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jueves, 18 de febrero de 2021

La decisión es tuya...

 

(Horacio Ruminal)

               

                            a   N. S.

 

No permitas que las malas decisiones
hagan naufragar tu poema.

Siempre hay nuevos caminos
por explorar, nadie nace sabiendo
ni queriendo, ni mucho menos
sabiendo lo que quiere.

El poema lo sabe,  y te desafía:
vos decidís, él te observa y
se regodea con tus vacilaciones.
Mirá como se ríe…

Las buenas ideas no hacen al poema
si no logran transitar las palabras adecuadas.

La vocación no es todo.
Necesita ser desarrollada con un trabajo
metódico, sistemático y un asesoramiento
calificado.

Se debe disponer de todos los recursos
existentes para que el poema no se convierta
en un intento malogrado.

(Incluso, los recursos del discurso patológico
podrían mejorar tu poema analógico)

La vocación se adquiere.  Puede ser
fruto del azar o del equívoco:

¿Cuántos y cuántas, y cuántes
circulan por la vida, cargando una vocación
equivocada,  sin siquiera sospecharlo?

El ensayo y el error, es un camino arduo.
El tiempo que se pierde
no se recupera.

Pero hoy hay opciones disponibles
para allanar el camino, ahorrar tiempo,
minimizar los riesgos y evitar el error
no forzado.

¡No vuelvas a naufragar!

La decisión es tuya:  


Dejá de hacer girar el disco de “Los Náufragos”

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Producción Poética Asistida).

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generación, para liberar tus fuerzas productivas
y avanzar sin obstáculos en tu emprendimiento poético,
desde una comunicación dinámica, sin horarios
establecidos y la atención personalizada  a cargo
de profesionales de reconocida trayectoria.

No te rindas.


No te resignes a ser un poeta no reconocido
o fracasado… O peor aún, resignado a la
repetición del fracaso.

No vaciles, la decisión es tuya!

(Recordemos al poeta W. Blake:

“Quien desea, pero no obra,
 engendra la peste”

O bien, hace poemas como éste)
 



 

jueves, 11 de febrero de 2021

La producción de vacío como sentido poético

 

 

(Horacio Ruminal)

 

El vacío, la falta,
es condición necesaria, tanto
para la absorción como para la emisión
del deseo del otrO
(y otras necesidades indeseables)

Hay que  necesitar


Para ser considerado prójimo
ese otro debe calificar, primero
como sujeto  ( no todo sujeto
es un prójimo, cabe observar )

Es más fácil observar
que absorber un prójimo


(aunque algunos prójimos
son metabolizados con éxito
por el vacío jurídico:  los metabolismos
observan leyes que les son propias)


II
Conocemos diferencias,
no es lo mismo un prójimo que un
semejante:  Hay que saber diferenciar
para no repetir

Es más fácil repetir, que diferenciar
Es más fácil recitar, que citar
Es más fácil reproducir que producir


III
Volviendo al vacío inicial
(o primordial)
el mismo es una condición que,
a diferencia de otras, puede ser
producida por la mano del Hombre
(en un sentido metafórico y genérico)

La producción de vacío
es trabajosa, por lo cual
los productos envasados al vacío
tienen un costo adicional.

Lo propio ocurre en el sector poético:
Un poema que complete el vacío
es posible,  pero resulta una inversión
de riesgo, ya que la ecuación costo /
beneficio, suele arrojar un saldo negativo,
por lo que, si bien el vacío es neutro,

la plena ocupación del poema no es sustentable.



IV
En otro sentido, y para obturar el vacío
del presente segmento productivo,
estamos en condiciones de afirmar:

La producción de poemas
reproduce la lógica metabólica:

Después de nutrirse de tanto poema
ajeno, el sujeto siente la necesidad
de hacer el suyo: liberar su propio
bolo evolutivo, o metapoético.

La emisión de esa descarga
proveerá un alivio
tan real como ilusiorio:


la recuperación del vacío perdido.


 

miércoles, 3 de febrero de 2021

Lo nombres falsos

 

(Horacio Ruminal)

 

-No estés solo ni ocioso.
-Bueno, ¿Y ocioso solo?
-No.
-¿Y solo solo?
-No, el ni niega por igual ambas condiciones.

