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viernes, 7 de octubre de 2022

Vocaciones para armar

 

(Tomás Lovano)

 

La vocación es un arma:

es difícil andar por la vida

sin vocación, y sin armas.


La vocación es una arma,

aunque no la única. Hay

vocaciones dispersas, tangenciales,

difusas, impracticables, inoportunas,

adaptables y aquellas no reconocidas

como la vocación ocasional y otras

formas subalternas.


Ejemplo: la vocación derivada:

Deseaba ser saxofonista, pero me

resultaba inaccesible el costo del

instrumento. Conseguí una quena,

otro aerófono, más simple y antiguo:

anterior a la industria civilizada de

armas e instrumentos, y anterior a

la conquista y el desarrollo industrial

de las vocaciones con la segmentación

que trajo la división del trabajo:


La vocación, también evolucionó

por división y subdivisión, en un

principio eran dos: la vocación de

mando y la vocación de servicio.

Ahora no sabemos cuántas son.



II

La iniciación en la quena es penosa,

al igual que la iniciación en el saxo

es pura decepción:


No suena, hay que insistir, no desesperar,

incorporar la técnica apropiada y ensayar

hasta vencer la resistencia propia de

cualquier instrumento a quien no conoce.


La voluntad, la obstinación y la fe

al cabo rinden fruto, y superada la pena

aparece humilde el sonido de la quena.


El resto fluye, no hace falta saber latín

ni haber tocado un flautín para animarse

con una melodía pentatónica.


Basta un poco de oído y cuidado

en el uso de los dedos al tapar

los pocos agujeros.


Tuve varias quenas, más gordas, más

brillantes, más obscuras, firmadas y

anónimas. Hay distintos tipos de caña

y diseño, pero lo que importa es el

sonido: Algunas afinaban mejor, una

tenía mejores graves, otra sonaba mejor

en las octavas altas y era más precisa

en las notas agudas.


Nunca me destaqué ni fui reconocido

por mis pares (solía tocar solo)

La vocación tiene sus bemoles

y luego se disparó por otros rumbos.


En realidad, yo buscaba el sonido

del saxo con mi quena, algo infructuoso.

Pero con imaginación, nada es imposible:

La única batalla que se pierde es la que

se abandona.



III

Hace años que no las toco, ni sé por donde

andan. La última vez que intenté con una

no sonaba.


En algún lugar de la casa están, entre

tantas cosas que no toco y acaso no

vuelva a tocar.


Yo tengo una quena antigua,

ya no sé cuál es la más antigua,

hay una con un agujero comido

por una rata (la caña es dulce)


Las vocaciones van y vienen,

como los poemas, como el amor

y las mercancías.


Hacele caso a tu sed, la vocación

puede ser un instrumento, un don,

una bendición o un arma, pero

las armas no son vocación.



jueves, 6 de octubre de 2022

Medicinas naturales

 

(Teodoro Losper)

 

Ayer me automediqué sin querer,

me confesó mi médico de cabecera.


Bueno, un médico puede hacerlo…


Sí, pero no es un buen ejemplo: Un

buen profesional debe dar sólo buenos

ejemplos.


¿Es parte del juramento hipocrático?


No recuerdo, pero es una cuestión ética.


Entiendo, aunque nadie tendría por qué

enterarse, es parte del secreto profesional.


Tal vez, pero no es bueno andar secreteando

con uno mismo; un profesional que se precie

debe profesar la transparencia de sus actos.

¿No le parece?


Es cierto, pero no creo que su comportamiento

afecte a nadie, yo mismo no lo sabría si no me

lo hubiera contado. Además, entiendo que está

autorizado a recetar lo que quiera a cualquiera,

incluso a usted mismo.


La autoridad implica responsabilidad; no se

puede hacer cualquier cosa, sólo porque nadie

pueda desautorizarlo. La autoridad es un arma

de doble filo.


Sí, es un arma. Me parece saludable que quienes

la detentan cultiven principios éticos, es decir

filosóficos.

Por lo demás, siendo que la práctica de la

automedicación es tan común entre quienes

no somos médicos, no veo cuestionable que

lo haga un facultativo. ¿Se autorrecetó?


No hizo falta, los visitadores de los laboratorios

son bastante generosos. Tengo muestras de todo,

es una tentación…


Entiendo, yo haría lo mismo en su lugar, supongo.

Pero a usted le generó alguna culpa, de lo contrario

no me lo hubiera confesado; espero haberla aliviado

con mi humilde opinión…


Sí, gracias, no sé por qué se lo comenté.


¿Tuvo el resultado esperado esa medicación?


Si, creo que sí, aunque uno siempre espera más

de lo nuevo… Pero ya está. Ahora ¿A qué debo

su visita, cuál es el problema que lo trajo acá?


No, ninguno, conseguí trabajo como visitador

médico, y aproveché para saludarlo ya que andaba

cerca y también le traje algunas novedades interesantes…



La sociedad perdida

 

(Carlos Inquilino)

 

Era un país plano

sin relieves ni emergencias

en un sentido u otro.


Con aspiraciones acotadas,

sus habitantes eran dados

al intercambio, pero carecían

de voluntad de cambio:


No crecían, no aprovechaban

sus recursos naturales ni las

otras oportunidades.


Sin capacidad ni deseos

de liderar, no registraban

ninguna evolución perceptible.


No eran un buen ejemplo para

nadie: Una sociedad tan libre

que daba asco.


miércoles, 5 de octubre de 2022

sentidos suficientes

 

(Asensio Escalante)

 

No tengo las palabras que necesito,

pero tengo otras.

Entretanto, hay que adaptarse a ésto:

es lo que hay.


Es suficiente para afirmar que nada

es suficiente, pensó en presente

el filósofo del futuro.


