(Serafín Cuesta)
Produce tu propio sentido
de pertenencia, y deja de
depender de los que otros
produjeron.
No vuelvas a caer en la trampa
que otros tendieron para ti, para
que te sientas uno de nosotros
entre ellos:
No les perteneces, no tendrías por
qué pertenecer a nadie si tuvieras
tu propio sentido de pertenencia.
Pertenecer es inevitable y necesario,
todos nos pertenecemos hasta cierto
punto: La propiedad no tiene límite.
Nosotros sí: No aspires a ser uno
de nosotros en ningún sentido:
Sé tú mismo, aunque te falte información.
Eso atraerá a otros, hay muchos necesitados
de pertenecer a cualquier cosa.
Produce tu propio sentido de pertenencia.
Alguien lo adoptará y te hará sentir que
comparte tu mismo sentido, aunque sea
dudoso:
Un sentido sin compartir es un producto
inútil, sin más futuro que el estado de
reposo, un participio del pasado que
vacila hacia sí mismo.
Es mejor ser dueño de tu sentido
de pertenencia que pertenecer a
otro y reproducir la dependencia.
Aprende a liderarte, y libérate
del mandato ancestral de todos
los rebaños, que reza:
Hay que pertenecer.
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