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miércoles, 12 de enero de 2022

El poema inoportuno

 (Ricardo Mansoler)


Mientras estás leyendo estas líneas
pasa una oportunidad.

Es común, en cualquier lectura,
aunque no sea un poema
el que lo advierte, como en este
caso, y aunque no sea un poema.

Ya está, ya pasó, suele pasar
cuando se lee.

Pero hay otras lecturas:
Hay que ser selectivo, no se puede
leerlo todo, como tampoco aprovechar
toda las oportunidades que pasan:

Hay que saber leerlas en el momento
oportuno:  Si no se las detecta pasan
de largo y es como si no pasaran.

Ahora está pasando otra;  no importa,
hay más: las oportunidades van y vienen,
circulan como las palabras.

Las palabras, entonces ¿no sirven?

-Falso:  Sirven para generar oportunidades
y poemas.

Este poema expresa la segunda opción,
como es obvio.  ¿es obvio?

No, un poema puede ser muchas cosas
pero nunca obvio. Sí resultara obvio
no sería un buen poema, ni un poema.
Sólo sería un engaño, otro producto
del oportunismo que crece y se
multiplica en todas partes.

Es oportuno consignar, que sin palabras
no habría poemas ni oportunidades.

El oportunismo se vería en serias
dificultades.  Pero no es el caso:
las oportunidades existen y siguen
pasando, dentro y fuera de los poemas,
oportunos o no.

Mirá como pasan:  mirarlas pasar
es un buen pasatiempo, que todos
podemos frecuentar.

Este poema contiene material dudoso,
pero ofrece la oportunidad de observar
lo que pasa y también lo que no pasa
(sin costo adicional),  alrededor
de la circulación de oportunidades.

Una oportunidad real,
única, tal vez perfecta, 

está pasando ahora:  sin cargo.

No importa cuando lo leas

(Las palabras circulan, dentro y fuera
del poema, como las oportunidades)

Las palabras son oportunidades:
Hay que saber leer y dejar pasar.



lunes, 10 de enero de 2022

Contribución a la crítica de la función poética

(Asensio Escalante)

 

-El arte, cuando se logra, siempre tiene
 algo de magia… ¿No cree?

-No creo en el arte. No le veo mayor
 utilidad, más allá de esa promesa de hacer
 más agradable nuestra relación con la
 realidad.

-No es poco, aunque entiendo que va más
 allá de eso: también puede cuestionar esta
 realidad, y cualquier otra.

-La realidad no es posible, ya lo averiguó
 Lacán. Y para cuestionar, existen otros
 ámbitos, como la política.

-¿Cree en la política?

-La política es el arte de lo posible… No
 creo en el arte.

-El arte es un concepto muy amplio. Hace miles
 de años que nuestra especie produce arte, y goza
 de reconocimiento histórico como expresión
 exclusiva del animal humano y realización
 superior del pensamiento abstracto.

-La Historia es una trampa. No es ciencia, ni
 produce conocimiento: Es un engaño que
 tributa siempre a alguna ideología.

-Niega la historia, y también el Arte…
 ¿Y niega todas las disciplinas artísticas por
 igual?

-No, rescato el arte de la magia. 

 


de Diálogos encontrados

viernes, 7 de enero de 2022

El consenso infinito

 

(Amílcar Ámbanos)

 

-Empedernirse es fácil, hasta una piedra…
 dijo un facilitador empedernido.

-Es más fácil empoderarse que empedernirse,
  acotó un reducidor empoderado.

-El facilismo es un humanismo, como el
  populismo y el oportunismo. Terció un
  consultor filosófico tercerizado.

-Hay que ser moderado en nuestros juicios y
 apreciaciones. Apuntó un moderador muy
 calificado: Nada que no sea relativo me es
 ajeno. Cada uno habla de la feria, según como
 le va en ella.