-¿Hay que juntarse para hacer lo que sea?
-No, lo que sea no, hay que tener una línea
 de conducta.
-¿Sólo una? ¿es bueno que esté sola?
-Sí, ella sí.

-¿Y el ocio creativo?
-No existe tal cosa, no es más que un artilugio
 retórico para justificar el ocio, por parte de los
 que no quieren trabajar…
 Las sociedades desarrolladas, que apuestan al
 crecimiento indefinido o infinito, siempre
 trabajaron para combatir el ocio, o aislarlo…
-El aislamiento preventivo….
-Digamos.

-¿Y quienes son los que no quieren trabajar?
-Una buena pregunta.  A pesar de eso, la voy a
 responder:  La mayoría no quiere, pero no son
 capaces de asumirlo ni de aceptarlo.
-Es trabajoso…
-Ya lo advirtió un pensador reconocido:
 “Lo que aceptas te transforma.
   Lo que niegas te paraliza”.  Nadie quiere
  cambiar.
-Todo cambio genera angustia, dicen…
-¿Usted comparte eso?
-No, no sé, no me pasó.  Nunca cambié…
-Bien, pero digamos que sí, es trabajoso aceptar
 la necesidad de cambiar, sin voluntad ni vocación
 de cambio.
-Pero se puede cambiar de vocación…
-¿A usted le pasó?
-No, nunca cambié, no tengo vocación.

-El camino del autoconocimiento es arduo.
 Se prefiere la comodidad de aceptar como natural
 todo lo establecido, y entregarse a la disipasión
 bajo cualquier actividad que ofrezca la posibilidad
 de una repetición exitosa.  
-El éxito suele ser efímero…
-¿Lo conoció?
-No, no.  Sólo que oí repetir eso.


-Bueno, en eso consiste su éxito:  Se integran
 y comparten ese desatino común.
-¿Encuentran placer..?
-Placebo:  Acceden a un sentido sustituto,
 un sentido artificial y vacío, para poder
 ocultar el verdadero.  El único sentido
 es la búsqueda de placer.


-¿Usted cree?
-Como que hay dios.
-No lo creí creyente… ¿Lo hay? ¿Y aprueba eso?
-Bueno, hubo muchos, es sabido. La superpoblación
 divina promovió la competencia, es decir la selección
 sobrenatural… Y no se impusieron los mejores, eso
 está a la vista.


-¿Cuántos quedaron?
-Uno, que ejerece bajo distintos nombres, todos falsos.
-¿Y los otros?
-Negociaron una especie de retiro voluntario, digamos…
-Comprendo. Pero hay otra cosa…
-¿Sí?
-Con esos nombres falsos,  ¿cómo saber?  ¿cómo podemos
 identificarlo como verdadero?
-Hay uno, un nombre que no usa, pero al que todos
 los creyentes rinden culto y adoran en forma
 unánime, sin distinción.
-Y cuál es, si se puede saber…
-Sí, aunque no creo que sea de mucha Utilidad. 



jueves, 28 de enero de 2021

Versiones alternativas

 (Ricardo Mansoler)

 

Súbitos óbices relucen sucesivos
desde el ábside a la férula del prójimo
desde el púlpito al inhóspito tentáculo
y hasta la glándula asimétrica
que regula la función del discurso
patológico

La voluntad desciende del gusano,
solía escribir con su dedo gordo
en el aire, un portador sano

Súbitos súcubos
velan la prótesis del poema
cargado de futuro
en donde la verdad vuelca su urna:

Puedo escribir los versos más autóctonos
esta noche, los más inútiles, estériles,
efímeros y únicos. Puedo, podría más
pero bacilo en cautiverio
con pasión y alevosía y ve labial,
cada cual ve lo que quiere ver:

su velo.

Bacilo en silencio,  los desdentados no pueden
producir la be labiodental, ni nos importa:
lo que no se puede producir, se importa.
Hay prótesis, poemas, para cada necesidad.

