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martes, 13 de mayo de 2025

Costumbres y hábitos dudosos

 

(Armando Labarrera)

 

Una de las cosas que procuro evitar

en relación al prójimo, es el apretón

de manos, una desagradable costumbre

de estas pampas.


Sé que hay costumbres peores, pero

algunas resultan evitables. En cambio,

esta forma de saludo es casi obligatoria.


No soporto tomar esas manos fláccidas

y blandas como un pescado, que algunos

entregan en prenda de confianza.


Tampoco, esas manazas que estrujan la

mano de uno haciendo crujir sus huesos.


Algunas, además de blandas son frías

como un pescado muerto y hasta húmedas:


Hay quienes transpiran con las manos

como el perro con la lengua, y luego

tiene que uno que portar en la suya

esa excrecencia ajena.


¿No es mejor evitar esa experiencia?


Claro que a veces no se puede: Yo tenía

un amigo así, cada encuentro con él

suponía repetir la experiencia inevitable

de manipular esa humedad.


Por suerte nos dejamos de frecuentar

hace años; en realidad no teníamos

muchas cosas en común, salvo aquella

experiencia compartida del servicio

militar obligatorio en un lugar lejano.


Y que ambos tocábamos la guitarra

(él secaba sus manos previamente)


Era bastante pulcro para tocar, no lo hacía

mal, pero tocaba siempre lo mismo.

En cambio, yo tenia un repertorio que solía

repetir pero no era tan pulcro.


Otra diferencia, es que él cada tanto tenía

que parar a secarse las manos.


Retomando el tema de las manos, hay

algo pero que la forma y la actitud con que s

e extiende: No sabemos qué hizo antes con

ella, por donde se la pasó, qué pudo haber

tocado esa mano antes de entrar en contacto

con la nuestra.


(Incluso, uno mismo puede no ser consciente

en ese momento de lo que hubo tocado)


Sé que otras culturas cultivan hábitos aún

peores, como los rusos que andan a los besos

compartiendo toda clase de microbios sin

necesidad.


Hay que entender lo que significa el saludo,

como un formalismo habitual en nuestras

sociedades humanas civilizadas.


Pero no todas las prácticas establecidas

por el hábito son necesariamente buenas.


No estoy en contra del saludo, y nunca le

negué el saludo a nadie, pero prefiero

mantener una distancia saludable.


lunes, 12 de mayo de 2025

Ventajas evolutivas

 

(Sandalio Murchison)

 

La evolución ya no es lo que era.

Nada está como era entonces,

ni nosotros somos lo que éramos

entonces:


Ahora somos otros,

que se reconocen en otros gracias

a la evolución y por culpa de ella

que nunca se detiene, y tampoco

es la misma.


Ni siquiera se detiene a corregirse,

como si no hiciera falta.


No, no puede corregirse porque no

es nunca la misma y no puede nunca

reconocerse a sí misma, aunque

responda a la misma palabra.


¿Responde? ¿A quién responde?


Nosotros respondemos: No sabemos,

hay cosas que no sabemos todavía,

pero menos averigua Dios y perdona.


Las palabras no tienen por qué

responder nada, son sólo recursos

para representar y producir sentido.


Nosotros tampoco tenemos nada que

responder, el sentido producido no

nos necesita para continuar su evolución

y la evolución producirá los sentidos que

necesite.


Como recurso evolutivo ya cumplimos,

la evolución generará las herramientas

para reproducir sus propias condiciones

de producción.


Nosotros sólo obedecemos, la evolución

es ésto: Una cuestión de obediencia,

siempre fue así y siempre funcionó.


(Si no, hoy no seríamos lo que somos)


domingo, 11 de mayo de 2025

Un resplandor idéntico

 

(Antístenes Oquendo)

 

Un resplandor intrínseco y autónomo,

me hizo reflexionar y disipó

las dudas adeudadas, todas residuales.


Cada uno brilla en lo suyo, con lo propio

y para sí: Nunca fuimos iguales.


Sólo podemos compartir alguna que

otra aspiración como reflejo.


Después, se cortó la luz, pero ya había

capturado la enseñanza luminosa:


No es necesario reflejar

ni verse reflejado.


Un resplandor autónomo e intrínseco

disuelve en luz las dudas anacrónicas:


¿Eran autóctonas y auténticas?


¿O eran sólo efectos especiales de algún

brillo ocasional, efímero y apócrifo?


sábado, 10 de mayo de 2025

Si la veo

 

(Saverio Wrangler)

 

En el medio de la margen

una sílaba vacila.


Baila sola,

marginada por sus pares

vacila para sí:


Baila sola, vacilando

sin zozobra, como eco

de un suspiro ajeno

que quedó sobrando.


Baila sola, suspirando,

mientras otras se aparean,

se prodigan, se confunden

en un verbo como éste,


disfrutando el intercambio

secuencial, ocasional y funcional

a un cuerpo ajeno.


Completan formas, números,

colores temporales, subalternos

que acaban en palabras, como es

natural.


La sílaba aislada en su conjunto,

va y viene entrambas márgenes

de error.


Vacila para sí, entregada al ritmo

impropio de ese baile anómalo.


Las otras siguen en función,

cobrando cuerpos para formar

familias de palabras que vacilan

con distintos márgenes de pérdida.