-Ella ya me olvidó… Repasó el rapsoda repetidor
  (más conocido por su pasado como poeta olvidado)

-Yo como feriante fracasé, pero nunca bajé los
  brazos. Creí en el esfuerzo personal, en el sacrificio
  y en el prójimo (siempre hay algún prójimo para
  sacrificar) y pude capitalizar el fracaso:  
  Me reconvertí, volví a intentar, con esta fe que me
  animó a emprender: Crecí, seguí creciendo, me
  empoderé y vi que era bueno emprender, crecer,
  empoderarse, empedernirse…
  Ahora gozo de una posición envidiable, podría
  retirarme y disfrutar. Pero uno siempre aspira a más.
  (intervino un emprendedor empedernido empoderado)

-Comparto pero no acepto. Vengo de recibir la
 excomunión y estoy en éxtasis. No comulgo con
 ninguna otra creencia: No creo en la educación
 pública, ni en el transporte público, ni en la opinión
 pública. Soy de la opinión, no creo en la educación.
 Confieso que he bebido: un aceptable vino de misa.
 No soy lo que digo, ni lo que hago. Y ni pienso volver
 al pago. (Aportó un misántropo habilitado)

-Soy franco: A las palabra se las lleva el viento, y ya
 escuché más de lo que podía oír.  El poder está en la
 boca del fusil. Quien quiera oír que oiga.
 (Apuntó un francotirador matriculado)

 No creo en el comercio de la palabra, ni en el de la
 carne. El único intercambio válido, es el intercambio
 de fuego: El poder está en la boca del fusil  -o del
 misil, para actualizar la frase-

-Perdonemé, los misiles no tienen boca: son sólo cuerpo.
 Mejor afine la puntería semántica, antes de tomar la
 palabra. (Corrigió el moderador con moderación)


-Bueno, hay misiles disímiles, nunca se sabe: hay
 mucho desarrollo secreto.  Y el que tiene boca se
 equivoca: el poder está en la boca.

-Sepan que olvidar lo bueno,
 también es tener memoria…
 (Citó el rapsoda repetidor)

-¿Y eso quién lo dijo?

-Esa te la debo.

 

lunes, 3 de enero de 2022

Desentenebrecerse

 

(Carlos Inquilino)

 

Desentenebrecerse
hasta que todo vuelva
a ser pecado
y cobren cuerpo las musas
olvidadas al sumar.

Hasta que duelan los tuétanos
del alma y entren en combustión
sus sílabas más íntimas.

Que los apóstatas apócrifos
renueven sus apuestas
y las haches exijan su derecho
a pronunciarse.

II
Ya sea la luz
o el brote subcutáneo que ilusiona
al tragaluz de la conciencia
y al observador desaforado.

Almas erectas, insurrectas, copiosas
y solubles o en reposo  -no ignoramos-
son presas de disímiles estímulos
y estímulos disímiles, a la vez.

¿Qué ves cuando no me ves?  
Pregunta el alma acéfala al vidente
en plena floración transgénica.

¿Hay más antimateria que materia?
¿Somos menos de lo que creemos?

Basta desenterrar el ancla
con un ala, una pala, una palabra
y observar el barro primordial.

Sin persignarse ni remorderse.


III
Urge gozar, en las afueras
de los verbos que comprometen
el tejido prometido.

Gozar de no tener que incorporar,
incorporarse, al sueño conjuntivo
denodado.

Gozar de los sentidos dados
y perdidos al nombrar,
como animal anómalo que goza
su anomia y su anonimia por igual.

Gozar, hasta del último
saldo negativo.

Gozar lo dado, lo perdido
con denuedo.

Gozar hasta que todo sea pecado
y vuelva.



(escribía un ex esclarecido
antes de evolucionar en poeta
obscuro)


viernes, 31 de diciembre de 2021

Armonías

 

(Tomás Lovano)

 

El metabolismo de la muerte
roza la perfección
en un sentido armónico:

Vidas disipadas, ordenadas, útiles, fútiles,
dudosas, sacrificadas, licenciosas,
silenciosas, estruendosas, opacadas,
luminosas o extraviadas, resuelven
en una misma secuencia armónica


tan democrática como inopinable,
tan perfecta como irrefutable.


Sólo en esa resolución armónica
y definitiva, reposa la igualdad
de oportunidades.


martes, 28 de diciembre de 2021

El poeta funcional

 

(Aquino Lamas)

 

Los deseos son órdenes,
tengo para mi:
excepto los ajenos.

Nadie puede permanecer ajeno
al orden de lo deseable
por demasiado tiempo. Siempre
hay tiempo para desear algo
-aunque más no sea, el fin de la
sujeción a ese orden-

Una resolución, justa o injusta,
alivia esa tensión que el deseo
supo generar  (las tensiones, no
se sabe en qué terminan, mientras
que el reposo trae alivio: algo
deseable)

Pero no es el reposo un estado
que pueda mantenerse demasiado
tiempo  -aunque sabemos que a
cada minuto nos acercamos al
reposo definitivo-

Mis deseos son órdenes:
Sólo me mueven deseos autistas,
escribe el poeta autogestionado
-un self made man- desde su
ergástula ergonómica.