Compañero gusano, efímero efemérido,
hermano protozoario, todo es materia que amerita
la presunción de una pasión dudosa en desarrollo

Entre poseídos y desposeídos
elijo el ritmo de la austeridad sin límite

Entre los organismos pecadores
creo en el verbo encarnado
vacilo entre pecar y ser pecado

Creo en los tiempos compuestos
y en la descomposición divina
fuente de toda razón y justicia 

 

Creo en las oportunidades de la fe

y en la utilidad de la injusticia.

jueves, 14 de enero de 2021

Mirá lo que te estás perdiendo

 

(Tomás Lovano)

 

La relación de necesidad
resiste los avatares
de la intemperie óntica,
las condiciones de reproducción
del deseo y el avance de la fibra óptica.

Uno decide,  otro dispone
y hay quienes sólo necesitan
sentirse necesitados.

Un necesitado, nativo o por opción
debe saber que no está solo.

La relación de necesidad
explica la mayor parte de las conductas
y vínculos entre mamíferos vertebrados.

¿Me explico?

Le pregunté a un picahueso que picaba
y picaba, concentrado como un participio

(picaba y replicaba soberano
sobre un poema de Picabia)

Lo importante es el ritmo
compañero
me dijo sin dejar de repicar y sin
dejar de sostener el suyo,  el resto
es accesorio.

¿Quién  oyó?

Me pregunté en silencio
(un silencio de corchea con puntillo)

Oíd el paso de los puntos suspensivos…
Oíd el paso de la necesidad
por el agujero negro del sentido

Oíd el canto del ruiseñor.
Oíd el vuelo del avutarda,
el movimiento del tardígrado…

Oíd como todo se reduce:
Oíd el canto de los pichones en sus nidos.
Oíd el canto de los emprendedores empedernidos.
Oíd el canto del reciclador urbano

Oíd el canto del ruiseñor
Oíd el canto del reducidor
empoderado…


(Oíd:  No hace falta un oído absoluto
           para volver a ser original

          Siempre se vuelve
            al odio primordial)

 




sábado, 2 de enero de 2021

La evolución del verbo

 

(Horacio Ruminal)

 

Remontándose en el tiempo,
se advierte aún, que los verbos
representaban acciones
más o menos claras y precisas.

Pero ya no son lo que eran:
La evolución sumó complejidad al mundo
y al lenguaje  (el mundo al que pertenecemos)

La expansión del campo semántico
es un hecho irreversible, como la evolución.
Hay nuevas acciones que representar.  Y
lo que se gana en amplitud se pierde en precisión.

Siempre hubo hombres de acción
y hombres de palabra.


Pero desde la práctica teórica
surgen nuevas contradicciones:
Las acciones caen,
ya no son lo que eran,
los actos precipitan y los participios pasan
sin pena ni gloria.  Los límites
se tornan difusos, y aparecen todo el tiempo
nuevos significantes que agregan confusión.

La confusión, puede sumirnos en la inacción,
perdiéndose todo interés en la acción
como valor positivo.



II

Militar, en su acepción verbal, supo ser
un verbo serio, adusto. Expresaba una práctica
de un compromiso intenso, íntegro y hasta absoluto
con una causa.  Ésta, solía estar representada  en
una agrupación política, una organización armada, etc.

Se sabe que muchos militantes perdieron la vida
por la acción de los militares, que a su vez
cumplían órdenes de sus mandantes  (El verbo militar
estuvo siempre asociado al verbo obedecer)

Se podía militar, incluso en una secta o grupo religioso
(si es que hubiera alguna diferencia).  Pero siempre, sin
excepción, se militaba “en”,  no habiendo lugar a la duda
en cuanto al sentido de pertenencia, y a los fines de la
práctica militante.

Un militante, merecía el respeto de propios y extraños
por su actitud de entrega y compromiso, más allá
de compartir o no su condición ideológica.

No se concebía que alguien pudiera militar un Objeto Directo.

Pero los tiempos cambiaron,  y se descubrió
que el verbo ofrecía otras oportunidades, era cuestión
de obtener aceptación utilizando los medios y recursos
disponibles.

Hoy se acepta de buen grado
que se milite  el optimismo, la transparencia,
el entusiasmo, la relajación, la resiliencia,
el oscurantismo, el conformismo o el oportunismo,
así como el posibilismo, el terraplanismo,
el cortoplacismo, la misantropía, el crudiveganismo
o el pos positivismo.

