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sábado, 30 de abril de 2022

Los nuevos metabolismos...

 

(Teodoro Losper)

 

Los nuevos metabolismos

que están marcando tendencia:


Hay una plataforma digital

con toda la información necesaria

y un instructivo personalizado.


¿Qué esperás?


Bajate la aplicación y disfrutalo.

Agendá el link que aparece

haciendo clic acá.


No te quedes afuera, vos también

podés ser parte de lo nuevo, una

decisión puede cambiar tu vida.


La vida es corta y pródiga en dificultades,

contratiempos y limitaciones. Pero se puede

mejorar con buenas decisiones. No dejes

pasar esta oportunidad, tal vez única:


Subite a las nuevas tendencias que se

imponen: ¡Imponete!

Agendate esta data, las agendas más

avanzadas ya lo hicieron y disponen.


Los nuevos metabolismos

están marcando tendencia.

Tu decisión no puede esperar mucho,

los cupos son limitados, como casi todo.


Somos metabolismo antes que nada,

el resto es accesorio: Agendalo

(y hacele caso a tu agenda)


Estás a un paso, no te dejes metabolizar

por otras tendencias engañosas, sin

vocación de futuro:


No seas funcional al fracaso metabólico.


Una buena decisión no tiene precio,

aunque toda decisión tiene un costo:

implica descartar otras opciones, que

pueden resultar tentadoras.


Las buenas, permiten reducir los márgenes

de error no forzado.

Sólo es posible afirmar que una decisión es

buena, a la luz de sus resultados, es decir:

después de haberla tomado.


No hay mucho más que decir de las

decisiones, o sí: No es bueno tomar

por tomar, pero hay situaciones en las

que no podemos dejar de decidir.


¿Qué hacer? ¿Qué hay que saber?


No mucho, por lo que sabemos, toda

buena decisión es producto de un

metabolismo sano: Para saber más

entrá al link, registrate y bajate la

aplicación.


Vos también podés marcar tendencia.

Agendalo: Somos metabolismo, el

resto son funciones subalternas:


No te resignes a ser objeto de otros

metabolismos; podés ser más que un

recurso. Estás a un paso: disponemos

de los recursos necesarios, o más.


La decisión es tuya, no desaproveches

esta oportunidad, y no olvides:

Todos somos únicos.


Todo metabolismo depende de otros,

no nos une el amor: sólo la dependencia

(no es fácil entender la diferencia)



 

 


miércoles, 27 de abril de 2022

El humo cotidiano

 

(Tomás Mercante) 


¿Adónde va el vapor

después de evaporarse?


Inhumado el vapor

queda lo impuro:   palabras

que preguntan por los poros.


¿Hablamos el mismo idioma

que habitamos?


¿O una parte, en una habitación

parcialmente vacía?


¿Cuántas palabras debe desconocer

un habitante medio

para un comercio feliz con su

contraparte?


Humo puro, hecho humo el día,

quedan las impurezas, su residuo.


(Podría haber hecho algo mejor

con este día aún humeante

y húmedo en aumento,

me inclino a creer al declinar

la jornada)


¿Una frase feliz salvaría el día?

No, el error está en la forma

de sahumar la suma de lo errado.


El error está en tomar como

unidad el humo, el día.


Uno es la suma de ese humo

hecho de días consumidos

en aspiraciones vanas o

difusas que nunca se consuman:


Volumen que aumenta

por acumulación mecánica,

no importa el vapor,

el porvenir del humo cotidiano.


El día es uno con el humo

que nos une.


¿Es más humano el humo

que el vapor?


 

 

martes, 26 de abril de 2022

Fantasmas de última generación

 

(Abel A. Borda)

 

Un ejército de desertores recorre el mundo.

No se ve a simple vista, suelen pasar

desapercibidos hasta para los algoritmos

más conspícuos.


¿Un ejército de fantasmas?

Su imagen fantasmal no se detiene

ante las inclemencias naturales

u obtenidas en forma artificial.

Saben que el cambio climático no

se suspende por mal tiempo.


Avanzan sin ningún sentido, si es

que lo hacen; no hay certeza.


Nadie conoce su destino,

no se sabe qué buscan:

nada piden ni reclaman.


No los une un deseo, una causa, una

bandera. Parecen estar sólo de paso

(Acaso sepan, que no es posible sino

estar de paso por causas, deseos o banderas)


Un ejército de desertores recorre el mundo.


¿Se dirigen al desierto?

No hay certeza.

