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martes, 1 de marzo de 2022

Para adelante

 

(José Luis Greco)

 

Hay que saber patear para adelante.
Es todo, dos puntos.


Los puntos son como pequeñas
esferas que circulan, algunos parecen
manchas, pero cuando la pelota está
en juego no importan los méritos
puntuales: la pelota no se mancha.

Los vencimientos se prorrogan,
no todo está perdido, hay que vivir
el presente. Siempre hay revancha:

Hay que saber perder y esperar otra
oportunidad sin perder el espíritu
deportivo.

Hay que patear para adelante,
lo único que sabía cuando empecé
a patear, entrando en ese juego.


II
Otros sabían más, es cierto. Puede
que todos supieran más, no sé: Yo
pateaba para adelante, sin mirar; las
comparaciones siempre son odiosas.

Para el que no sabe, todo es incierto,
todos son otros, aunque pateen para
el mismo lado  -adelante-


III
No hay vergüenza en no saber, nadie
nace sabiendo. Todo juego se aprende
con el tiempo:

La vergüenza
es sólo cuestión de tiempo.
Hubo un tiempo en que andábamos
desnudos sin conocer la vergüenza:

La vergüenza, como el conocimiento,
se adquieren con el tiempo.

Hay que patear para adelante,
aconsejan los más adelantados; la
vergüenza no suma, salvo la vergüenza
deportiva, que es parte del juego y
ennoblece.


IV
Perderla es más difícil, pero se aprende.
Con el tiempo aprendí y llegué a ser
reconocido como útil por mis pares;
nunca paraba, no brillaba como otros,
no derrochaba lujos pero dejaba todo;
no me guardaba nada.  Sin exquisiteces
pero cumplía:  iba para adelante, ponía
lo que había que poner.  No lucía pero
era valorado:  alguien tiene que hacer
el trabajo sucio, para que otros puedan
brillar.


V
Después llegó la hora del retiro,
se cumplió el tiempo de descuento y
abandoné la práctica activa:  El tiempo
pone límites, hay que saber retirarse a
tiempo para no pasar vergüenza.

Hay que saber aceptar la realidad
y patear para adelante…

No se sabe qué hay ahí adelante, pero
no hace falta saber mucho, al contrario:
Es precisamente esa la aventura, en
cualquier juego que juguemos.

Sólo dos cosas hay que saber:

Primero, para qué lado patear,
y después patear para adelante. 


domingo, 27 de febrero de 2022

Nuevos recursos para obtener el éxito poético

(Amílcar Ámbanos)

 

La reconversión
es un recurso renovable
y esencial para la evolución.

Una herramienta al alcance
de cualquier usuario
en ejercicio de la función poética,
sea un iniciado o un mero aspirante
(toda aspiración puede ser reconvertida
en otra más sustentable)

Comparto mi experiencia:
(hay que compartirlo todo, menos el
peine)

II
Tomé un poema abandonado, que
carecía de definición y vacilaba
entre resoluciones dudosas y la
revelación de decisiones opinables
y mal terminadas.  Todo lo cual,
concurría en una expresión de claro
resultado deficitario:

No era lo que prometía, ni era lo
que parecía. ¿era un poema?
No podría afirmar que sí, ni que no.

Decidí reconvertirlo, para ponerlo
en valor:

 

III
No quité ni agregué, respeté su
composición original. Sólo alteré
el orden, cambié unas palabras
de lugar y noté como se generaban
otras funciones y relaciones, se
incrementaba su versatilidad y
florecían nuevas oportunidades.

La operación fue exitosa:
Obtuve otro poema, que con el
mismo costo rinde el doble o más,
(no puedo precisar, no necesito)


IV
Conclusión:

La economía está en la alteración.
El éxito, es pura alteración  
(sé que muchos no compartirán;
lo acepto con empatía: es sabido
que el éxito genera enemigos, hay
quienes no perdonan el éxito ajeno.
Como el peine, el éxito no se puede
compartir)

Hay mucho por alterar, la
reconversión es una inversión
segura:  El poema, ya  reciclado y
reconvertido se sigue desarrollando.

