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lunes, 7 de julio de 2025

El valor de las comunicaciones

 

(Cipriano W. Cifuentes)

 

Pasan cosas graves en el mundo,

se podría decir terribles. Pero nadie

dice nada, es mejor no hablar de

ciertas cosas.


Acá también están pasando cosas

graves, aunque no tanto como en

otras partes del mundo.


Tampoco se dice mucho, es mejor

no hablar de ciertas cosas.


¿Para qué? ¿Para levantar sospechas?


Igual van a seguir pasando, como pasó

siempre, y quienes controlan el mundo

de las comunicaciones, acá en el mundo,

no quieren que se hable de esas cosas.


Al menos nos dejan estar comunicados

si aceptamos sus normas comunitarias.


No quieren que se hable de más, es un

consumo de energía inútil que, además

les resulta sospechoso y disponen de

recursos para persuadir a cualquiera

que no lo entienda.


Hay que entender que así es como controlan

el mundo, y funciona. Controlar el mundo

no es poca cosa, ni es para cualquiera:

Si lo están haciendo es porque son capaces

y supieron capacitarse.


Hay que confiar en los que saben ¿Qué

sería del mundo si nadie lo controlara?


¿Adónde iría a parar todo? Mejor no pensar,

ni hablar de ciertas cosas.


Siempre pasaron cosas más o menos graves,

al menos sabemos que está todo bajo control

de personal idóneo.


Es posible que esas cosas graves y terribles

sean parte del costo que hay que pagar

para acceder a un mundo mejor y más

seguro.


Seguro que es así. Hay cosas que es mejor

no saber, ni preguntar. Pasan tantas cosas.


En otras partes del mundo, están pasando

cosas peores, al menos es un alivio saberlo:

Por suerte estamos acá, que pasan algunas

cosas no tan graves y nadie dice nada.


¿Por qué? 

 Porque no hay mucho que decir.

 

Nombres propios más propicios

 

(Senecio Loserman)

 

Los padres acuerdan el nombre

de su hijo o hija, en su defecto.


Así ha sido siempre en nuestra

cultura. Las otras, no son muy

distintas.


A veces, no hay acuerdo.

Entonces, se negocia apurar

la llegada de otro hijo, para

ejercer el derecho de nombrar.


Con equidad, los deseos se cumplen

para que cada hijo tenga el nombre

que merece.


¿Es justo tener que portar algo tan

significativo, sin haberlo elegido?


Todo indica que sí; no hay muchas

quejas. Es una tradición cultural, y

sabemos que las tradiciones no

se cuestionan, son para repetir.


Por lo común, estos hijos también

se reproducen, y ahí encuentran la

oportunidad de reparar la injusticia,

imponiendo su propio deseo. 


Ese nombre, que acaso hubieran

deseado para sí.


Hay quienes acaban identificándose

y encariñándose con el nombre recibido,

y lo reeditan en el hijo:


Los deseos no suelen heredarse,

pero los nombres pueden hacerlo

en forma indefinida.


Es bastante frecuente, tener hijos

para prolongar ese nombre no elegido,

como un deseo heredado.

 

Cargar con algo no deseado

puede parecer injusto, pero tampoco

es tan grave:  No es lo único, y es sólo

una carga temporal. 


Yo tenía dudas con mi nombre,

no sé si es el que hubiera elegido

para mi.


Ante la duda, mi hijo lleva el nombre de

mi padre.

 

sábado, 5 de julio de 2025

Controles saludables

 

(Tomás Mercante) 

 

Toma control de tu salud.

Corta por lo sano:

Averigua cuáles son aquellas

cosas que puedes controlar.


Luego, empieza a desterrar

los hábitos menos saludables

ya identificados y controlables.


De a poco, irás tomando control

de todo, y notarás los cambios:


Para convertirte en alguien saludable

es preciso un control permanente:

La salud se pierde todo el tiempo

sin control.


Permanecer siempre bajo control

es un hábito saludable, tanto como

el autocontrol.


Los profesionales de la salud

aconsejan un control periódico

cada vez más frecuente con el

paso de la edad:


Sólo así, se puede gozar en plenitud

al llegar a esa edad de control continuo.


Sigamos sus consejos profesionales:

Ellos son sanos porque se controlan

entre sí, unos a otros, y es así como

venden salud.


Todos podemos controlarnos, es lo

más saludable que podemos hacer

para estar seguros en la vida:


Después puede ser tarde.

 


 

 

 


 

jueves, 3 de julio de 2025

Osámenes insomnes

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Osadas osamentas emergen

sonrosadas, titilantes en la noche

limpia, obscura, entre súplicas

punibles, opinables como el frío.


Como el frío sudor

de la noche pronunciándose

en el nombre de Dios

y todos sus condenados.


Él fuma su pipa,

que es la misma de siempre,

sin necesidad de renovar su carga

ni de volver a prenderla cada vez

que se apaga.


No se apaga, es parte

de la combustión divina.


Nadie sabe desde cuando

está fumando, ni por qué.