(¿Cuántos fantasmas caben ahí, en esa

palabra? No se sabe, algunos llegarán

a destino, otros desertarán en el camino)


No hay certezas, pero la procesión avanza,

su imagen fantasmal no desaparece de la

pantalla.


¿Se multiplican o se reproducen?


No se sabe, no hay certezas,

sólo sabemos que el desierto crece.

 

 


lunes, 25 de abril de 2022

Criaturas exóticas: animal sin nombre

 

(Tomás Lovano)

 

Existen animales

que no tienen nombre, no

disponen todavía.


La taxonomía zoológica

no los incluye aún

en sus registros.


Algunos son pequeños,

otros no tanto. Por ahora

escapan, no irán muy lejos.


Acá hay uno que no pudo

ser identificado: no tiene nombre

ni pertenece a una categoría

definible. Lo acabo de dibujar

y hasta el momento tolera bien

la falta.


Pertenece al género de dibujos

anómalos que de lejos parecen

animales.


Pero él lo ignora.


(La anomia y el olvido se parecen,

comparten casi todo, pero no son

lo mismo. No hay que confundir:


Existen 160.000 especies de moscas

conocidas e identificadas. No obstante,

siempre matamos la misma)


Poema: La evolución del gris

 

(Onésimo Evans)

 


Yo era un hombre gris

pero no lo valoraba, no lo sabía.


Ya antes de ser hombre

pintaba para gris: No

pintaba mucho, hacía dibujos

grises que nadie agradecía.


(El gris está subvalorado, degradado.

No brilla ni se impone en los salones.

Suele pasar desapercibido entre otros

tonos más intensos o agresivos. Como

pasa desapercibida la magnitud de su

diversidad: hay infinitos grises)


II

Como estudiante no sobresalía,

era un alumno gris, a lo sumo.


Al sumar 15 años tuve mi primer traje

gris, que con el tiempo fue también

el único:


Se puede ser feliz con poco,

piensa el hombre gris.

Era casi feliz con mi traje gris:

Feliz y gris.


Quien sigue su propio gris

no se degrada ni desvía, y está libre

de cometer excesos cromáticos.

(No sé si me seguís)

No hay grises excesivos, más todos

coincidimos en alguno.


III

Cabe agregar al valor del gris

(para no ir más lejos de la tonalidad)

que todo lo que somos, no sería

tal sin este desarrollo de nuestra

materia gris.


IV

Yo era un hombre gris

hasta que leí el poema de Luis

en un día gris  (Un interno psiquiátrico)


No hay más datos, tal vez no importa.

Ya no seré feliz, pero hago poemas

cada vez más grises. No es mucho,

tampoco es poco. 


No todo es blanco o negro,

hay grises, y hay grises más felices:


Hay infinitos grises.

No importa quien lo dice.



sábado, 23 de abril de 2022

El eje de la percepción

 

(Asensio Escalante)

 

Este eje es perfecto

para todo lo que lo rodea.


Hay ejemplos,

estamos rodeados de ejes ejemplares.


Todo aquello que no

se circunscribe al movimiento,

se percibe ajeno.


El ejercicio de girar

es el único posible -y por tanto

perfecto- para la función

dispuesta desde el eje.


Desde lejos, los ejes pierden

gravitación; se perciben como ajenos

o ni siquiera se perciben como lo

que son: ejes en ejercicio.


El concepto de eje, permite deslizar

el pensamiento en el sentido del

modelo circular, y observar sin obstáculos

la libre circulación de todo cuanto es:

conceptos, cuerpos, ejes, semiejes,

verdades en curso, ejércitos que avanzan

y hasta partículas apócrifas, metáforas.


La observación precisa

de un eje cualesquiera, nos acerca

a la perfección: No hay movimiento

librado al azar, todo tiene su eje

-aunque no lo sepa-


Los ejes no se reproducen, no producen

hijos propios, pero se renuevan:

La hegemonía puede cambiar de signo,

pero el movimiento permanece.


Hay un eje mayor y primordial que

no se corre de su eje, sea o no percibida

y aceptada como tal esta verdad que

gira, sin otro fin.


Cada uno es libre de observar

la perfección, desde su propio eje.


Los ciclos naturales responden a ese

orden perfecto que todo lo contiene,

incluyendo la inutilidad del canto,

los círculos áulicos que emiten sus

verdades axiales, así como el poema circular


y hasta el canto profano del hereje.


Eje torpe me proteje 


miércoles, 20 de abril de 2022

La evolución de la perfeccion

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Cada vez somos más,

el crecimiento positivo expresa

la expansión del sentido productivo,

en evolución.


