Translate

miércoles, 17 de mayo de 2023

La lucha contra el odio

 

(Nicasio Uranio)

 

La competencia no es tu enemiga,

sino el espejo que refleja

tus propias debilidades.


¿Estás dispuesto a mirarte en ese

espejo y trabajar en lo que ves?


¿Qué ves cuando te ves?


No luches contra la competencia.

Los incompetentes están destinados al

fracaso, por eso odian la competencia:


El odio, es el último refugio de los débiles;

se amparan en él para ocultar su debilidad:


Son incapaces de reconocerse inútiles,

y de asumir al enemigo interno que les

impide crecer y superarse, para ser más

competitivos y superar al otro.


Sin competencia no hay evolución

ni desarrollo. Ella nos trajo hasta acá,

le debemos casi todo:


Hay que ser muy débil o muy necio

para no reconocerlo. Mirá este espejo:


¿Qué ves cuando te ves?


martes, 16 de mayo de 2023

La muerte del patrón

 

(Rogelio Rogel)

 

La muerte del patrón

afecta a propios y extraños,

y en determinadas condiciones

puede afectar la producción.


Los patrones no son todos iguales

como los peatones o los protones

o los ritmos.


El cambio de dirección, puede alterar

las condiciones de producción y las

relaciones que se generan:


Nos acostumbramos a un patrón,

algo tan natural como un algoritmo:

Somos animales de costumbre.


La costumbre es como el ritmo:

Se incorpora sin necesidad de pensar

y se hace cuerpo en forma mecánica,

como el sentido común.


Es bien común hacer cosas sin sentido

para mantener el ritmo incorporado


(Los cuerpos no se preguntan ¿Es éste

el ritmo apropiado, el deseado?)


La propiedad tiene sus recursos para

autosustentarse, crecer y expandirse,

e imponer nuevos ritmos.



II

Pero todo se complica ante la muerte,

y en especial, ante la muerte de un

patrón rítmico.


Hay un sentido pronunciado

que nadie osa frecuentar,

vacilan los cimientos, perimen las verdades,

las osamentas rezan y los dioses se persignan:


¿Habrá llegado el día?


Nada resarce la pérdida del patrón rítmico,

único patrón irreemplazable, nuestro pastor.


La base estalla, sin responder a las consignas

y a sus mandos naturales.


El orden se disuelve en súplicas asimétricas,

desmembradas, inútiles o apócrifas.


El ritmo, ese patrón, era lo que nos mantenía

unidos detrás de un objetivo común (aunque

nunca lo conocimos)


Todo lo sostenía, contenía y hacía posible

esta armonía, algo dudosa pero útil.


Sin conducción, todo se derrumba.

¿Podremos seguir creyendo en milagros?

Dijo una voz popular (pero nadie la tomó

en serio: no había quien creyera en el verbo

popular, son verbos que vienen del pasado)


¡Hay que volver a la cultura del trabajo!

Propuso u descendiente desempoderado

que caía en la desesperación inoportuna.


Esto puede ser una oportunidad, desafió

un creyente, algo anacrónico pero bastante

motivado, que decía haber sobrevivido a

casi todo.



III

De pronto, se hizo visible la imagen de un

Mesías, tan desconocido como inesperado,

y el caos evolucionó en un silencio unánime

y no menos cómplice:


¿Quién eres tú?


Increpó un disolvente, que osaba desafiar

esa autoridad incipiente, recién constituída

y apersonada pero que infundía algún respeto

no exento de temor.


-No importan los nombres, tengo el mío

pero no tengo por qué revelarlo. Lo importante

ahora, es concentrarse, cada uno en la unidad

perdida y recuperar la fe:


Ella tiene su propio ritmo. Si nos concentramos

lo suficiente seremos penetrados por Él

y volverá la luz a brillar como de costumbre.


Sólo hay que concentrarse en forma irreductible

repitiendo esta oración, que es emanación divina:


Menos tu ritmo, todo es obscuro.


(Una vez incorporado, cambiamos el adjetivo

posesivo y gozamos del ritmo propio que nos

estaba faltando: Sin propiedad no hay goce)



lunes, 15 de mayo de 2023

Las oportunidades del silencio

 

(Teodoro Losper)

 

Se dicen cosas peligrosas.

Son pocos los que miden sus

palabras: Las emociones de signo

negativo, ganan terreno e imponen

la desmesura.


Lo emotivo resultó más útil

que lo racional: Así lo han entendido

quienes controlan y diseñan nuestra

realidad y sus crisis secuenciales.


El odio es un sentimiento eficaz

para manipular conciencias:


Las autoridades de turno

proponen distintos enemigos, todos

comunes, para que otros más reales

sigan con lo suyo.