La sílaba vacila:

No todo está perdido


A la derecha de su pantalla, señora,

los controles de contraste permiten

optimizar la resolución de la señal

de ajuste digitalizada.


Dos sílabas tiene la vida,

paro sílaba tres, muerta

o viva.


La sílaba suspira:

No está muerto quien vacila.


viernes, 9 de mayo de 2025

El espíritu deportivo

 

(Amílcar Ámbanos)

 

La hidalguía, el temple, la dignidad

que refleja la nobleza de espíritu,

son atributos propios de esa naturaleza

superior que distingue a algunos hombres.


Es el caso de nuestro Eusebio Troncoso, un

adulto mayor que, formado en los rigores

de la discipìna deportiva, repasa su experiencia

de vida y confiesa:


Trabajé desde muy temprano para ser un

deportista de élite, tal era mi aspiración, y

siempre concebí la vida como un sacrificio:


A mi, nadie me regaló nada, ni conté con otro

apoyo que mi voluntad indoblegable. Pintaba

para grandes cosas, pero por circunstancias que

no vienen al caso, no se concretaron.


Pasé por distintos clubes, pero no llegué a

explotar como se esperaba; acaso no supe

manejar las presiones de las expectativas, un

tanto excesivas que pesaban sobre mi:


De haber sido una promesa, pasé a deambular

por clubes cada vez más modestos y a conocer

sus bancos de suplentes, hasta que llegó la hora

del retiro.


Lo acepté con entereza, el fracaso es una

contingencia de la vida: en toda competencia

hay ganadores y perdedores.


Hay que saber perder con dignidad. Gracias

a mi formación, mantengo viva la llama del

espíritu deportivo, que me permite asimilar

con grandeza y humildad éxitos y fracasos.


No soy un ganador, reconozco que perdí

mucho más de lo que gané, pero nunca me

guardé nada, siempre dí lo mejor de mi y

no tengo nada que reprocharme:


Nunca bajé la guardia. La experiencia vivida

no tiene precio, es lo que me hizo crecer y

aprender: El éxito es efímero, sólo se aprende

del fracaso. 

 

No sé si soy el mejor ejemplo,pero todo

lo que soy lo debo a mi formación

en el espíritu deportivo.

 

Lo importante es competir.



jueves, 8 de mayo de 2025

El pescador arrepentido

 

(Periferio Gómara)

 

Vengo de una familia

de pescadores:


Generaciones de pescadores

transmitiendo la pasión,

el oficio y la vocacion

en sentido descendente.


Siempre fuimos pescadores

en el árbol genealógico,

pescábamos en familia o

solos, con distinta fortuna


pero nunca dejamos de pescar

desde antes que tuviera uso de

razón.


La pasión es anterior a la razón,

como la vocación pescadora lo es

al pez, y éste a su participio pasado.


Mi vida no hubiera sido nada sin

la pesca. No concebía al mundo

sin el verbo, el verbo encarnado.

el verbo pescado con o sin carnada.


Pescar es el oficio más antiguo,

o el segundo, y siempre mantuvo

la dignidad:


Al pescador nativo, le puede ir bien

o mal, pero nunca se prostituye, ni

corrompe y siempre vuelve al agua,

donce todo comenzó y todo recomienza.


Hasta en aguas servidas hay quienes

se aventuran y encuentran qué pescar.


El hombre siempre pescó, desde que lo

conocemos ¿Es un pescador nato?

El conocimiento de la pesca está unido

al conocimiento carnal:


Cuando Dios multiplicó los panes y los

peces, sus corderos ya eran pescadores

avezados.


Ahora pretenden que me arrepienta

de todo lo pescado;


Descubrieron el derecho a la vida de los peces

como sujetos específicos. Yo puedo aceptar

que son seres vivos que crecen y se reproducen

y son comunitarios como nosotros, y hasta

forman familias como las nuestras.


Pero ellos también pescan, se comen unos

a otros y son tan o más pecadores que nosotros.


¿Quién de los dos pesca más, aunque cualquiera

mal haga?






miércoles, 7 de mayo de 2025

Aprovecha la ocasión

 

(Gualterio Whiteman)

 

Una ocasión que se pierde

es también una oportunidad

para esperar la próxima.


Hay que darla por perdida

para estar disponible.


Todo lo que significa algo,

también es otra cosa, incluso

su opuesto.


Para estar disponible,

es preciso entender ésto.


De lo contrario, verás pasar

las ocasiones como si nada,

tal vez sin registrar, siquiera

su pérdida oportuna.


Las ocasiones pasan,

y seguirán pasando ante tus ojos

con todo lo que eso significa:


Aunque podrías no verlas

por no estar disponible.


¿Crees haber entendido, o haber

captado al menos, el concepto

esencial de este mensaje?


¿Sientes, ahora, que gozas de tu

propia disponibilidad?


¿Estás realmente disponible?


Si dudas o vacilas, o tu respuesta

es negativa, deséchalo sin culpa:


Es posible que no estuvieras del todo

disponible al comenzar esta lectura.

Ahora quizás sí, pero ya es tarde:


Espera otra ocasión. Ésta ya pasó,

procura estar disponible.


 
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