Crecer, es la mejor forma de aprovechar

el tiempo, un recurso no renovable.


Cada minuto es un minuto menos,

concluía una canción de amor

de otros tiempos  (no era

una canción de amor, era un pedido:

no cantaba al amor en sí, sino a la

necesidad de amar algo, sin especificar)

 

“Necesito un amor” era la frase que

cerraba todas las estrofas.

La ausencia de un objeto preciso, permite

interpretar que el objeto es secundario, y

el sujeto le canta necesariamente a la

necesidad. Luego, bien puede ella asumir

el lugar de verdadero objeto: Un necesitado,

y en particular, de amor, es capaz de entregar

su amor a cualquier objeto, en la esperanza de

recibir algo (los humanos disponemos de un

rango muy amplio para el ejercicio del amor:

podemos amar imágenes, símbolos, objetos,

etcétera)  y aliviar la necesidad.


¿Qué otra cosa es la necesidad, sino la fuente

del conflicto?


Y bien: acortar camino, reducir el trámite, evitar

intermediaciones burocráticas, abreviando:

Una respuesta evolutiva y superadora; amar la

necesidad lo resuelve todo, con la eficacia del

modelo circular, que minimiza el impacto de

la producción de respuestas a tensiones negativas

y reduce el consumo de recursos no renovables,

como el tiempo:


Cada minuto es un minuto menos.



II

Cada vez somos más:

La evolución no se detiene.

La reproducción, el crecimiento

y la expansión son signos positivos.


Cada minuto es un minuto menos,

pero cada vez somos más

los que restamos: Le estamos ganando

a la cuenta regresiva.



III

La población humana crece

y se multiplica a un ritmo sostenido,

más allá de conflictos, crisis y desastres

“naturales”.


La violencia evoluciona, e impone el ritmo

de su propia evolución.


Todas las especies conocidas, responden

ante el peligro que las amenaza, según

un mandato biológico: Reducen el ritmo

reproductivo, avizorando que el escenario

de la crisis podría agravarse al aumentar

la cantidad de individuos en un ámbito hostil.


Buscan evitar el colapso como especie; saben

lo que tienen que hacer para sobrevivir: llevan

miles de años resistiendo condiciones adversas

y distintos predadores.


IV

Hay quienes aventuran que nuestra evolución

se detuvo, por la falta de predadores


¿la evolución puede jugar en contra de sí misma?


Sólo Dios puede saberlo…


¿Qué sabemos de Dios?


Que nos creó a su imagen semejanza, que nos

ama y todo lo perdona y poco más.

Se sabe poco de El, y mucho menos de su evolución.

Se sabe que en lo suyo era perfecto...


Algunos especulan que el triunfo del monoteísmo

lo condenó al ostracismo, una soledad extrema y

poco saludable; tan superior como inexorable.


Y concluyen:

Su evolución parece haberse detenido,

probablemente por la falta de competencia.


(Es estancamiento evolutivo en el Orden

Sobrenatural o Divino, redundaría en la

proliferación de conflictos, catástrofes y

crisis de intensidad creciente como réplica

en este valle sin paz donde pace su rebaño

ya sin predadores)



V

Por fortuna, no estamos solos

y sabemos cultivar la sana competencia

que nos mantiene en forma:


Quien ama la competencia, no necesita

otros amantes; basta con conseguir

competidores, y no nos faltan, por el

contrario:


Cada vez somos más.




lunes, 18 de abril de 2022

Nueva aproximación al caos

(Carlos Inquilino)

 

Suben las cotizaciones,

otras siguen en baja

acompañando el ritmo

de la crisis (nunca es

una: es plural hasta en

el singular, como caos)


El caos está por las nubes.


La cosmética ofrece recursos

para ocultar la declinación y

prolongar la vida útil.


¿A cuánto cotiza la utilidad a hoy?


Hay capas: unas lenguas declinan,

otras no, sobreviven las capaces.


La cosmética de las palabras

produce artificios para ocultar

la declinación; no declinamos:

atravesamos capas, etapas, ciclos

y secuencias. Cursan su cauce

natural. El cosmos son capas.


Conociendo las causas, podemos

reciclar y mantener alguna esperanza

cotizable, o al menos reciclable.


Las cotizaciones siempre fueron

provisorias, como la juventud y

la belleza. Hay altibajos.


El caos está por las nubes,

las nubes están hechas de capas

y metáforas.


Hay agentes del caos, auspiciantes,

aportantes, suscriptores y

desarrolladores:


No hay que dejarse llevar

por los que quieren sembrar el caos.