Volcó la mirada hacia el cielo

y observó: No hay futuro ni pasado

en la bóveda celeste, sólo un presente

continuo.


No hay palabra suficiente para penetrar

y conocer el misterio del mundo; casi

todo nos es ajeno, incluso este pensamiento.


No hay palabra o número de ellas, que

contenga todos los sentidos, como para

apropiarse y tomar la parte útil.


No conocemos la cifra, aunque sabemos

que es un número abultado, acaso tan

inabarcable como nuestras pasiones.


Para ser filósofo, antes hay que ser humilde

(y siguió pensando con palabras que no

escribiría: Nunca sería suficiente)


¿Cómo podría afirmar que algo no me es

ajeno?


Y en un rapto de paciencia apasionada

volvió a mirar el cielo para concluir:


La propiedad es un misterio, tal vez

el único accesible a nuestra condición

efímera y proporcional a la humildad

de las pasiones humanas.


lunes, 3 de octubre de 2022

El perfume del viento

 

(Epifanio Weber)

 

El perfume del viento

es aleatorio para la voluntad

del sabio, ni la contradice ni

la engorda como el ojo

del amo al ganado.


El desganado no se inmuta,

los vientos van y vienen y

no suelen traer nada interesante.


Soplan nuevos vientos

es una metáfora tan antigua

como recurrente: El sabio no

se altera por el cambio en la

velocidad del viento, sabe que

son siempre los mismos, como

las metáforas que circulan para

sostener la voluntad de repetición.


Cambiemos de amo, o de ganado

el desganado no se inmuta: acepta

con resignación y acompaña la

dirección de las últimas ventosidades.


Acepta perfumes y tendencias

como lo acepta todo: es lo que hay.

Ganado y desganado viajan en el mismo 

sentido: comparten.


El sabio es lo opuesto, sabe lo que

necesita y aprovecha el viento

para cultivar la indiferencia.


Ventana a la ilusión

 

(Asensio Escalante)

 

La ilusión no fue lo que esperaba:

se fue por la ventana


¿partió? ¿se esfumó?


¿cobrará cuerpo en otra parte?

¿será parte de otro cuerpo más

o menos volátil?

¿cuánto vale su vuelo ahora?


¿cuántas partes de un cuerpo

representa la ilusión?


Dos terceras

menores hacen una quinta bemol,

justo ahí está el acorde semidisminuído,

que se parece al disminuído pero es

sólo una ilusión: le falta algo.


La ilusión es constitutiva de todos

los lenguajes, hasta los más abstractos.


Un hombre completó doce días

desaparecido, leo una noticia.


Las noticias son parte de la normalidad

que llamamos realidad. No permanecen,

se actualizan todo el tiempo:

es su condición esencial, como la ilusión

(no podemos mantener siempre las mismas)


No es para inquietarse, los hombres siempre

están queriendo completar algo, de eso se

trata: un album, una idea, una familia

o completar un deseo: tal vez ese hombre

deseaba completar su ausencia en esos

términos)


En las doce notas de nuestra escala

cromática están contenidas todas las

opciones posibles de la armonía:


Los distintos grados para armar acordes

mayores, menores, dominantes, disminuídos

o alterados y sus respectivas inversiones.


Hay que invertir un tiempo para conocer

todas las oportunidades de la inversión:

Venimos a invertir.


El acorde disminuído es el único simétrico,

lo que no significa perfecto; ninguna ilusión

llega a serlo, pero circulan, como los cuerpos

con sus distintos valores que pueden cambiar

de signo.


Sólo hace falta un buen orificio de salida.


(Nótese: La condición simétrica de este acorde

no atrae la inversión, tampoco la rechaza.

Se puede invertir, pero sin ningún resultado

interesante: se mantiene idéntico a sí mismo,

haciendo inútil la inversión)


Corolario:


Sólo es útil invertir en relaciones asimétricas.


 


sábado, 1 de octubre de 2022

La improvisación perfecta

 

(Ricardo Mansoler)

 

¿Cuántos semitonos nos separan de

la nota deseada?


El improvisador sabe lo que busca

pero dispone de un tiempo limitado:

las distancias son breves entre

lo previsible y lo alterable

están las trampas, los recursos

para que la tensión vaya y vuelva

de lo sutil a lo intenso y su sentido

inverso para que la atención del

recipiente no decline o se extravíe:


un discurso ininteligible o dudoso

no convence a nadie. La cantidad

no siempre suma; importan matices

e ideas que circulan y resuelven

jugando con el ritmo:


la contradicción entre lo rígido

del orden y la libertad del movimiento

que lo lee no es un juego, más bien es

una burla.


La burla siempre es celebrable: todos

apreciamos al que hace lo que no somos

capaces de hacer nosotros mismos.


¿Cuántas notas le sobran al discurso

improvisado?


Cada cual oye lo que desea oír,

o al menos una parte: la partitura es

la misma, pero lo que se oye depende

del intérprete.


No todo depende del deseo,

propio o ajeno. La nota indicada

o la palabra justa pueden hacerse

esperar: un rodeo a tiempo, puede

resignificar esa falta creando otra

tensión a resolver (los cromatismos

son un buen recurso para pensar en

el futuro, pero limitado: en la escala

cromática, todas las notas tienen el

mismo valor)


El improvisador improvisado

no sabe adonde va, navega sin destino

en el fluir de ese tiempo que lo excede.

Busca las notas amigables para salir

a flote y volver a intentar ¿Siempre

se vuelve al primer amor?


El otro, sabe lo que busca

y por donde llegar:


Conoce las notas a evitar,

las que son de paso

y el valor del silencio

para que vibren los armónicos

del alma humana.


 
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