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sábado, 28 de abril de 2018

Papel

(Tomás Lovano)



“Es agradable la papa
es agradable el papel
el papel
lleva la papa
y de la papa
salió el papel”

Los buenos padres
dan papel a sus hijos
en edad temprana,
edad de merecer, papel
- todo hijo se merece -

Buenos padres y madres
dan papel, proveen y cuidan
que no falte:    papel
- que el hijo sea feliz con su
papel -

“el papel lleva la papa
y de la papa salió el papel”

Papá, dame papel …

(El desarrollo del niño está muy
asociado al papel del padre:
padres ausentes, presentes, dudosos,
complacientes, severos, protectores,
padres dadores, proveedores, padres
que aman o no aman su papel, dan
papel. Ser padre se puede elegir, el
hijo nunca elige)

El padre: una presencia no elegida
pero necesaria (un mal padre se
prefiere a un padre ausente: vas a ver
cuando llegue tu padre)

Papel, papa, papilla
Un padre no amamanta ni apapanta,
pero provee sentido al papel.

Es hora de papar
a orillas del papel,
en el nombre del padre, del hijo
y del papel a elegir:

Papel secante, tangente, consecuente,
papel moneda, papel higiénico, papel pautado,
papel para armar, para envolver, papel
multiuso, apto para absorber todo lo que nos
excede: emisiones y emociones naturales y
residuales - todo lo que no pudiste en la vida
lo podés volcar en el papel -

Papel para regalo, papel para embalar, papel
picado, papel barrilete, papel reciclable:

Se me acabó el papel, papá…

Los papeles cumplen su ciclo, no todos pueden
reciclarse. El papel del padre suele prolongarse
más allá del padre - No pude despedirme de mi
padre, pero me dejó algunos papeles -

“es agradable la papa
es agradable el papel...”

Los humanos tenemos 46 cromosomas,
un par menos que la papa.


                       .....................



(El texto encomillado es parte de un poema
escrito por un interno psiquiátrico, hace
muchos años: ente 1979 y 1981 en Uruguay)

viernes, 30 de marzo de 2018

Vacilar es preciso

 

(Dudamel Rambler)


Vengo de vacilar y estoy en éxtasis
Vacilaba ante la ley, ante la letra chica,
ante los protocolos de la vacilación,
vacilaba entre líneas, vacilaba con fruición
entre ilegibles intersticios, vacilaba
con pasión y vacilaba de oficio:
para no parafrasear.

Supe de fuentes confiables irreproducibles
que la alteración es una fuente de creación,
acaso la única -estas palabras no me pertenecen,
tampoco éstas-

Vacilo entre los verbos regulares: nada que se
pueda escribir es azaroso; todo estaba, todo
preexistía. Ni los neologismos dejan de remitir
a un estado anterior.

Todo puede volver a vacilar,
leía y alteraba: cada lectura individual
puede leerse como una alteración -en toda
reproducción hay alguna alteración-

Venimos a alterar el orden, podría citar -sólo
cita quien leyó- releer, volver a vacilar:
“En la literatura, la carrera del lector es la más
difícil” escribía Macedonio, que vacilaba en el
prólogo de una novela que no empezaba nunca
¿Para qué empezar algo que conduce a un fin?

Todo puede volver a suceder, para el sujeto
que vacila…
Vacilar es una actividad sustentable
y cargada de futuro: es tiempo de vacilar
en modo infinitivo, en comunión con todas
las especies y organismos vacilantes.

He decidido vacilar: no sé si es una buena decisión
pero es la decisión correcta. Vacilo por mis propios
medios, sin temor, sin dirección y sin destino.

Vacilo a conciencia, actúo de oficio,
vacilar es un acto de conciencia
y también una forma de servicio:

Quien vacila no peca ni produce.


De dónde vienen los reyes

(José Luis Greco)


El vecino estaba en casa, no recuerdo el motivo de su visita, pero no dejaba de ser algo natural: tenemos buena relación (conviene llevarse bien,uno nunca sabe cuando puede llegar a necesitarlos, y no son una presencia que se pueda evitar, a no ser que uno decida vivir en el campo, pero está demasiado contaminado) 