El pueblo está solo, y ni siquiera lo sabe.


En la confusión, se dicen cosas peligrosas,

la violencia se agita como bandera. Aún

no hay culpables, puede que nunca los haya,

pero todos somos sospechosos.


A río revuelto, ganancia de los mismos que

ganaron siempre: pescadores que medran

generando enemigos sustentables.


Ellos controlan los recursos naturales, los

recursos humanos y también los retóricos.


En este clima, cualquiera dice cualquier cosa.

Ellos no, no dicen nada. Hacen decir a sus voceros

y empleados aquello que les resulta útil, redituable.


Se están diciendo cosas peligrosas.

Ante el peligro, los más sensatos preferimos no

participar y adoptar un silencio preventivo.


No siempre el silencio es salud, pero ante la

sospecha general lo más seguro y saludable

es el silencio, aunque sea un silencio cómplice.


Todos somos cómplices, si llegamos a ésto

es porque algo habremos hecho, o dejado de

hacer.


Pensalo, lo dejo a tu criterio, ahora tengo que

hacer silencio.


El albedrío nos hará libres

 

(Rogelio Rogel)

 

Nadie hace lo que quiere siempre,

y no siempre puede dejar de hacer

lo que no quiere.


Ahora vacilo, no sé si era lo que

deseaba. Pensé en encapsularme más,

en una ergástula ergonómica y obscura

en forma preventiva, hasta sanar hasta

osanar como los dioses.


Pero no me cerraban los números:

Hay tantas cosas que no cierran, me

consolé con esta oración, que agradecí

para elevarme como otras oraciones que

se elevan en vano.


No tenía mucho más que eso, pero todo

lo que tengo me lo gané; pensé, y ese

pensamiento me reconfortó:


Al menos, soy un alma sin deudas.



II

No quería eclipsarme más de lo correcto.

No oculto más que lo necesario: Todos

tenemos una parte que ocultar, por el bien

de todos.


¿Qué es el bien común, Monseñor?


-Es la palabra de dios, que sirve a las sanas

aspiraciones del rebaño y pacifica los espíritus.


No sé si fui claro, si fui flojo, si fui ciego

o parcialmente funcional: Hay cosas que no

podemos evitar, como morir y envejecer.


Hay un valor que permanece intacto

en la oscuridad, ajeno a las descomposiciones

sucesivas del mundo de la carne.


Solo no resiste la luz: Asuntos de la fe, que no

pueden revelarse ni ser revelados.


Yo podría, pero incurriría en una falta. Esta fe

todo lo puede y es invencible, pero incurrir

cansa (más que repetir una oración armada)


Los mortales armamos cosas para repetir, es la

única función que mantiene la ilusión.



III

Vivimos tiempos de zozobra y confusión, es

imperioso conservar la calma; urge no perder

la serenidad y mantenerse en pie: Siempre hubo

piedras en el camino, pero el camino resistió

y las piedras siguen estando en su lugar.


Habemos suficientes piedras para erigir templos

y apedrear a tantos ídolos apócrifos. Las piedras

no son justas ni injustas, son piedras. Sólo nosotros

podemos empedernirnos y emprender actos de

justicia.


Quien esté libre de piedras, que arroje el primer

pecado…


Perdón ¿el primero fue el pecado original?


-Es posible, hay cosas que no nos serán reveladas.

Debemos aceptar; los misterios de la fe son infinitos

y no son ajenos a la contradicción.


La vida, es pura contradicción: cuerpo y alma,

izquierda y derecha, defensa y ataque, dar y recibir,

vencer o morir y podría seguir…


Cuerpos opuestos por el sexo

en una continua busca de la unidad.

Una unidad que es pura ilusión.


Nadie hace lo que quiere siempre,

pero a veces puede no hacer lo que no quiere:


No es poco, luego podemos repetir e invertir

en nuevas repeticiones, para que la ilusión

se multiplique.


Gozamos de libre albedrío.


jueves, 11 de mayo de 2023

Who save the rain

 

(Horacio Ruminal)

 

Era un jugador interesante, para algunos

de alta gama, que supo brillar en su país,

en su selección nacional, y también en

México.


Ayoví, era un jugador todo terreno, se hacía

respetar por propios y extraños: ponía todo,

no se guardaba nada y no le faltaba técnica:

podía resolver el espacios reducidos como

sorprender con su velocidad.


Era una pieza fundamental, con cualqiuer

camiseta que vistiera. Es Ayoví y diez más,

proclamaban los fanáticos.


Lo tenía todo para que su figura trascendiera

el continente y tallara entre los grandes

de la elite de ultramar, donde se juega el

fútbol más caro del planeta.


