(Tomás Mercante)
Entró a la tabaquería:
Esto es un asalto, quiero todo
el tabaco que tenga.
-De acuerdo, quédese tranquilo.
Siempre estoy tranquilo.
-¿Y cómo piensa llevarlo?
Lo llevo puesto, no se haga problema.
-¿No le parece un exceso?
Puede ser, pero ¿qué no lo es?
Hace mucho que todo es excesivo en
este mundo, me parece.
-¿Se lo envuelvo?
No hace falta, traje algunas bolsas de
consorcio, creo que alcanza.
-¿Y piensa fumarse todo?
No, no lo necesito. Lo voy a repartir
entre los jubilados del barrio, para que
puedan fumar sin culpa.
-Fumar acorta la vida…
Es probable, pero entre tantas privaciones,
evitarles ésta representa un alivio entre
tanto exceso. Tampoco es mucha su
esperanza de vida.
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