Más curioso fue que saliera al jardín (estábamos en la cocina, que da al jardín, hacia el fondo de la casa) aunque tampoco es algo tan extraño cuando hay cierta confianza: pudiera ser que un interés en las plantas, o ganas de mirar el cielo y tomar un poco de aire lo hubieran impulsado (el jardín atrae, de hecho, yo paso más tiempo ahí que dentro de la casa) Pero pasado un tiempo que no puedo precisar, observamos que empezaba a moverse de una manera extraña, algo que crecía en intensidad: no bailaba, no había música, no estaba elongando sino más bien lo contrario: contracciones, contorsiones, movimientos espasmódicos que se tornaban más violentos, como poseído por una fuerza extraña (Bueno, lo que para uno es extraño puede no serlo para un vecino, hay que ser cauto y no dejarse dominar por los impulsos) Voy a ver que le pasa… No vayas, dijo mi mujer con un temor que ahora me parece lógico y sensato, pero que en ese momento no me detuvo. Salí, me acerqué ¿Te sentís bien, Reynaldo? No me contestó, concentrado en una nueva contracción más fuerte, ahora casi acuclillado y tenso y que, para mi sorpresa (no puedo explicar más que ésto) lo redujo hasta alcanzar el volumen de un perro, un perro de tamaño medio, para ser generoso. No sólo el volumen: era un perro, un perro bastante común, sin raza definida ni señas particulares; un perro cualquiera.

Nos miramos con mi mujer… ¿Qué hacer? No pensábamos tener un perro, con los dos gatos y el tortugo estábamos bien, pero había que hacerse cargo, no podía echarlo como a un perro, uno tiene su sensibilidad, los animales tenemos sentimientos, era un perro, acaso no el que hubiera elegido, pero reunía todas las condiciones de un perro, no podía abandonarlo: era un perro que además, había sido un vecino hasta hacía un momento…

Los gatos, al principio lo rechazaban, se encrespaban y lo azuzaban cuando se les avecinaba; pero al final, si bien no se hicieron amigos, terminaron aceptándolo: los gatos son muy perceptivos, seguro detectaron que no tenía malas intenciones y percibieron que portaba una historia complicada.

Es un animal tranquilo y apacible, nunca lo ví ladrar, ni gruñir ni quejarse, y a diferencia de los gatos, no suele ausentarse visitando casas vecinas.

Hasta nos ahorró el trabajo de buscarle un nombre; ya tenía (sólo se lo abreviamos por comodidad, era un poco largo: quedó reducido a la primera sílaba)


sábado, 24 de marzo de 2018

Sentido útil

 

(Horacio Ruminal)



“El deseo de librarse de la utilidad
es lo que ha elevado al hombre,
inspirándole la moral y el arte”

No hay deseos útiles o inútiles,
aunque hay buenas y malas artes:
éstas suelen ser más útiles.

Valores como la ética, la moral o
la justicia, ceden terreno ante el valor
de la utilidad. La injusticia, es más
útil que la justicia, observaba Aristóteles,
lo que explicaría nuestro poco apego a
esta última; preferimos la utilidad.

La utilidad provee sentido a todo.
Hay quienes hacen cualquier cosa por
sentirse útiles. La utilidad genera valor:
Un idiota útil vale más que un idiota.
El mandato social, impone culpa a quien no
puede reconocerse socialmente útil. El
valor de lo útil se impone sobre todos los
valores.

A través de la utilidad, se accede a otros
valores, como el bien y el mal: lo que es
útil es bueno.

La palabras son útiles, porque tienen un
sentido y pueden producir otros, permitiendo
la comunicación fluída entre sujetos:
Compartimos las palabras,
compartimos el sentido,
compartimos la utilidad.

Hasta que en algún momento de la vida,
surge la necesidad de librarse de ella,
y escribimos un poema -hacemos poemas
en busca de otro sentido: hacer algo inútil,
por el puro placer de hacerlo-

La utilidad provee sentido a todo,
menos al poema.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Cómplices

(Teodoro Losper)



De la complacencia a la complicidad
hay un paso: o ni eso.

No es complicado ser cómplice,
es más fácil que no ser
y más simple que obtener complicidad.

Nunca faltan oportunidades para acceder
a algún grado de complicidad (establecer,
generar, entablar son algunos de los verbos
compatibles con complicidad)

La complicidad genera oportunidades, es
un recurso humano: todos somos y buscamos
cómplices; necesitamos confiar, y sólo se
puede confiar en un cómplice: La complicidad
genera confianza, compromiso, condiciones
necesarias para la integración social y el
desarrollo de cualquier actividad.
Todos los vínculos humanos sustentables
están fundados en alguna complicidad.


Las asociaciones ilícitas, administraciones
fraudulentas,actos de corrupción, negociados,
malversaciones, vaciamientos, sobrefacturaciones
y toda clase de actividades y movimientos dudosos
son emprendimientos que requieren complicidades.

El emprendedor necesita cómplices, nadie puede
hacer nada sin contar con alguna complicidad.
Una persona influyente, es aquella que dispone
de muchos cómplices, y entre ellos algunos muy
calificados, cómplices conspícuos.

La complicidad y la concupiscencia, son condiciones
naturales para manejarse en las altas esferas.