Pero había un problema: Ayoví no jugaba

con lluvia, y en Europa suele llover casi

siempre, en forma intermitente.


La lluvia puede interpretarse como una

bendición o un castigo, según la intensidad,

su duración y las circunstancias geográficas

e históricas. Pero siempre fue percibida como

un mensaje de las altas autoridades celestiales.


Cada cultura tiene sus creencias, y él mantenía

la de sus ancestros africanos.


Sus compañeros intentaron disuadirlo; le

explicaban que la lluvia no hace nada, sólo moja

y puede afectar el pique del balón y alterar la

velocidad de juego. No mucho más que eso, y

además, siempre que llovió paró.


Pero las creencias son más fuertes que la razón

y deben ser respetadas: Yo paso, repetía Ayoví,

hasta que la lluvia pase no juego.


Algo parecido había ocurrido antes, no muy lejos,

con otro jugador de color, aunque de otra cultura

preexistente, que rechazaba la noche.


Con la noche no se juega, no cuenten conmigo

esta noche ni otras. No había forma de que entrara

en razones: Entendía que los dioses habían creado

la noche para el descanso, el amor, y para que se

solazaran las almas de los muertos. El no estaba

dispuesto a profanar esos mandatos.


Había que resignarse, el respeto por las diversidades

está por encima del juego, e incluso de los negocios.


Los compañeros de Ayoví, así como los dirigentes y

la propia afición, sabían que si llovía no podrían contar

con su figura excluyente, y sin su estrella prodigiosa

y cintilante, nada sería igual:


Elevaban plegarias, celebraban conjuros, disponían

ofrendas y prometían todo tipo de sacrificios a sus

divinidades para que el cielo escuchara y se allanara

a sus deseos, posponiendo esa lluvia amenazante y

ya pronosticada por el servicio meteorológico.


El hombre no se inmutaba: Yo no puedo hacer nada,

lo siento. Es la lluvia o yo, decía Ayoví.




miércoles, 10 de mayo de 2023

Una buena señal para los mercados

 

(Gualterio Whiteman)

 

Florece la actividad parasitaria,

una buena señal: el crecimiento

de la economía siempre genera

nuevas oportunidades.


Estos emprendimientos, son esenciales

para el desarrollo económico, tanto en

lo macro como en lo micro:


La actividad parasitaria, representa más

del 70% de la vida en el planeta, según

sabemos:  un mercado nada despreciable.


El capital financiero explica casi el 70%

de la economía global, con una clara

tendencia al crecimiento positivo.


El capital cognitivo, fruto de la acumulación

del conocimiento producido a través de

generaciones de evolución inteligente, nos

permite conocer y valorar con propiedad

esta actividad, esencial para garantizar el futuro

y completar la colonización exitosa de todo el

mundo sensible, imponiendo nuestros propios

valores y haciendo respetar nuestro destino de

grandeza.



II

Es útil redefinir algunos términos, para despejar

las dudas y acceder a la verdad objetiva:


Ser parásito se asocia a la condición de inútil.

Para resignificarlo, es necesario abstraerse de

toda la información con sesgo ideológico, que

nos parasita y coloniza desde hace ya bastante

tiempo.


Se debe prescindir de ese relato intencionado,

sólo liberándonos de él podremos honrar la

deuda epistemológica con nuestros colonizadores

históricos, los parásitos primordiales hasta los

primeros colonos, mucho más antiguos que Colón.


Nuestro colon humano, alberga millones de bacilos

que constituyen nuestra flora íntima y nos protegen

de otros organismos, tan nocivos como peligrosos.


Sin estas colonias entrañables, no sería posible este

metabolismo que llamamos vida, no habría vida

inteligente ni economía que pudiera expandirse y

propagar su evolución.


Poema para acompañar el té

(Amílcar Ámbanos)


¿Se te quemó el té?

No importa, hay árboles dispuestos

a darte hojas para hacerte otro,

y otros, sin ningún límite.


Hay árboles y plantas que maduran

y florecen para que elijas perfumes

y sabores e inviertas sus hojas en tu té.


Todo puede quemarse, la combustión

madura dentro y fuera de los cuerpos

temporales.


También la tarde es combustión,

no te lamentes: aún queda mucho

por quemarse, quema tus calorías

con amor y ama tu propia combustión:


Es un signo vital, tan natural como

lo era tu tisana antes de quemarse.


¿Era un té importado?


No importa, mientras haya combustión

no hay nada que temer ni lamentar;

seguiremos importando, exportando

e invirtiendo:


Ahora mismo, el algún lugar del planeta,

se están secando las hojas que deseás.

 
Licencia Creative Commons
http//ahoraqueestasausente.blogspot.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.