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martes, 7 de noviembre de 2023

La aventura de producir

 

(Aparicio Custom)

 

La inversión simétrica

sobre datos sólidos, fehacientes

nos acerca a la concepción divina

de la perfección y es un recurso

vital para la evolución de la

condición semántica.


Hay nuevos huevos,

que esperan su desove

mientras elevamos la oración

ya armada.


Obedecemos a inversiones anteriores

que determinan funciones y sentidos

propios de nuestra esencia productiva,

acá en este mundo abandonado.


La concomitancia natural provée

los alicientes necesarios y resuelve

los conflictos heredados del pasado:


Amasando la ilusión que nos mantiene

atónites, erectes, funcionales y dispuestes

al éxito que no nos abandona en la

producción de nuevas aventuras,

en la aventura de producir

y en la producción de exitocina

y oxitoxinas.


lunes, 6 de noviembre de 2023

El poema soñado

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Una masa de palabras únicas

me visitó entre sueños

opuestos por el vértice.


Podría haber tomado un buen

segmento e incorporarlo al

poema orgánico que se gestaba

en mi mente entrambos sueños

sucesivos.


Hay secuencias que conviven

con éxito en el sueño, pero afuera

pierden valor. No es mucho lo

que puede hacerse:


El material perdido en casi todos

los sueños, no se recupera.


No hay que hacerse ilusiones

con los sueños.


En el mejor de los casos, en la

vigilia podríamos organizar esa

materia residual con algún sentido:


Aunque el valor no se recupera.


domingo, 5 de noviembre de 2023

Naturalezas del juego

 

(Dudamel Rambler)

 

Nos hisopamos antes de ir

al hipódromo por las dudas:


Ella tenía una fija, no se podía

dejar pasar esa oportunidad.

Los domingos también, aunque

no son días hábiles, pueden ser

oportunidades:


No descansan las oportunidades.


Una criatura extraña, tan inesperada

como inoportuna, se nos apersonó

en medio del camino.


Era un ángel anómalo, bien diferenciado

de los genéricos qut todos conocemos:

asilvestrado, un ángel overo y cimarrón,

de sexualidad improbable.


-El juego no te salva, hermano…


¿Sos un ángel de la guarda?


-No, alguna vez lo fui, no importa de

quién, y fracasé. No soy reconocido

por mis pares, ni por mis superiores.


Aunque ya lo superé, ahora hago lo que

puedo: me aburro sin otra misión, soy

un ángel errante fuera de servicio…

Pero no puedo con mi naturaleza y trato

de salvar a algún condenado.


-Yo no me siento condenado…


-Ya sé, nadie se autopercibe ni asume su

condena, hasta que ya es tarde. Pero yo

tengo otros sentidos, sigo siendo un ángel

a pesar de mi apariencia y mi condición

excedentaria. El juego es una trampa.


-Sí, puede ser, pero hoy tenemos una fija

y en estos casos hay que jugarse entero.

Qué le voy a hacer…


-Bueno, yo ya cumplí con lo mío. Que

tengan suerte. Veré qué puedo hacer con

el caballo.


-¿Sabés cuál es?


-No importa, la carrera del juego es una

trampa, todos pierden. Ellos son parte

del juego, aunque para ellos no es un

juego…

No olvides, hermano, vos sabés:

La bosta de cualquier caballo, es bastante

más compostable que la tuya.




viernes, 3 de noviembre de 2023

La carne del poema

 

(Senecio Loserman)

 

Entre los cuerpos blandos

que vacilan con normalidad,

los dioses eligen su carnada.


La carne del poema puede

ser seca y dura, amarga y

astringente en sus estrías

estragadas.


Todos los cuerpos tienen

flancos débiles, y una penosa

necesidad de dar: siempre hay

algo para dar, aunque no nos conste.


Un poeta es un cuerpo blando y

vacilante que puede creer en

ciertos dioses, o diosas no menos

penosas.


O velar por musas engañosas.


No hay poema sin engaño,

aunque lo llamemos recurso

o lo incluyamos entre las licencias

permitidas.


