(Cipriano W. Cifuentes)
El elector exitoso, sabe
que puede reelegir, y goza.
El éxito es tan excitante
como una buena elección.
Goza de la práctica electiva
tanto como de la repetitiva:
Sabe que puede reelegir, volver
a incurrir y repetir el error,
con mayor o menor éxito,
pero con la misma excitación.
Hay quienes distinguen el error
no forzado, del forzoso. La carga
de culpa, no sería la misma.
Pero el elector exitoso
no se reconoce: El éxito, nunca
se cuestiona, y el ganador tampoco:
Algo habrá hecho para merecerlo.
Es posible que ni reconozca el error
y vuelva a repetir: El éxito es así
y consigue lo inimaginable ¿Cómo
no excitarse y compartir la excitación,
aprovechando las oportunidades de
la repetición?
Si hay algo que no se discute, eso
es el éxito: Los números no mienten,
aunque podrían hacerlo con éxito;
depende de la autoridad de aplicación,
legítimamente constituída,
que para eso fue elegida.
El elector exitoso se siente un ganador,
aunque sólo sea como elector,
y goza en todo su derecho.
Después se verá, si es oportuno
repetir: La excitación, no te la saca
nadie, hay cosas que no se negocian,
como el goce del éxito, obtenido
en buena ley.
Hay buenas leyes y no tanto,
pero están para ser cumplidas:
No siempre es excitante,
pero se puede reelegir:
Así funciona la democracia,
no será perfecta pero no conocemos
nada mejor, y siempre funcionó.
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