No es necesario ir al campo

para sembrar. En un principio

fue el caos: no fue sembrado,

nadie sembraba ni se asombraba

por la falta de metáforas

y pronósticos meteorológicos.


Estaba el caos, sin cotizar y sin

administrar ni gestionar.


Era el único sujeto

a la vez que el sujeto único.

Y ni siquiera lo sabía.


Hizo falta la palabra, para que

empezara a reinar el orden:

La palabra caos dio lugar a otras,

y al verbo divino: cotizar.


(Entre cotizar y caotizar hay poca

diferencia, apenas una vocal

abierta: la primera que aprendemos)


jueves, 14 de abril de 2022

El poema confesional en exceso

 

(Aquino Lamas)

 

No hago otra cosa que pensar en mi,

rezaba el poema confesional, antes

de concebirse autorreferencial.


Buscando referencias, se encontró

sospechoso:  Tenía antecedentes.

Se registró a sí mismo buscando

una coartada, un argumento salvador,

un atenuante:


No soy el único, pensó y verificó

sin dejar de pensar en sí. Todos

los tienen, se asuma o no.


Pienso que no, se dijo y confirmó:

rezar no resarce

de los malos pensamientos ni

de los malos poemas.


No hago otra cosa que pensar en mi,

se confesó en su intimidad inapropiable

haciendo propio el justo deseo

de justificar, justificarse ante sí, aún

reconociendo:


Este deseo registra antecedentes.

No soy yo, no es necesario probar

para aprobar; hay suficiente prueba

acumulada en el poema que desciende,

confeso, en avanzado estado y ahora

intenta revertir su condición invirtiendo

la carga de la prueba:


Los poemas no piensan, son pensados.

Pienso que no, no importa la calidad

del pensamiento.


Todo lo posible es también pensable.


No hago otra cosa que pensar en mi:

Sin ello, no hay poema pensable

ni necesario, ni indispensable.


Rezo por vos,

pero rezo para mi

(aunque confieso que no sé rezar)



lunes, 11 de abril de 2022

El hongo solo

 

(Ricardo Mansoler)

 

El hongo no sabe estar solo,

aunque su presencia aparezca

como una discontinuidad del paisaje

desierto de hongos:


Un cuerpo que emerge vertical

y emite una sombra proporcional,

materia organizada que se eleva

sobre el horizonte (el mismo horizonte

desde el que elevamos nuestras oraciones

cotidianas)


Ningún hongo está solo, aunque lo

parezca. Ellos saben sobreactuar esa

pretendida soledad ante presencias

extrañas y atraer la atención

del viandante incauto y no avezado.


(Hay quienes mueren por besar un hongo.

Nunca beses un hongo desconocido, estos

seres pueden ser tan atractivos como letales)


Hay hongos amigables y hasta comestibles,

pero lo más seguro es dudar de todos, salvo

de los que provienen del cultivo humano

y tienen precio: Es justo pagar por despejar

las dudas; todo tiene su precio, aunque sea

excesivo (los excesos se pagan)


El hongo vive poco, goza de una condición

efímera respecto de otros organismos, tan

o más dudosos.


Sirven para hacer metáforas, alimentar

fantasías, y poco más.


Son engañosos, como las metáforas.

Nadie está solo como un hongo, porque

el hongo nunca está solo: es la emergencia

visible de una comunidad subterránea

altamente organizada que se extiende

a lo largo del planeta.


Plantea algo más simple el hongo, su

presencia: Ni flor ni fruto, carne blanca

u obscura que brota de la nada y no

pregunta cuánto es.


¿Como es arriba es abajo?


El hongo no responde, no se mueve.

La contradicción y la metáfora no entran

en su metabolismo.

No sabe cuanto vale la hora hongo, no

labra su futuro ni necesita saberse libre

y esperar que vuelen sus esporas.


El hongo no se inmuta, no se mueve;

el hongo no elonga. No finge ni funge

de ser lo que no es: es sólo un hongo.


No se cansa de ser hongo, ni ofrece

resistencia a las clasificaciones y a las

metáforas de hongos.


No tiene sexo ni género, ni son todos

iguales. No se arrepienten de ser hongos

ni reniegan de su condición efímera.


Los hongos no van al cielo, ni aspiran.

No gozan de adjetivos posesivos ni

pronombres (nuestra casa, mi amor,

mi cielo, micelio es nuestro nombre

de su mundo)


Pueden crecer, o no, es indistinto;

su instinto de hongo es suficiente

para reproducirse mucho más allá

del tiempo en que se lee o escribe

un poema fungible.




 
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