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viernes, 6 de diciembre de 2024

Completud de una mesa vacía

 

(Dudamel Rambler)

 

Me sentía vacío cuando

me senté a la mesa que,

por el contrario, no estaba

vacía.


No estaba solo, ni estaba

seguro de no estarlo.


Me cuesta comer y hablar

al mismo tiempo:


Incorporar y emitir,

son sentidos opuestos por

el cuerpo.


Cuerpos hablantes y deseantes

mayormente vacíos, alimetan

el sentido intercambiando sus

vacíos en forma de palabras.


Sólo nos entendemos al emitir

o incorporar estos signos. Es

normal entenderse por signos,

con signos armamos sentidos

provisorios para pasar a otra

cosa.


Hay un margen de maniobra

en elvacío: Alguien puede

cambiar la dirección o elsentido

de la conversación, y convertirla

en algo más interesante, como

también lo inverso.


Compartimos distintos intereses

además de la mesa. Otros no, y

preferimos no traerlos a la mesa:


Hay una medida a observar.

El intercambio notmal es funcional

a la naturaleza de la mesa: Lo mejor

es hablar de bueyes perdidos, que hay

tantos como cuerpos.


Los cuerpos están compuestos de

órganos, glándulas y signos. Pueden

poseer miembros, no es excluyente. La

producción de signos es constante. Y

asegura su continuidad como emisor:


Todo cuerpo tiene algo que emitir.


Los signos se intercambian, alimentando

su propio metabolismo.


El buen comensal se complace compartiendo

lamesa, sea propia o ajena, y los bueyes que

se pierden emtre bocado y bocado.


El silencio prolongado en la mesa no es

bien visto: Un mal signo para propios y

extraños.


Decí cualquier cosa, me regañaba mi padre

cuando en ciertos ámbitos, compartía una

mesa con mayores y no hablaba.


La voluntad de un niño nunca importó mucho

a los mayores.


Ahora es distinto, soy un adulto mayor:

Puedo participar de cualquier intercambio

en la mesa, con la mesa y completar mi

vacío.


Arena obscura

 

(Epifanio Weber)

 

Una arenga en la arena nueva

compromete al espíritu

de cuerpo disecado.


¡Ay, de los suyos!

¡Ay, de los nuestros!


¡Ay, de nuestros neutros e indecisos

que aún esperan!


¡Ay de los muertos que se arrastran

bajo inhóspitas arenas, velando el

sueño de los justos!


¿Cuál es, de las muertes la más justa?


La palabra Vesubio contiene una

advertencia verdadera. La oruga

intuye y deserta de la arena, no importa

la dirección que lleve o traiga:


Se aleja de toda combustión ajena

aferrada a su destino de mariposa.


Pompeya ya no es, tampoco está

la inundación y el sur tampoco existe.


Algunos restos oseos

bajo la arena negra, atraen al turista

con su arenga, que siempre se renueva.


miércoles, 4 de diciembre de 2024

La discusión sobre Dios es vana

 

(Aparicio Custom)

 

Dios sabe lo que hace,

eso está fuera de discusión:

Todo lo demás es discutible.


Dios sabe lo que hace,

aún cuando no hace nada:


Sabe por qué lo hace, a diferencia

de nostros, que a veces no sabemos

qué hacer, y lo hacemos a sabiendas.


O, por el contrario, no hacemos nada

sin tener ningún motivo para hacerlo.


Solemos, también, discutir sin motivo

cuando podríamos hacer otra cosa.


Dios, en cambio, no discute: Él está

fuera de toda discusión. Es cierto que

no tiene con quien hacerlo, pero si

quisiera lo haría, porque Él todo lo

puede, sólo Él, y eso está fuera de toda

discusión.



II

Dios sabe lo que hace

y todo lo que hace es perfecto,

tanto como lo que no hace:


Es perfectamente simétrico,

la simetría divina es infinita

y está fuera de discusión.


Nosotros, por el contrario, discutimos

casi todo, reflejando la asimetría que

nos constituye, así como también nos

une.


Somos mayormente asimétricos

y no buscamos la perfección, ni

aspiramos a ella.


Al contrario, valoramos la asimetría

que nos excita y nos permite competir:

Confrontamos, quien es el más inteligente,

el más astuto, el más rápido o el que posee

el miembro más largo.


Luego vienen las discusiones, que también

nos excitan: somos dados a la excitación

por naturaleza.


Hasta discutimos a Dios. Él nos deja hacer.

Calla y no hace nada, ha de tener motivos:


Dios sabe lo que hace, y sabe que todo lo

que haga o deje de hacer, no podrá ser

superado y está fuera de discusión.




martes, 3 de diciembre de 2024

Propiedades de una mosca

 

(Tomás Lovano)

 

Es común que una mosca

entre en la casa, sea propia

o en locación.


La mosca es uno de los más

populares insectos conocidos.

Entra y circula libremente por

la casa como si fuera suya.


No sólo circula: A veces se

detiene y circular posee un

sentido metafórico, la mosca

vuela: Puede hacerlo en sentido

circular u otros.


Del mismo modo, puede o no

zumbar: El zumbido puede ser

más molesto que la misma mosca.

Solemos percibirlo como otro

desafío:


Casi todo en la mosca es desafío:

Se posa en nuestros alimentos, los

prueba, va de uno a otro, va y vuelve

y deja sus deposiciones.


Don discretas, es cierto, pero no

significa que haya que minimizarlo.

