más avanzado dentro del mercado
del Orden Natural.
Nuestra capacidad de negociación
y la natural vocación para el comercio
nos colocan en una situación ventajosa
en el concierto de las especies.
Sabemos que el Orden Natural
es bastante diverso y lo hacemos entre
todos, aunque no sabemos si nos necesita
tanto.
Pero gracias a nuestra posición hegemónica
podemos disponer libremente de todas las
especies de contribuyentes, subordinados,
o miembros:
Todos ellos sin distinción, aunque lo ignoren
forman parte de nuestros recursos naturales..
Pertenecer tiene sus beneficios,
sólo hay que mantener el orden
y reproducir sus condiciones de producción:
Es un buen negocio, aunque nadie está
obligado a aceptar ningún orden,
ni ninguna orden, salvo los subordinados
y las víctimas.
Todo orden produce víctimas.
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