(Serafín Cuesta)
Descendemos de animales
que descendieron de otros
que descendían de otros,
siguiendo la cadena descendente.
Descendemos de bacterias,
diminutos organismos invisibles
y unicelulares que se reproducen
por división:
Los primeros seres vivos
de quienes toda vida descendió
y sigue descendiendo.
El mundo era distinto en esos
tiempos, en que todo estaba por
ocurrir y estaba todo por
descender.
Es probable que la primera bacteria
se haya sentido bastante sola: un
bicho raro o criatura extraña en
este mundo, que era otro.
Al dividirse para multiplicarse, no
previó las consecuencias. Fue un
acto impulsivo y egoísta para aliviar
su soledad.
No pensó ¿qué mundo le dejaré
a mis bacterias?
Ni se preguntó qué hijos voy a dejarle
al mundo?
No somos tan distintos, aunque ellas
no pueden pensar.
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