La capacidad de liderazgo -algo tan apreciado por
los patrocinadores de la ideología impuesta y sus
cómplices ocasionales- no es otra cosa que la
capacidad de obtener cómplices sumisos, aptos
para ser disciplinados: creyentes que obedezcan y
se entreguen -la complicidad puede ser tanto activa
como pasiva-

El discurso oficial, busca la complicidad de la opinión
pública, una entelequia: un sujeto dudoso, si los hay,
que vino a reemplazar a otro, el pueblo -éste, sería el
conjunto de todos los pobladores, los que pueblan, los
habitantes de un lugar- La voluntad popular no existe,
en tanto no existen sociedades donde todos quieran
lo mismo; por el contrario, hay intereses antagónicos.
No se puede gobernar para todos, ni gestionar, ni
administrar. Tampoco se puede gobernar para las
mayorías, sin caer en el populismo, algo que las
minorías no suelen tolerar -se apropiaron de este
término para convertirlo, con la complicidad de
muchos que no pertenecen a esas minorías, en
sinónimo de corrupción, demagogia y otras
prácticas condenables-

Hay una sola y única opción: gobernar -o gestionar
o administrar- para una minoría, obteniendo la
complicidad de una parte de la mayoría.

Sí, se puede: hay recursos disponibles para el
desarrollo de este emprendimiento con cierto éxito.

El éxito en la sustitución del sujeto “pueblo” por
“opinión pública” responde, como el éxito en la
sustitución de exportaciones, a esta necesidad:

El pueblo, masa humana, conjunto de cuerpos con
sentimientos y deseos humanos, difiere de la opinión
pública: cifras que se miden, resultado de encuestas
que pueden ser manipuladas -como los sentimientos
populares- Basta con saber generar las complicidades
necesarias.

El arte de obtener complicidad está asociado, en su
desarrollo histórico, tanto a cuestiones culturales
como a intereses, pero por sobre todo a la necesidad
expansiva de la corrupción como la expresión más
propia de la naturaleza humana.

La política, es el arte de generar complicidades.
En las democracias modernas, conviven distintos
partidos que dividen su representación parlamentaria
según la cantidad de votos obtenidos. Suelen alternarse
en el poder: mientras uno gobierna, los otros son
o cómplices o enemigos. Pero todo enemigo puede
evolucionar a cómplice.

Todos somos cómplices, reales o potenciales, sólo
que algunos no han tenido la ocasión (pero las
autoridades se muestran optimistas de cara al futuro:
estamos trabajando para que haya oportunidades para
todos)


martes, 27 de febrero de 2018

El otro poema

(Ricardo Mansoler)



El poema de uno
termina donde empieza
el poema del Otro.

¿Falso o verdadero?

Hay reparos: la propiedad es algo
tan arbitrario como relativo. Todo
discurso puede reconocerse deudor
de otro, aún cuando el emisor no
lo reconozca.

La apropiación es algo natural, y no
siempre es consciente, voluntaria y
violenta. La conciencia suele ser
parcial: es difícil escribir con alguna
continuidad sin repetirse.

Otro: Los límites son difusos
¿dónde termina mi poema?

Hay mucho poema trunco, por no
encontrar la resolución justa. La falta
de definición es un problema a resolver:
conocemos límites, estamos definidos
por ellos, pero ¿qué define al poema?

Hay aproximaciones, tentativas. No hay
una definición definitiva. (Esto ya lo escribí,
es difícil escribir sin repetirse, es posible que
lo repita en el futuro. Hay repetición voluntaria
e involuntaria, consciente e inconsciente y otras
opciones, pero no hay futuro fuera de la repetición.
Gozamos de la libertad de repetir)

El goce se obtiene, la necesidad se tiene
o se adquiere.

El goce es un fin en sí mismo, como el poema
(que siempre es único y linda con otros)

Es difícil llegar al fin del poema
y resolver ante la presencia del Otro.


miércoles, 31 de enero de 2018

Volver al pasado


 

(Abel A. Borda) 

 

El pasado no pasa,
se acumula sin pausa y
se acomoda a las condiciones
del presente.

El pasado no pasa:
pasa la necesidad, y el pasado
la ve pasar, reformularse, alimentarse.

El pasado no pasa, sabe expresarse
en todos los presentes.

¿Obrar en consecuencia o ser
consecuente con lo obrado?

Cada uno es artífice de su pasado.
Ser consecuente es virtud, sólo si
se acredita la procedencia del pasado:
una buena causa.

Las causas se dividen -hay que saber
dividir y separar: el saber no ocupa lugar-

La división proviene del pasado, provenimos
de organismos elementales que se reproducían
por división, y somos parte de un mundo
dividido; accedemos al mundo sensible
en un proceso de múltiples divisiones y
subdivisiones. Somos materia divisible.
Somos pares e impares: la paridad es una
percepción impar, cada sujeto es único
y busca paridades como puede -la división
obliga a aparearse-

Buscar la unidad es una causa vana,
ninguna causa une ni unifica, a lo sumo
aglutina o aglomera; hay que asumir:
nunca nada es lo que se espera.
 
 
 
 
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