El poeta puede llamarse a engaño

y reconocer sus faltas verdaderas

¿Qué no puede?


Para qué hablar de lo que no se puede.


El cuerpo del poema generaba dudas:

El poeta lo observó, examinó sus

movimientos vacilantes y vio que era

bueno; funcionaba.


Un poema tiene que poder generar algo.

Todo lo que no genera, es dudoso.


El peligro de los animales

 

(Tomás Lovano) 


Si el ciervo se encabrita y exacerba

bien puede el cuervo achancharse

como una víbora enroscada de raíz

en el miembro o agusanarse como

un tábano acampando en una médula

de húmero:


Humano es desbocarse al cabalgar

el cuerpo exacerbado dentro de estos

límites genéricos:


Cabalgar es humano: ningún otro

animal se hubo animado.


Cabalgamos perros, mulas, dromedarios

y otras criaturas más o menos amigables.

Como jinetes no tenemos competencia:

Todo puede montarse, todos podemos

montar y ser montados.


Pero el cuervo podría negarse, -es una

especie de signo negativo- resistirse

y encorvarse como un gato

para engatusarte.


No te ensartes, no te abatates

ni te dejes ensartar por apariencias

engañosas.


¿Mirá si el cuervo se hexacorva

como el sable cuervo de San Matín

y el chancho se exacerba porque no

le cabe el sayo suyo y ensaya una

jugada peligrosa al entrar al área

porque no puede esperar como un

santo su carnada azulaina?

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Lo sólo solapable

 

(Éxtimo Cernadas)

 

En la solapa del solípedo

tallaba un escalpelo embalsamado.


A buen entendedor, pocas señales:

¿No es una más que suficiente?


-Sí, pero depende del cociente,

razonaba el subconsciente en su

vigilia ocasional no menos natural

que tu solapa y el escalpelo solapado

del solípedo.


Un dedo puede ser más que suficiente

si se sabe hacer un uso inteligente,

lo que depende del cociente.


Roznaba al masticar un verbo irregular

sin pensamientos.


Un tallo es una continuidad en progreso,

un significante que crece.


A buen entendedor, un escalpelo embalsamado

es una hipálage que encubre una falta de amor

sin resolver.


El amor no puede sino resolver en otro

anacronismo, como una escarapela desteñida

que sigue funcionando como emblema

aunque nada representa, más que la forma

del deseo residual que suele solaparse.


¿No es acaso suficiente?


El solípedo asiente, mientras vive su presente

pleno de emociones metabólicas.


Todo mamífero depende de sus dientes

en tanto que miembro,

rumiaba un servidor independiente.

 

 


La evolución de las formas de pago

 

(Horacio Ruminal)

 

En los albores de la práctica

del intercambio, casi coincidente

con los albores de nuestro

advenimiento como especie

altamente diferenciada, no había

ninguna referencia para establecer

valores, ni forma de evaluar.


Esta carencia primordial, hacía

imposible el intercambio justo,

tornándolo impracticable.


Se pagaba cualquier cosa por todo,

según criterios peregrinos y azarosos,

sin más fundamento que la voluntad

de las partes, o de una de ellas.


A menudo se pagaba con la propia

vida, o la de terceros, según la relación

de fuerzas (que es la forma de relación

que siempre se impuso entre nosotros)


Ésto no podía sino promover la injusticia

que, como es sabido, no sólo precipita la

violencia sino que es, en sí misma, una

forma de violencia.


La evolución dio lugar al desarrollo

de criterios más razonables, que junto

a la conquista de la propiedad, lograron

establecer sistemas de valores confiables

y organizar el mundo de los negocios,

es decir el nuestro, implementando una

cantidad de formas de pago, aptas para

propagarse tributando a un orden más

razonable.


La organización alcanzada en los diversos

tipos de comercio es la expresión de un

claro sesgo evolutivo.


A partir de la evolución de las formas de

pago los tipos de cambio, fue posible

acceder a un orden superior, que pudo

acotar la injusticia y la violencia a niveles

aceptables y sustentables.


Aunque todavía no lo hizo.


 
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