Incluso, resulta aceptable militar la aceptación genérica:

“Lo que aceptas te transforma, lo que niegas te somete”
Repiten sus militantes.

Y más allá de las diferencias, si algo no queremos
ni aceptamos, es el sometimiento.



III

Sin duda, los cambios que ocurren en el lenguaje
acompañan o preceden los cambios en una
sociedad.  Hay distintas teorías y visiones.

Pero ante los cambios, surgen nuevas opciones
de militancia:  a favor, o en contra
(aunque también se puede militar la moderación)

Los que militan el Objeto Directo
hacen una interpretación más amplia y libre
del significado del verbo militar:

Creen que todo puede ser militado
y nadie puede poner límites, ni al Objeto Directo,
ni al derecho a militarlo.  Lo que explica la aparición
de militantes antiderechos.




IV


Resulta evidente, que la expansión semántica
del verbo, abre nuevos horizontes para
la biodiversidad militante.

Así, vamos incorporando muevas formas y diseños
para vivenciar la experienca militante con una
cada vez mayor horizontalidad:  

Militancia vertical, transversal, eventual, transicional,
subvencionada, tercerizada, precarizada, etc.

Militancia experiencial, para aquellos que solo desean
conocer la experiencia intensa de la práctica militante.

Y militancia aspiracional:  “estoy dispuesto a militar
sin descanso y sin medida, en cuanto aparezca algo
que valga la pena ser militado”



V

En cualquier caso, hay que aceptar, la militancia
no es lo que era:  la imagen del militante histórico,
abnegado y comprometido a ultranza, ha mutado,
mal que nos pese, en un  organismo genéticamente
modificado,;  una especie híbrida que ofrece toda
una diversidad de opciones, modalidades y aplicaciones,
como para que nadie se quede afuera.

La militancia como producto, expresa el éxito de la
intervención de diseño inteligente en el campo semántico
de la función verbal, generando nuevas fuentes y opciones
para el desarrollo de la actividad, lo que redunda en la
producción de nuevos sentidos de pertenencia, para
la optimización de la integración en un
verdadero modelo inclusivo:  

Todos tenemos derecho al sentido de pertenencia.
Hay que pertenecer.
No hay nada que no sea militable.


Hacía falta operar un cambio en el desarrollo
de este recurso semántico, que destrabara el
tránsito hacia el camino evolutivo:

No se podía sostener el verbo militar
constreñido, encorsetado y acotado
a la defensa y promoción de categorías abstractas
y obsoletas como libertad, igualdad, justicia
o soberanía…

¡Sólo la militancia es soberana!


VI

Toda evolución tiene un costo.
Así, al ampliar el sentido se diluye su carga
negativa original.  Lo que se gana en un lado,
se pierde por otro, una realidad:
Hay ganadores y perdedores, siempre hubo
(Conviene militar con / en / para / a / los que ganan)

Hay que aceptar el costo evolutivo.
Hay que aceptar:
Vale repetir la cita
de los militantes de la Repetición Permanente:

                            Lo que aceptas te transforma.
                            Lo que niegas te somete.



Con la evolución del verbo

el horizonte se amplía

y el desierto crece.

Hay mucho para militar.




VII

Lo que alguna vez fue un camino  sin retorno,
ahora es un número creciente e impreciso
de caminos que se bifurcan, sin solución
de continuidad.

La aventura de militar
está al alcance de todes:  
Ya no es un camino restringido a jóvenes elegidos,
esclarecidos, iluminados o creyentes.

No hace falta creer, ni tener convicciones, ni ser
joven. Ni ser un insatisfecho inmaduro, que incapaz
de aceptar su fracaso como sujeto, se refugia
en la comodidad de querer cambiar el mundo.

No, todo cambió. No hizo falta cambiar el mundo.
Bastaba cambiar un poco el sentido de algunas
palabras.

Ahora, sos libre de militar lo que quieras:  
Alcanza con una actitud positiva, alguna vocación
de servicio y las ganas de aceptar el desafío de la
aventura.

