(Horacio Ruminal)
La compulsión a la aceptación
puede entenderse como recurso
evolutivo:
Nos permite aceptar e integrarnos
a realidades diversas, aún dudosas
o indeseables.
¿Qué otra cosa es la realidad, sino
los nos rodea o percibimos como tal?
Aceptada o no, seguirá haciendo de
las suyas y reproduciéndose en la
continuidad de sus propias condiciones,
incluyendo contradicciones como ésta.
Los que aceptamos, vivimos sin conflicto:
Es lo que hay, sabemos que la vida es
conflicto y es suficiente para no agregar
ni cargar con falsas expectativas.
Aceptar significa acceder a los beneficios
de la seguridad y la inserción empática y
segura que ofrece el orden establecido,
que siempre funcionó.
La integración inteligente es la mejor
opción para ser aceptado entre los que
lucen una condición aceptable y quizás
envidiable.
La realidad es cambiante, nada es definitivo.
Todos lo sabemos y aceptamos. Rechazar
la propia realidad, tus condiciones de
trabajo, tu familia o el tipo de organización
productiva que la historia te adjudicó, es
tan vano como inútil:
Aprovechar las ventajas de la aceptación,
es a todas luces la opción más inteligente.
Nuestra inteligencia prodigiosa y superior,
pudo ser desarrollada gracias a nuestra
capacidad de adaptación, en continua
evolución.
La primera condición de la adaptación
es la aceptación:
Aún tenemos mucho que aceptar.
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