Soy yo y es ahora, se ordena.

Si fuera otro, no podría escribir
este poema. Acaso ni siquiera lo
leería.

¿Para qué perder tiempo incorporando
los residuos de deseos ajenos?

Tengo los míos, sin metáfora:
ellos no la necesitan.

No hay poema sin deseo, todos se arman
con los restos de deseos que no llegaron
a destino.

¿Cuál es el destino de un poema?
¿Ser leído?
¿Quién podría leerme mejor que yo?

El Otro leerá lo que quiera y como quiera
(Uno oye solo lo que quiere oir:  quien
quiera oir que oiga, no soy quien
para impedirlo)

¿Qué pedir a un poema?

Cada cual pide su deseo, una mueca,
una sentencia, un perfume, una señal
que comunique al sentido emotivo:
algo en que poder identificarse.

El otrO puede interpretar cualquier cosa,
y detenerse en cualquier parte, creyendo
detectar el sentido más profundo, el
verdadero sentido del poema, que suele
ser otro.

El otrO se desvía, porque es Otro:
Es natural, sigue su deseo, que es otro.

Yo no soy ningún OtrO

¿Qué esperar del deseo del Otro?

La única certeza es el desvío.
El poema es, en esencia, otro desvío:
materia residual, desechos de deseo
desviado de su función útil.

Un desvío que busca su forma
para resolver en otro provisorio
estado de reposo.

No hay otro sentido. Pero hay Otros, que
desean  -y acaso deseen lo mismo-

Lo cierto: Un poema puede adoptar distintas
formas, incluso aquella que todo lector de
poemas rechazaría.  Y es natural:

Sólo debe fidelidad al deseo original.

¿Un exceso?

El poema no espera un juicio justo
ni pregunta  alto quién vive.
No busca afinidades ni clientes,
ni cree en el adjetivo vivo.

Sabe que para estar vivo
es preciso ser excesivo.
 

domingo, 26 de diciembre de 2021

Nuevos vientos

 

(Teodoro Losper)

 

Parcialmente inestable,
se pronostican nuevas crisis
de identidades genéricas.

Soplan nuevos eventos meteorológicos,
metafóricos, ontológicos
y metametereológicos.

Los vientos autóctonos ya no enamoran.
Es necesario importar otros vientos
para generar empatía y atraer inversiones:

El viento luce como inversión segura.

Estudios académicos abonan nuestro discurso,
la ciencia es con nosotros. Ella ilumina
el camino y provée los instrumentos epistémicos
y los fundamentos verdaderos para alcanzar
el desarrollo sustentable.

No puede haber temor ni titubeos:
Con la verdad no ofendemos ni tememos.

Disponemos de los recursos que necesitamos
y también de los que otros necesitan.

Estamos en condiciones de generar
otras  condiciones: confiamos en la ciencia.



Las crisis son oportunidades de crecimiento.
Sin crecimiento no hay futuro  (más allá de
la repetición, un vicio retórico que no genera
nada interesante: un vicio inútil, más allá de
su función en los estribillos, secuencias
armónicas, ritmo, metabolismo, respiración
y sistema circulatorio, por no nombrar la
reproducción)

Estamos ante un nuevo desafío que requiere  
empatía y el esfuerzo de todos: Juntos podemos
reciclar la crisis.

Nadie tachado de sensato, en su sano juicio
puede desear no crecer, salvo el enemigo.

Sabemos que el enemigo no descansa
y es mutable como un virus.
Pero lo conocemos, en parte  
(todo conocimiento es parcial)
tanto como al enemigo interno
que permanece agazapado entre nosotros.

La producción de conocimiento
no se detiene, y está de nuestro lado:
es nuestro aliado incondicional para
generar las condiciones que necesitamos
y crecer sin límites.

Hay estudios que avalan y abonan
nuestro discurso  (incluso pueden hacerlo
con cualquier otro)

Apostamos a la inversión, con evidencia
científica:  estamos entrando en un futuro
reciclable.

Los economistas, hace tiempo se reciclan.

Hay estudios y documentos científicos:


son un buen abono
para compostar y reciclar.   

 
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