Ahora funciona, y ofrece todas las
seguridades y utilidades que puede
ofrecer un poema.

viernes, 25 de febrero de 2022

memorias de un ladrillo hueco

 

(Asensio Escalante)

 

“No hablan las paredes
ni murmuran los muros”
    (Anónimo, S. IX)


Escribo mejor frente a una pared,
dijo el ciego.

Las paredes amparan.
Las paredes separan,
reparan y contienen.

Me siento cuidado y contenido,
por no decir protegido:  Nada nos
protege de la memoria.

Las paredes no tienen memoria,
sean pares o impares, no tienen
nada que olvidar.

Ninguna sabe cuantas manos
fueron necesarias para levantarla,
ni cuantas lo serán para derribarla.

Ni saben cuantas manos de pintura
recibieron en su historia objetiva
y vertical.

No saben de arena ni de cal,
ni de ladrillo hueco o ahuecable.
No evocan el revoque fino, ni la
afinidad perdida en el tiempo.

No saben lo que contienen, ni
lo que supieron contener.

No saben lo que callan, pero callan:
son reservadas.  
No necesitan confiar en sus pares
para descansar de sí mismas y aliviar
el peso de la gravedad histórica.

Su condición vertical es ahistórica,
no sufre alteraciones, ni las goza.

Por el contrario, yo sólo puedo hacer
memoria, un exceso que permite la
metáfora:  la memoria ya existe,
está hecha de distintos materiales
-no muy nobles- pero sigue en obra:

Siempre faltan detalles de terminación.

miércoles, 23 de febrero de 2022

La rana y la ranura

 

(Dudamel Rambler)

 

La rana entró por la ventana.
Una ranura le alcanzó,
no alcancé a percibir el momento
de su entrada airosa a mi casa.

¿Cuántas cosas y criaturas imperceptibles
se filtran por ranuras de persianas de
ventanas sin ser del todo detectadas?

¿Cuántas ranuras disponemos
que no percibimos ni sabemos?

¿Cuántas ranas y ranuras, entrantes y
salientes y/o vacilantes, pasan por
nuestras ranuras perceptivas sin alcanzar
a ser registradas?

¿Podría, todo ese movimiento que
nos es ajeno, en tanto que no percibido,
ser parte del paisaje de la vida?

¿Cuántos sentidos caben ahí:  en la luz
de una mínima ranura que se filtra
como rana en la ventana?

¿Ramifican los sentidos ignorados, y
seguirán reproduciendo brotes en el
aire, indiferentes a la conciencia superior
que los designe?

¿Ranifican como ranuras penetrando
en el sonido que se filtra en el aire?

¿Cuántos sentidos concomitan en la ranura
de la u que yace en el centro del anuro
infiltrándose por la ventana del poema
ya ultimado?




martes, 22 de febrero de 2022

La industria del futuro

 

(Esther Miño)

 

I

La industria del turismo es la inversión
más sustentable de cara al futuro que
se avecina.

Una industria que no para de crecer:
Al turismo convencional, supo agregar
el turismo étnico, antropológico, ecológico,
religioso, escatológico, más el turismo
sexual, virtual o presencial, y ahora suma
el turismo ontológico:

El suscriptor es guiado por una galería
de plataformas con acceso  a distintos
niveles de coaching ontológicos, que le
ofrecen atención personalizada, brindándole
los recursos para generar toda la empatía
disponible.

Un tour con esquema evolutivo y controlado
por personal altamente especializado, que
concluye en Cositorto, el punto más alto
(formador de coachings, con una dilatada
experiencia)

Ahí, en un éxtasis empático, el turista recibe
un shock de energía positiva y acaba entregado
al goce de la autosuperación y entregando todo,
para obtener un certificado oficial, válido y
habilitante. 



II
El turismo, es una industria cargada de
futuro, cuyo crecimiento no conoce límites.

