(Encarnación Segura)
Dios creó el mundo
y todo lo demás.
Le llevó unos días, según
testimonios de la época.
Fueron días de trabajo intenso,
a un ritmo febril, como sólo Él
podía hacerlo.
Alguien lo tenía que hacer:
Hasta el tiempo tuvo que crear,
ya que no había tiempo ni espacio.
Pero con sus recursos sobrenaturales
se organizó y se hizo un tiempo para
hacerlo.
Ha de haber sido trabajoso, estaba
todo por hacer.
Al séptimo día descansó, verificó que
estaba todo hecho perfectamente, y
dio por terminada su tarea.
Como no tenía nada que hacer, hizo
silencio, y vio que era bueno, perfecto
y absoluto como sólo Él puede hacerlo.
Desde entonces permanece en silencio.
A veces, para matar el tiempo
que le sobra, lee algún poema humano
en forma silenciosa, y guarda silencio.
(Entre nosotros, la lectura silenciosa
fue descubierta por un monje, en el
siglo XIV, lo que reafirmó su condición
divina)
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