Fuma sin necesidad, como todo

lo que hace. Por eso es Dios:


No necesita nada, ni conoce

necesidad alguna: Es el único

ser que es sin necesitar. Por eso

es Dios, y no puede sino ser único.


Por eso fuma, sin caer en el vicio

ni el pecado. Hasta que se aburre

y deja la Pipa a un costado.


No necesita apagarla, ni encenderla.

El consumo divino es imperecedero,

como el fuego eterno del infierno.


No está ni apagada ni encendida:

Se mantiene disponible, a su costado.

¿Diestro o siniestro?


La pregunta no es válida: Para Él

no existen izquierdas ni derechas.

Está el centro, que es Él, y es todo.


Sólo Él es el centro de todo lo que es

y está en todas partes a la vez, aunque

no se lo vea: No necesita hacerse ver.


Sólo unos pocos, perciben en ocasiones

el aroma de su pipa, que acaricia y purifica

los espíritus.

 

argot (*)

 

(Florencio Cusenier)

 

El ojo ajeno reflejando

el lujo en los encajes

de tu ajuar abacanado

y ajado en su linaje.


El ojo aventa los matices

que avejentan, la sombra

de ese cuerpo que fue suyo

como mio, cuando tuyo.


Ya no sos: ahora te llaman

y yo huyo.


Me revienta mi presencia,

pagaría por no verme

ni sentirme agusanable. 


¿Cuánto falta para que sea noviembre?


Al menos ya olvidé tu nombre,

Margarita.

 

 

(*)  Versión libre de Margot, de Celedonio Flores y Carlos Gardel

 

 

miércoles, 2 de julio de 2025

Amantes del invierno

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

No soy un buen amante del invierno,

pero hay personas a quienes les sienta

bien, mejor que a mi.


Es como si el frío los movilizara

y los moviera a salir de sí mismos

buscando el calor del amor.


Como Duilio, que comienza un idilio

cada julio. No sé:


¿Cuántos idilios acumula Duilio?

¿Serán, acaso tantos como julios?


No sé cuántos abriles suma Duilio.

¿Serán, acaso tantos como julios?


Para algunos, julio es el mes más cruel.

Más que abril, incluso. No para Duilio,

que florece en Julio junto a su idilio

nuevo.


Siempre son nuevos los idilios de Duilio,

que nacen siempre en julio.


Es enamoradizo Duilio, siempre

que se acerca Julio. Así es Duilio,

un amante metódico y prolífico

que acumula idilios como julios.


¿Es un hábito el amor? ¿Es lo mismo

acumular que repetir? ¿Son funciones,

éstas, propias del amor o del idilio?


No sé qué piensa Duilio, tal vez si

encontrara el amor definitivo

rompería la cadena de frío,

olvidando los idilios pasajeros.


No sé qué piensa Duilio, no creo

que piense mucho ahora, que es julio.

Hay que esperar, hay que pasar

el invierno.


 

martes, 1 de julio de 2025

El mundo podría perder toda utilidad

 

(Eva Evans)

 

La continuidad del mundo

tal como lo conocemos, puede

peligrar.


Hay suficientes indicios de que

si no producimos cambios

significativos en nuestra forma

de vida, el colapso será inevitable

y acaso irreversible.


El mundo no es ajeno a la actividad

humana, cuyo impacto pone en riesgo

las condiciones de habitabilidad del

planeta.


Afortunadamente, la producción de

conocimiento no se detiene: Junto

al resto de las actividades productivas,

es lo que nos ha elevado sobre todas

las especies animales.


Por cierto, cada vez dependemos más

del conocimiento. Las sociedades más

desarrolladas y poderosas, apuestan a

las industrias del conocimiento como

una buena inversión para sostener su

liderazgo.


¿Tenemos los líderes que necesitamos?

¿Necesitamos más?

¿Necesitamos menos?

¿Necesitamos otros?


No disponemos de una respuesta precisa

o taxativa, pero la producción de líderes

es uno de los rubros más dudosos.



II

La continuidad del mundo está en peligro.

Todo indica que no podemos hacer mucho:


El mundo carece de sensibilidad, no tiene

inteligencia como para valorar todo nuestro

aporte y defenderlo como nosotros defendemos

nuestros valores.


El mundo, es más bien pasivo como sujeto.

No produce nada por sí mismo. Apenas si

reproduce las condiciones de reproducción

de especies e individuos .


Algunos son organismos claramente

innecesarios que mayormente no producen

nada.


En rigor, sólo nosotros producimos: Toda

la producción del mundo está en nuestras

manos.


Un patrimonio invalorable, sin el cual

el mundo luciría casi igual que hace

millones de años: sin desarrollo, sin

cultura y sumido en un atraso crónico

y estremecedor.


¿Quién podría liderar la evolución

y hacer la historia, o escribirla

sin nosotros?


¿Qué sería de todos nuestros recursos

naturales desaprovechados?


¿Qué sentido tendría la vida, sin 

el irreemplazable capital humano?


¿Valdría la pena esa vida?


¿Para qué serviría el mundo?

 


 

 
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