Según afirman los expertos, cuando ya no
haya nada que hacer, ni sentidos que producir,
se intensificará el movimiento de consumidores
circulando sin ningún sentido.

Otros los imitarán, buscando no quedar afuera
del movimiento mayoritario, adoptando la
tendencia a replicar el modelo inclusivo
de la economía circular de mercado.

El turismo, será el último refugio
del consumidor vocacional o inteligente
cuando no haya ningún sentido que buscar.

 

La industria del turismo es la inversión
más sustentable de cara al futuro que
se avecina.

***


domingo, 20 de febrero de 2022

Poema disponible

 

(Remigio Remington)

 

Estar disponible a todo,
la condición poética esencial
según el poeta francés.

¿es posible y practicable?

Disponemos de poetas franceses,
turcos, chinos, uruguayos, rusos,
griegos y latinos, junto a polacos,
africanos, ingleses, peruanos y de
toda procedencia conocida.

Sin ir más lejos, disponemos
de una especie autóctona.

Sabemos que los hay por doquier,
pero saber no es conocer:

Para conocer hay que estar disponible,
se hace saber, reconociendo que no es
posible conocer ni leerlo todo.

Disponemos de un tiempo acotado,
hay que saber disponer.

Un poeta no necesita ser nativo, para
naturalizar su oficio u arte monótono,
su vocación renunciable, ejercida en
la noche solidaria o en el bosque o
a bordo del bidet.

Para conocer la experiencia poética
no es necesario conocer lo que hacen
o hicieron los poetas…

(Aunque el conocimiento es un arma:
las armas son recursos, medios; como
el estudio, el sacrificio, el tiempo
destinado o la naturaleza de esta lapicera.

La Naturaleza misma es un recurso
para escribir un buen poema bucólico
y acaso metafísico.

Pero el recurso poético por antonomasia
es la inspiración, más que las musas y la
rebelión de las masas.

Sólo hay que estar disponible,
los recursos están:  gracias al conocimiento
acumulado y en pleno desarrollo, sabemos
que disponemos de todos los recursos y
disponemos de los recursos tecnológicos
para aprovecharlos en forma adecuada:

El planeta todo es un recurso, y más allá
también… Incluso las palabras son recursos
para obtener consensos, formar opiniones,
generar poemas y producir sujetos, con o
sin vocación poética. No importa la vocación,
hay vocaciones disponibles para todos.  El
desarrollo natural dispone los recursos
para que nadie se sienta excuído:

Todo sujeto es un recurso,
estamos en condiciones de afirmar
-me acaba de confirmar el individuo-

Sólo hay que estar disponible a todo
y disfrutar el paisaje natural
a cada contribuyente:

el zumbido de la entrañable mosca
que visita nuestra mesa familiar
y examina las mucosas superiores
de la casa, o el vuelo cadencioso
de las aves carroñeras, que pasan
revista a las novedades disponibles
y enriquecen el poema con su canto
positivo:  
 

¡Hay cadáveres!

 

 

Sin observaciones

 

(Senecio Loserman)

 

Una ranura sana
entró por la ventana.

Entró:  como una rana
en su ranura  (una ranura
genérica como un anuro)

Hay vocaciones y vacancias.
Las bocas no vacacionan, siempre
hay algo que emitir o incorporar.

Cada bocado es único
en su género; goza de distintas
propiedades, como los cuerpos
que contienen bocas, cavidades
y ranuras.

Los abocados a interpretar
son más cautelosos que el observador
genérico de ranas, bocados y ranuras.

Vacilan sano, ante una ranura cualesquiera
dada.

Inquisitivos, no se desbocan ni se llevan
cualquier bocado a la boca.  Observan, y
mantienen una línea de conducta:

Todo bocado,  puede ser el último
y una ranura no identificada
puede conducir a cualquier parte:

Nada hay seguro en lo obscuro.

Hay un tiempo para observar
y calibrar.  Nadie está libre
de la tentación y del error
no forzado.

(Siempre hay un tiempo
que nos observa)

Cierro la ventana,
observo mi línea de conducta
-una ranura-
 

 
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