(Aparicio Custom)
Si tomamos un organismo muerto
en condiciones naturales
y lo colocamos en un sitio seguro
como inversión, al cabo de un tiempo
razonable obtendremos un organismo
vivo.
Éste será idéntico al original muerto,
sólo que gozará de todos los signos
vitales conocidos y las funciones propias
de esos signos, recuperados por inversión.
Los organismos vivos no difieren mucho
de los otros, salvo por esos signos, que
son pocos, están bien identificados,
y para contarlos sobran los dedos de una
mano, viva o muerta.
La inversión funciona, en un sentido y
otro. Algunos le deben mucho; no son
muchos.
Es una operación simple, que puede repetirse
en el tiempo. Y es también una forma de
repetición, con distintos resultados.
No parece ser parte de la Naturaleza,
aunque hay quienes afirman que
la reproducción, más allá de un mandato
biológico es una forma de inversión:
Algo opinable, como casi todo en el mundo
de las inversiones. Sabemos que sin inversión
no hay desarrollo y que nadie invierte nada
si no es para obtener un beneficio.
La inversión puede salvar vidas, como se
explica más arriba, pero no hace milagros:
Invertir un organismo muerto es una aventura
riesgosa, pero no hay inversión sin riesgo, ni
aventura.
No existe la inversión segura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario