(Abel A. Borda)
Un ejército de desertores recorre el mundo.
No se ve a simple vista, suelen pasar
desapercibidos hasta para los algoritmos
más conspícuos.
¿Un ejército de fantasmas?
Su imagen fantasmal no se detiene
ante las inclemencias naturales
u obtenidas en forma artificial.
Saben que el cambio climático no
se suspende por mal tiempo.
Avanzan sin ningún sentido, si es
que lo hacen; no hay certeza.
Nadie conoce su destino,
no se sabe qué buscan:
nada piden ni reclaman.
No los une un deseo, una causa, una
bandera. Parecen estar sólo de paso
(Acaso sepan, que no es posible sino
estar de paso por causas, deseos o banderas)
Un ejército de desertores recorre el mundo.
¿Se dirigen al desierto?
No hay certeza.
(¿Cuántos fantasmas caben ahí, en esa
palabra? No se sabe, algunos llegarán
a destino, otros desertarán en el camino)
No hay certezas, pero la procesión avanza,
su imagen fantasmal no desaparece de la
pantalla.
¿Se multiplican o se reproducen?
No se sabe, no hay certezas,
sólo sabemos que el desierto crece.
No hay comentarios:
Publicar un comentario