(Serafín Cuesta)
Toda alma es luz
aunque no luzca igual
a otras luces.
La luz es emisión:
En todas nuestras emisiones
y emociones hay claroscuros.
Pero el alma es pura luz
¿Supura luz tu alma?
Para saberlo, no alcanza
con apagar todas las luces;
siempre hay reflejos que se cuelan.
Encerrarse no es seguro, nunca
sabemos si estamos solos,
y menos en lo oscuro:
Hay insectos diminutos y organismos
más pequeños cuya presencia no
percibimos; son numerosos, están en
todas partes y también tienen su alma:
Su luz podría ser más intensa que la
propia y llevarnos a engaño. Son muchas
las luces que sirven al engaño.
La mayoría de nuestras emisiones
son irregulares, no siguen un patrón
como la mayoría de nuestros semejantes.
Nos es difícil tramitar la intemitencia:
Acaso más que practicar la abstinencia.
No te encandiles.
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