Más que desafío, es una burla:


Mirá como me cago en tu comida

y en tu propiedad, en tu cara, gil.


Y con agilidad, levanta vuelo antes

del palmetazo justiciero.


Es astuta la mosca, sabe lo que hace,

lo viene haciendo desde hace mucho:

No en vano es tanto más antigua que

nosotros y los matamoscas.


Son, incluso, más resilientes que nosotros:

Han sobrevivido a todo, con un éxito más

extendido que el nuestro.


Sin embargo, ignoran algo significativo

y de importancia capital: Si cerramos

todos los postigos y ventanas, no podrán

evadirse y al estar dentro de nuestra

propiedad, nos pertenecen.


Con todo derecho, podemos disponer con

toda libertad su destino: Toda su vida, por

insignificante que sea, depende de nosotros.


Nadie se va a mosquear por una

mosquita muerta, ni por las moscas

huérfanas. 



Otra lectura del tiempo

 

(Aparicio Custom)

 

Mi causa prescribió,

ahora lo supe, era de esperar.


No era gran cosa como causa,

todas las causas prescriben

o perecen en el tiempo.


Ya pasó: Mi causa prescribió

como era de esperar, pero a la par

yo también envejecí como era de

esperar; era inevitable.


No hace falta esperar lo inevitable,

pasa lo mismo que si no se espera.


Ahora sé que mi causa prescribió

como era de esperar, ha de ser justo:

Es más seguro esperar prescripciones

que justicia.


También es un alivio: Sabiéndolo,

puedo gozar de una vejez tranquila

y con la libertad de vivir sin causa.


El que se siente libre.

puede aparearse con cualquiera

de las causas que circulan, o al menos

abrazarla, por su parte abrazable:


Todas tienen alguna, hasta las causas

perdidas.


domingo, 1 de diciembre de 2024

Oda a la pasión que pasa

 

(Hildebrando Sábilo)

 

Canto a la subsunción

con toda mi pasión.


La pasión es lo más propio

que tenemos ¿Conoces otro

animal que se apasione?


Quien no tiene una pasión

que obedecer, acaba sometido

a cualquier cosa.


Me subsumo y me canto

hasta mejor ocasión,

con toda esta pasión.


Hay quien canta sin pasión,

como si abriera un grifo:


Yo siento compasión

por todo lo que se cierra a

la pasión, sea grifo, sujeto

o sufijo.


Es cierto que nos roba parte

de la vida, la pasión, tal vez

la mejor parte.


Pero la vocación no hace

al ladrón: No hay equívoco

ni duda en la pasión, ni puede

haber.


¿Mi vocación? No la conozco,

pero la abrazo con pasión:


Quien no conoce una pasión,

no goza, ni sufre, ni conoce.


Me reconozco en la pasión que

pasa, en las cenizas y rescoldos

del pasado, Y en la brisa insumisa

que no acaba de pasar y repite:


Paso y quiero.


La pasión es un buen subordinador

¿Qué es el amor, sin la pasión que

lo arrebata y consume?


Le canto a las pasiones desatadas:

altas, bajas o dudosas con un hilo

de voz desafinada:


Me subsumo y le canto a ese consumo

y a toda inclinación a una pasión sujeta.

Y le canto al humo, al humo puro

de las pasiones muertas.


Lazos de parentesco

 

(Eleuterio York)

 

Hablemos del gusano,

que no será un prójimo

pero es casi un hermano.


Algo sabemos, lo suficiente

para poder identificarlo y

controlarlo. No es poco:


Un cuerpo blando, vermiforme

y semoviente que se arrastra,

a falta de miembros.


No es algo determinante:

ellos también tienen su familia,

como nosotros, que contamos con

miembros y también nos arrastramos

si hace falta.


No le hacemos asco a nada, salvo

al gusano, la cucaracha y otros

parientes más cercanos, como la rata,

nuestro ancestro mamífero.


Pero no es aconsejable agregar ratas

al poema. Después se pudren y se

agusanan.


Lejos de generarnos empatía, sus

movimientos nos inquietan:


Son rápidas, astutas y se esconden en

lugares impensados. Luego, hay que

contratar a alquien para que las mate

y volver a la normalidad.


Son invasivas, buscan calor, comida y

agua: lo suficiente para reproducirse

como plaga sin ningún sentido.


¿Para qué traer ratas a la casa, al poema

habiendo ruiseñores, calandrias, jilgueros,

manatíes,peces dorados y plateados, o

simples mariposas?


Sí, antes de mariposas son orugas

que parecen gusanos, no nos engañemos.

En cambio, el gusano no engaña a nadie:

nace y muere gusano, como nosotros, que

no necesitamos engañar a nadie.


Aunque hablemos de más, y hagamos

poemas engañosos con animales opinables.

Gozamos agregando objetos y sujetos

tan o más dudosos que el pobre gusano:


El poema es pura agregación, una función

que conocemos bien y acaso sea lo único

que nos une.


Hablemos del gusano, me dijo un portador

sano ¿No es casi un hermano? ¿No irán

al cielo los gusanos buenos? ¿Tendrán su

propio cielo de gusanos sin contaminar?


No lo sabemos, como tantas otras cosas

de la vida del anélido, ni siquiera sabemos

distinguir si es macho o hembra, mucho

menos si tiene familias monoparentales.


Sabemos poco del gusano: Un cuerpo blando,

vermiforme, segmentado y semoviente que se

arrastra y sirve para hacer poemas.


 
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