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lunes, 11 de diciembre de 2023

Turismo y altruísmo

 

(Senecio Loserman)

 

El rastreador de instintos perdidos

solidarizaba con ciertos materiales

vestigiales, que leía como residuos

de altruísmo.


Una buena parte de lo que era

la naturaleza humana, fue superada por

las necesidades del turismo, que genera

más oportunidades que otras industrias

y humanismos, cuyas competencias se

reducen respondiendo positivamente a

la obsolescencia programada.


Hay instintos que nos fueron útiles

alguna vez, pero quedaron desfasados:

Nadie los necesita.


Con la tecnología de hoy, se puede

determinar la identidad de un diente y

su corona fuera de servicio, confrontando

el ADN con todos los cadáveres

disponibles gracias a la cadena de frío,

o en espera.


Hasta algo tan inútil como un tercer molar

o muela de juicio, puede ser identificado

y restablecer su propiedad:


La conquista de la propiedad es un signo

evolutivo y no deja de producir sentidos.


El sentido de propiedad evolucionó

en sentimiento, y ya es casi un instinto.


domingo, 10 de diciembre de 2023

Funciones nocivas

 

(Aquino Lamas)

 

¿Es todo?

Si no fuera por los signos de

pregunta, sería un enunciado

verdadero.


Es auspicioso para cualquier

poema comenzar con algún

enunciado verdadero.


Es verdad:

Si no fuera por los signos no

habría enunciados verdaderos

como éste, y algo peor:


Tampoco de los otros, que son

mucho más funcionales:

Es todo.


(Es auspicioso para cualquier

poema cerrarse con un enunciado

verdadero)


¿Es todo?


No: Es todo por ahora:

Es auspicioso que se muestre abierto

a todo lo que pueda significar una

novedad, las condiciones cambian

y las novedades se suceden:


Hay nuevos signos que incorporar

para adaptarse a lo que viene y

mantenerse funcional: No sabemos

lo que viene, pero hay enunciados que

funcionan mejor que uno verdadero.


No es todo: Un poema no necesita

enunciar verdades; nadie espera eso

de un poema (para eso está la ciencia

objetiva en sus distintas versiones)


Él responde a otras necesidades, en

todo ajenas a la condición provisoria

de la verdad.


El poema siempre se reconoce refutable

y puede, incluso, refutarse a sí mismo:

Algo auspicioso.


¿Es todo?


viernes, 8 de diciembre de 2023

Como nadie

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Nadie nada como Nadia

Nadie como Nadia nada

Como Nadia

nadie nunca nadará ni nada


Como nada Nadia nadie nadó

ni hubo quien madara


¿En qué anida ese nadar impar,

el movimiento irrepetible que

hace único el nadar de Nadia?


Nadie lo sabe, ni siquiera Nadia


¿Habrá otras Nadias que naden

como Nadia?

 

¿O habrá otras Nadias que naden

como nadie?


Podrá haber tantas Nadias como

náyades, sirénidos, etcétera,

pero nunca habrá nadie como Nadia

con ese andar al nadar y al no nadar.


Ver a Nadia nadar nos anonada

¿En qué anida el don de Nadia,

su gracia anonadante cuando nada?


Nadia anonada cuando nada

y aún cuando no nada


No hay ni habrá nadie como Nadia

por mucho que se nade y nade:


Porque Nadia es única,

como todo el mundo

y más nadie.


jueves, 7 de diciembre de 2023

Contribución a las nuevas teorías del valor

 

(Teodoro Losper)

 

Hay valores puros e impuros.

El resto son teorías provisorias

por ahora.


¿Hay valor sin mercancía?

¿O es una metonimia verdadera?


Entre la mercancía y la poesía

están los juicios de valor,

que cambian como cualquier

sujeto de intercambio:


Sin intercambio no hay valor,

a cada cual lo suyo.


Si existiera un valor estable y permanente

como el oro, merecería un poema

del mismo valor, o equivalente brillo.


Pero es difícil acceder a un juicio justo

para cualquier poema que se precie


(La depreciación de los juicios justos

o aproximados es moneda corriente

entre los valores)


O bien, merecería un poema de alto valor

agregado, capaz de competir de igual a

igual en los mercados más exigentes.


O un poema diseñado para multiplicar

su valor a cada nueva lectura, un poema

invalorable y valetudinario.


Algunos poetas ya lo piensan, lo están

imaginando y lo trabajan en silencio,

algo común en los poetas; tanto como

adelantarse al futuro; puede ser una

buena inversión.


(El poema es una inversión del tiempo,

cambia pasado por futuro: Abreva en

objetos y valores del pasado, tal como

palabras, ideas, sentidos y apuesta al

futuro)


El valor puro es extraño en esencia

a la creación y condición humana.

Sabemos que la pureza no se crea.


Pero creemos en nuestros valores

y nos aferramos al valor 

de la experiencia acumulada:


Toda contradicción puede evolucionar

en algo superior y elevar nuestros 

valores más allá de lo soñado.


La mano es una prolongación del codo

 

(Serafín Cuesta) 


Borra con la mano

lo que escribe con el codo.


El codo corrobora:

la inversión funciona.


Coda:

 

Invertir es humano,

como escribir, borrar,

corroborar y tachar

lo que corresponda.

 

(Aunque es mejor borrar

sin dejar vestigios del error)




miércoles, 6 de diciembre de 2023

El roce no deseado y el goce con sentido

 

 

(Senecio Loserman)

 

Roza el desborde de la mengua

con los restos insanos de reservas

morales nativas. Adhiere al goce palatal

la pátina viscosa, vibrátil y morosa

deslizando ahora un exabrupto

proporcional, aunque irretráctil.


No ahorra displicencia en el apego

a lo mermable de otro avezado amor

que se escuece y funge como óbice

deseado para la imagen que no llega

a pronunciarse  (Aunque no es neutra)


¿Hay otras versiones?


En la flora íntima y autónoma del alma

del parásito inapropiable, cadáveres

sagrados vacilan y se hacinan

en preguntas obstinadas, tan tributarias

como irreproducibles por el cuerpo del

versátil:


¿Es el alma parásito del cuerpo?

¿O sólo prisionera que goza en cautiverio?

¿Hay un goce cautivo que acaso precipite?

¿Hay cadáveres para citar cuando llegue la

hora de la verdad y todo vuelva a repetirse

con la misma excitación que nos llevara

al éxito, en este sentido?


lunes, 4 de diciembre de 2023

Bajan las tasas de dignidad

 

(Epifanio Webber)

 

La humildad perdida

no se recupera

sin un auténtico deseo

igual o mayor a la unidad

perdida.


La dignidad está en saber

perder, y recuperar el deseo

de competir dignamente.


Hay que ser lo suficientemente

humilde para perderlo todo

y mantener la dignidad,

aunque después se dilapide.


El humilde nunca pide nada

aunque pase necesidad:

Hay que ser digno de todo lo

que se necesita.


No se necesita mucho para 

reconocerse digno,  pero tampoco

se necesita mucha dignidad:


El interés genuino por la dignidad 

auténtica declina, hay otros intereses.


Las necesidades pasan, pero

la dignidad perdida no se recupera


(Y la humildad dilapidada no podrá

ser renegociada)


 
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