Sumate

No te quedes afuera

La militancia es más que un desafío
y una oportunidad:   Es una inversión
a futuro   (al futuro hay que militarlo)

Pensá en tus hijos,  aunque todavía
sean parte del futuro.
Pensá en el orgullo de poder
transmitirles tu experiencia…
Pensá en el de ellos, al poder decirle
al mundo:

Mi padre fue un militante…



No te quedes afuera
Sumate
y convertite en un militante soberano
o un soberano militante.

Hay causas militables para todes.
Abrazar alguna causa siempre suma
(aunque haya otras mejores)

Abrazar es fácil, no hace falta poseer
una formación específica ni genérica,
ni tener opinión formada:
Hay información disponible,  y sobran
formadores de opinión.

Toda causa es proveedora de sentido.
Hay que darse, sin medirse.
Hay que abrazar,
por la parte abrazable de las causas,
para gozar en plenitud
la condición de miembro.

Sumate, decidite, animate a emprender
una militancia soberana.

El Sujeto ya lo tenés,
el verbo te está esperando, como una novia.
El Objeto Directo lo ponés vos.

                        ***


Nota al pie:  Si tenés dudas en cuanto al objeto,
podés militar este poema militante, aunque
dudoso:  muchos pondrán en duda su condición
poética, y hasta su condición militante...


(Pero sólo es cuestión de militarlo bien)






 

sábado, 26 de diciembre de 2020

El sapo y la plena ocupación

 

(Ricardo Mansoler)

 

No puedo agazaparme,
pensaba el sapo de otro pozo
en pleno uso de sus capacidades
adquiridas, heredadas, dadas.

Dado un pozo, el sapo
lo ocupa, si cabe.

El sapo no cava: no tiene uñas
ni dientes, ni recursos para producir
cavidades.   Tiene manos, pero no
puede agarrar la pala, cavar, ni hacer
cavar  (aunque pueda abrazar mejores
causas)

¿Cantan?

En tal caso, se trata de un canto repetitivo,
que no evoluciona.  En tantas generaciones
no han sabido desarrollar cantos al trabajo,
cantos ceremoniales, cantos de vida y
esperanza, cantos sacramenticios, ni un
canto castrato o un mísero canto a mi mismo.

Tampoco supieron crear riqueza,
teniendo manos tan parecidas a las nuestras
y ni siquiera las aprovechan para la
autoayuda, algo que nosotros venimos practicando
desde antes de saber que éramos monos.

¿Qué produce el sapo?

Sólo un rechazo irracional
entre los seres racionales…

Dado un sapo, agazapado
o en vísperas de agazaparse,
el observador puede persignarse, elevar una
oración, o más  (por si fracasa ésta)
o puede ignorarlo, ningunearlo
y concentrarse en un pensamiento positivo,
o pos positivo, hasta salir del pozo depresivo.


Todo sapo, como es sabido, puede encubrir
a un príncipe, o a una princesa que espera
a que sea pronunciada la palabra mágica
que romperá el hechizo.

Pero  ¿a quién le será revelada esa palabra?

El observador genérico no tiene respuesta,
el sapo es criatura misteriosa:  Es poco
lo que se sabe del sapo, la sapiencia acumulada
y el conocimiento compartido como especie
superior, nos resulta insuficiente para considerarlo
un prójimo, mucho menos un semejante.

Se sabe poco del sapo genérico, y aún menos
de este sapo de otro pozo.

Pero menor es la certeza respecto del pozo:
¿Será éste, pozo de otro sapo?
¿Dónde reposa la certeza?  ¿en el pozo?
¿en el sapo que no sabe que no le pertenece?

El sapo no sabe que hay que pertenecer,
el sapo no duda de su sapiencia
y sólo piensa:  No puedo agazaparme

(El sapo sólo piensa en primera persona,
como yo.  No piensa en otras ni en otros.
No piensa en el Otro y su propiedad.
No se reconoce ajeno y se autoriza a sí mismo:
 “Soy yo, y es ahora” , piensa en primera persona)

Bien puedo pernoctar en este pozo,
es posible reposar en este pozo.

No hay contradicción entre pensamiento y acción,
todo lo pensable, es también posible,  piensa el sapo
en estado de reposo   (agazapado en pozo ajeno )
sin culpa ni pecado, con el alma empozada
en  su propio pensamiento:  El sapo sólo piensa en
primera persona, no sabe agazaparse en otras.


 
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