(Epifanio Weber)
Se anuncian nuevas medidas.
Algunas se esperaban, otras
todavía no.
Algunas serían complementarias
de otras en vigencia, ya tomadas
y adoptadas.
Las medidas necesitan adaptarse
continuamente a una realidad
cambiante.
Si nada cambiara, las medidas
serían siempre las mismas, No
habría necesidad de adoptarlas
ni de adaptarse a ellas.
En cuanto a las nuevas,
ni habría que esperar a conocerlas
para rechazarlas.
Si la realidad no cambiara, todo
sería más previsible y no habría
mucho que esperar: Las aspiraciones
serían más modestas y mesuradas y
toda novedad resultaría sospechosa.
La esperanza de vida se mantendría
estable, e incluso se perdería todo
interés por medirla.
En tales condiciones, nadie cantaría
algo nuevo y bastaría con repetir lo
que cantamos siempre, salvo aquello
de todavía esperamos.
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