(Onésimo Evans)
Secuencias irrepetibles tomadas
de un sueño que murió.
Los sueños mueren y nacen
todo el tiempo sin solución
de continuidad:
Una secuencia conocida
como natural, que puede registrarse
o no. No se puede registrar todo.
Algunos son más intensos
y perduran en la memoria
durante algún tiempo.
La intensidad es ajena al tiempo:
En unos pocos segundos, el sueño
despliega toda la intensidad que
necesita.
Algunas personas conocen en sueños
los momentos más intensos de sus
vidas.
El sueño no muere, sólo se olvida,
así como nosotros seremos olvidados
con mayor menor justicia.
La justicia de los vivos, es algo
que sólo tiene lugar en los sueños.
No se puede afirmar que todos
los sueños sean justos,,
Pero es un sueño recurrente en algunos,
no muchos. Hubo quienes creyeron
que merecía ser mś que un sueño, y
perdieron la vida por esa causa justa.
No se puede afirmar que existan
causas justas, ni cuales lo son más.
Hay excesos que sólo están permitidos
en el ámbito onírico: Las inteligencias
más desarrolladas, han concluido que
un exceso de justicia resultaría en su
opuesto.
En los sueños máś complejos, aparecen
secuencias irrepetibles.. El material
onírico responde a una historia personal
y única.
La historia, las historias, no se repiten,
aunque se pueden reproducir con algún
éxito.
Nadie es ajeno a la experiencia de soñar,
una actividad subjetiva:
No existe el sueño compartido, es común,
es decir normal, estar durmiendo con una
persona y soñar con otra, u otras.
Nuestros antepasados también soñaban,
así como nuestros ancestros mamíferos:
No podemos afirmar que el primero
haya sido la rata.
Los vivos tenemos nuestros propios
sueños, no tenemos tanto tiempo
como para pensar en el sueño
de los muertos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario