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viernes, 8 de septiembre de 2023

El cultivo de la endivia

 

(Tomás Lovano)

 

No envidies a tu prójimo,

aunque te parezca envidiable

como yo.


Tu envidia es un sentimiento negativo

que habla más de ti que de mi, salvo

que sea sana.


Yo no conozco la envidia, ni sé si la

despierto; no me importa. Aunque

reconozco que es un sentimiento común:

Son más lo envidiantes que los envidiados.


No creo que haya nada que envidiarme,

pero reconozco que es una percepción

parcial, la mía: Hay quienes son capaces

de envidiar cualquier cosa.


No es mi caso:   No creo que haya nada

que envidiar aquí, es más: Creo que no

tenemos nada que envidiar a nadie.


Cada uno tiene la suerte que merece,

o no, pero no creo que sea determinante,

Dios sabrá.


No creo mucho en la suerte, ni en Dios,

pero no lo envidio:  Sabrá lo que hace.


Él sí que tuvo suerte, al ser elegido para

crearnos.


jueves, 7 de septiembre de 2023

La evolución del equilibrio hormonal

 

(Horacio Ruminal)

 

Las hormonas son fundamentales

para acceder al orgasmo, al goce

de la relajación, al pleonasmo

y los demás goces de una vida plena.


Un déficit pronunciado en el tiempo

de alguna de ellas, nos sume en el

desequilibrio:


El desequilibrio hormonal, lleva al

emocional, una disfunción que reduce

o disminuye el rendimiento productivo

y nuestras capacidades naturales:


Tanto para las actividades productivas

como para las inutiles.


El fracaso del equilibrio, en otras palabras,

reviste consecuencias indeseables:


No suma, a la hora de gozar del bienestar

natural propio de todo lo que vive y desea,

o se autopercibe como tal según su deseo.


Las hormonas nos hermanan al prójimo

y toda criatura que comparta nuestro mundo,

sus valores activos y pasivos, y exprese ese

deseo vital e irracional que mueve los destinos

de los cuerpos vivos, o sospechados de vida.


II

Algo sospeché, ante una merma de mis apetitos

naturales y una desidia que evolucionaba en

decidida indiferencia hacia todos los estímulos

externos, el deseo del otro y la falta de empatía

hacia el prójimo, ya fuera un semejante o no.


No me resigné, y recurrí al conocimiento objetivo

de la ciencia cognitiva, sometiendo mi caso a los

estudios pertinentes.


La Neurociencia detectó el problema: Una baja

producción de la hormona del encono, era la

causa del desequilibrio que afectaba mi conducta,

dificultando la interacción y el goce del sentido

de pertenencia.


Lo tomé con calma, no era para inquietarse:

Conociendo las causas, no importan los motivos

y casi todo puede revertirse.


Seguí las indicaciones de los profesionales

y volví a la normalidad: Volví a ser yo,

con todo su equilibrio a pleno.

Ahora estoy fastidiado y me enojo por

cualquier cosa, como en los buenos tiempos,


Hay que saber gestionar nuestras emociones

y disfrutarlo.


martes, 5 de septiembre de 2023

Los valores digitales

(Epifanio Weber)


Cuando todo haya sido digitalizado

nuestros valores digitales comenzarán

su decadencia, hasta ser reemplazados

por otros, tal vez más precisos

y confiables.


No podemos adelantar mucho: No

sabemos hacia donde va el munco,

la evolución no se detiene. Aún hay

un margen de error que reducir.


Siempre hay algo que reducir.

Lo conseguido, alcanzado, obtenido

siempre nos parece insuficiente,

todo nos parece poco: Pero no lo es.


La reducción avanza a valores más que

aceptables y auspiciosos, una realidad

incontestable:


Cada vez habemos más reducidores

y recuperadores urbanos. No es poco.


Ocurre que nuestra percepción de la

realidad, está signada por la insatisfacción

propia de nuestra naturaleza evolutiva; no

nos conformamos, siempre queremos algo

más.


Estamos diseñados para competir

y superar todos los escollos, tal es el

mandato biológico o divino que portan

nuestros genes, que como vanguardia

evolutiva nos impulsa a la perfección.


¿Acaso hay otro ser, ente u organismo

que pueda superarnos?



II

Estamos hechos para la alta competencia;

hemos sido capaces de doblegar y someter

a los más temibles predadores y superar

todos los contratiempos y desastres naturales,

incluso los que producimos.


Nos mantenemos en la cima de la carrera

evolutiva: Ya no tenemos predadores, pero

seguimos en competencia: Es fundamental

mantener y desarrollar el estado competitivo.


A falta de competidores, hace tiempo que

venimos compitiendo entre nosotros

para mantener el estado. Y no nos va mal:


Vamos ganando cómodos.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Ludibrio y Eutrapelia (2)

 

(Periferio Gómara)

 

Ludibrio y Eutrapelia

hacían una buena pareja,

un maridaje perfecto.


Se excitaban con sólo mirarse

los pelos de las manos, como monos.

o ni eso.

 

Gozaban compartiendo los cambios

de estación, la flora bacteriana, el

multiverso, el humus o una nota de paso

rechazada por la escala cromática.


Se atraían y rechazaban

como el Yin y el Yan:


El negativo masculino fluía,

capturado por el positivo femenino

y viceversa, en un juego de nunca

acabar hacia la neutralidad extrema

y absoluta del cero primordial.


La producción de oxitocina no mermaba

en el tiempo y sostenía la excitación del

ritmo, que aseguraba el éxito sucesivo

de la repetición.


Pero el éxito es así,  a menudo no se

perdona: El goce es socialmente aceptado

sólo dentro de ciertos límites, cánones o

cuerpos.


El goce que circula es apenas una parte

menor del que se produce:

la parte aceptada.

 

(La otra no la vas a conocer en ninguna

otra parte)


domingo, 3 de septiembre de 2023

La hormona del amor

 

(Elpidio Lamela)

 

Hay hormonas que son bastante útiles

como las endorfinas, adrenalina, serotonina

o dopamina.


Según las circunstancias, pueden cobrar

mayor utilidad unas u otras.


La oxitocina, conocida como la hormona

del amor, posee una utilidad muy acotada:


Como es sabido, el amor suele ser un estado

excepcional en la vida del hombre moderno

y su duración es tan acotada como dudosa.


Hay quienes manifiestan haberlo conocido

alguna vez, y quienes dicen haberlo hecho

en más de una ocasión. Son testimonios

dudosos,en tanto nadie sabe bien lo que en

verdad significa el amor.


Es probable que una mayoría pase por la vida

sin conocer del amor más que algún sucedáneo.

Luego, se podría deducir que esta hormona

es poco más que inútil.



II

El amor suele presentarse como algo azaroso,

un flechazo, una vibración o una sensación

inexplicable que nos excede y nos lleva a

hacer cualquier cosa.


El amor a primera vista: un ser al que no

conocíamos y pareciera contener todo aquello

que necesita nuestro deseo, sin ningún criterio

razonable.


Es útil establecer una diferenciación: Muchas

personas, remiten el amor a la sensación de estar

o haber estado enamorado…


No es lo mismo: Hay bastantes posibilidades

de que esa sensación o sentimiento no sea

compartido, y el objeto deseado no trascienda

la mera fantasía.


Luego, aparecerán otros objetos de menor interés

pero más accesibles, se bajarán las pretensiones

para terminar negociando: Al fin y al cabo,

tampoco uno es lo que parece; tal vez nadie lo sea

y no todos sabemos vendernos bien.


En esos casos, cabe la pregunta:

¿Fue útil la producción de esta hormona?


No pareciera.



III

Veamos el testimonio ilustrativo de

Amancio Lovenberg, un profesional reconocido

con una trayectoria bastante exitosa en algunos

ámbitos de la vida. También cuenta con una voz

propia en el concierto literario, con un seudónimo

que omitiremos:


Yo estuve enamorado, creo que dos veces. Una

seguro, aunque podrían ser tres. Eran distintos

momentos de la vida.


Mi experiencia, lo que recuerdo de ella, o ellas,

es que estaba hecho un idiota, algo se había

alterado en mi y no sé lo que podía transmitir;

sin duda no era nada interesante. No lo aonsejo.


La idealización del objeto, hace que parezca

inalcanzable, y el propio deseo nos juega en contra.

Todas las cualidades y valores propios de nuestra

personalidad se ven opacados por el temor al

rechazo, produciendo esa imagen complaciente,

achatada y atontada que no puede conducir más

que al fracaso.


Ahora bien, superado el trance y consumado el

fracaso, se vuelve a la normalidad y uno recupera

sus facultades, junto con la sensatez, y piensa:


Si yo no hubiera estado enamorado, es posible

que actuara en forma natural y mostrara una

imagen distinta, mi verdadera cara, libre de

condicionamientos, resultando un objeto más

interesante, deseable, codiciable.


Claro que sin estar enamorado, tal vez no lo

hubiera aprovechado como corresponde, en fin.



IV

La conclusión de Amancio es claramente negativa:

La oxitocina es una hormona inútil, si no algo peor.


Nosotros, desde el enfoque académico de la praxis

analítica, no podemos ser tan taxativos: Creemos

que todas las hormonas son necesarias hasta que

se demuestre lo contrario, y cumplen su función,

aunque algunas parezcan menos útiles, según

las circunstancias.


No todo son hormonas en la vida útil del

sujeto hablante y deseante. No somos sólo

biología y pasaje de fluidos hormonales.


Reconocemos y respetamos todos los

emprendimientos científicos, como la

neurociencia cognitiva y la economía del

conocimiento hormonal.


Pero no todo es biología, hay que evitar

todos los reduccionismos. Somos algo más

que estas hormonas: también está el amor

 

(aunque no es mucho lo que sabemos de él)





Dádivas dudosas

 

(Absinia Bending)

 

Dádivas lánguidas

como blandos ángulos

de anguilas muertas


penden de la suma

del paisaje en movimiento


Ramifica el ocio de los ápices,

hormonas libres del amor

inducen a esperar la muerte


con mesura, a cualquier miembro

que se reconozca, involuntario

o no y se perciba parte del paisaje.


Hermanadas a su suerte, son las mismas

hormonas liberadas que seducen

al viandante ocasional, al pez subrogado 

o al juez subtropical.


El paisaje no discrimina ni produce,

no es voluntad lo que lo mueve

y ramifica en procesiones angulosas

como ángeles que buscan su procedencia

entre lánguidas anguilas semimuertas.


No rechaza ningún alma ni cuerpo

ni miembro, ni el movimiento anómalo

del animal extraño cuya mirada nos

inquieta sin saber que nos pertenece.


viernes, 1 de septiembre de 2023

Análisis analógico de la siguiente oración

 

(Aquino Lamas)

 

Análisis analógico de la siguiente oración:

Oración repetida por mi profesor de lengua

castellana, hace tantos años… Mucho más

que suficientes para estar muerto: Ya era

viejo entonces, andaba con bastón y mal

de Parkinson.

 

Hace varias décadas que debe descansar

en paz.


 

¿Cuántas palabras necesita un muerto

para descansar en paz?


¿Una buena oración le alcanzaría?


¿Una oración sentida y cargada de sentido

que se eleve, o dos?


¿Una cadena de oraciones bien armadas

que se articulen entre sí en una relación

feliz, aunque fugaz, para ganar altura y

elevarse hasta alcanzar al alma que partió

y va alejándose en busca del descanso

eterno?


¿Son mejores las oraciones cortas

para que no se rompa la cadena?


Es posible, a lo largo de la vida olvidamos

longitudes, magnitudes y un volumen de

palabras:


La memoria, sólo retiene algunas oraciones

cortas. La vida no es tan larga, y no hay

mucho por decir.


Tal vez se aprenda con la muerte.


 
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